En Bélgica, en 2008, un joven entró en estado de coma debido al agotamiento sufrido por haber estado jugando sin parar, tres días y tres noches a un juego de rol por ordenador.

Cada vez son más las personas que acumulan más de 2000 horas de juego al año.

Los adictos al juego juegan muchas horas, pero no todos los que juegan mucho son adictos.


La diferencia es la compulsión, la necesidad irresistible, el impulso incontenible, cuando deja de ser una diversión para un individuo y no se siente capaz de hacer otra cosa.

Un adicto al juego de rol en la red pierde la noción del tiempo, se enfurece si se lo tratan de impedir, descuida su trabajo o su estudio, pierde a su pareja y a sus amigos, se aísla y el juego se convierte en el centro de su vida.


Esta adicción provoca trastornos en los ritmos biológicos de sueño y vigilia, desórdenes en la alimentación, sedentarismo y obesidad.

La atracción de estos juegos de rol on-line, según el psicólogo alemán Klaus Wölfling, responsable del equipo de psicólogos de la unidad móvil de adicción al juego, de la clínica Johannes Gutenberg de la Universidad de Main, en Berlin; es que los sujetos tienen la oportunidad de adquirir prestigio social y reconocimiento, independientemente de su condición real y les brinda un sentimiento de pertenencia a un grupo, porque exigen la colaboración de un equipo para cumplir con un propósito.

El que se siente frustrado, enojado e inseguro en el mundo real, puede refugiarse en el mundo virtual donde puede olvidar sus problemas; y cuando esta forma de enfrentar las emociones negativas es la única, se transforma en otro problema.

El juego de ordenador puede ser eficaz para superar la depresión y la fobia social.

Todavía no hay datos sobre estudios relacionados con este tema pero en Alemania ya tienen algunas cifras que muestran, entre otras cosas, que la mayoría de los jugadores regulares son varones y que la tercera parte de los adictos al juego de red, antes de conocerlos, no tenían síntomas de esa clase.

Más que prohibiciones lo que resulta más eficaz es proporcionar más información y educación sobre las posibilidades que existen de caer en una adicción.

Un potencial grupo de riesgo son las personas que sufren el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, porque consiguen estar más tranquilos cuando juegan. Sin embargo, los padres deben tener el control de la situación, si son menores, para evitar que caigan en la dependencia.

Estos juegos funcionan las 24 horas del día y consisten en un mundo virtual donde el que juega elige un personaje y lo va desarrollando a través del tiempo tratando de elevar su nivel mediante el cumplimiento de determinadas misiones.

El hecho de exigir la colaboración de otros para cumplir con su propósito les crea un compromiso con ellos, que los obliga a permanecer on-line cada vez más horas.

Lo mejor es que los padres hablen con sus hijos de este problema y conozcan las necesidades que le aportan los juegos para poder recurrir a otras estrategias que les brinden los mismos efectos.[/i]

Poner límites de tiempo, 6 horas como máximo, y acordar el respeto de los horarios de comida y de sueño, puede ser eficaz en niños menores.

Pero lo más operativo es que la persona tenga una motivación propia para modificar su conducta; porque el adicto tiene que encontrar una forma personal más constructiva de obtener lo mismo que le brinda el juego.

El objetivo de la terapia para esta adicción es que aprendan a manejar el uso del ordenador en forma saludable, descubrir qué función desempeña el juego en la vida del individuo y encontrar la forma de satisfacer las mismas necesidades por otros medios.

En cuanto al juego preferido, lo mejor será abstenerse.

La terapia de grupo de no más de ocho personas con problemas homogeneos, es la más indicada.


Fuente: Mente y Cerebro, “Adictos al mundo virtual”, entrevista realizada por Christiane Gelitz a Klaus Wölfling, Berlin, Alemania.