Elsa Azurro, argentina, nacida en 1927, es maestra jardinera y se recibió de Licenciada en Psicología en 2007, a la edad de ochenta años.

Tras una larga trayectoria de servicios, actualmente se dedica como Psicóloga, a atender problemas de púberes, adolescentes, adultos y familias.


Elsa parece haber descubierto el secreto de la vida. Afirma que la lectura de la Biblia le abrió los ojos y moldeó su vida, cuando pudo interpretar a través de esa sabiduría milenaria que la fórmula de la juventud eterna es el camino del amor.

Para Elsa, el ser humano es un espíritu libre y esencialmente es amor.

Su vida de trabajo comenzó como docente religiosa, sirviendo en Italia y en provincias del Sur de Argentina; hasta que abandonó la vida religiosa convencida de que no necesitaba una institución para seguir sirviendo.


Trabajó en el Hogar Granja y el Jardín de Infantes Crecer, enseñando valores como el respeto por la libertad y por el propio espacio y la necesidad de ser responsable y autónomo; entendiendo que ser maduro es la capacidad de discernir y respetar las propias reglas.[/i]

Para Elsa hay que amar con inteligencia poniendo todo al servicio del amor. No importa quien tiene la razón, lo que importa es la comprensión.

La comprensión es la herramienta del amor, que es cuando nos damos cuenta que todos cometemos los mismos errores pero que también tenemos la capacidad de disculparnos; porque para ella, la palabra disculpar es la mejor que conoce.

Elsa atravesó en su vida personal momentos que otros podrían considerar difíciles; como tener que cuidar quince años a su esposo afectado del mal de Alzheimer y cuidar a su madre de cien años; sin embargo, para ella esas circunstancias no significaron cargas porque las vivió con amor.


Cuando se quedó sola tenía setenta años con la perspectiva, tal vez, de una larga vida por delante; entonces decidió cumplir un sueño que siempre había postergado: estudiar psicología para poder seguir sirviendo.

Se recibió de Licenciada en Psicología en 2007 y aún hoy continúa asombrándole la realidad, permaneciendo dispuesta y atenta a todo.

La suya es una búsqueda personal que le brinda paz interior y la impulsa a dar lo que tiene a los demás.

La sostiene su confianza en Dios, en los demás y en ella misma; y no deja de escuchar nunca a su voz interior.


A Elsa le agradan los que piensan diferente, más aún los llega a apreciar y a querer; y siempre ha respetado a todas las religiones.

Tiene esperanzas en el hombre y vive los problemas y conflictos de la actualidad como una tormenta que pasará algún día, porque siente que hay mucha gente que desea vivir en paz.


Cree que la educación se debe encaminar hacia la formación de un ser humano total, como una unidad psicofísica.

Este ejemplo de vida, puede iluminar otras vidas que han perdido la fe y la esperanza, no encuentran la forma de disfrutar de sus existencias, no logran insertarse en el mundo ni relacionarse afectivamente; y se empeñan en permanecer en las sombras, hundidas en un pozo depresivo que intenta arrastrar a todos a su alrededor.

Somos espíritus encarnados con la capacidad de trascender todos los condicionamientos. El espíritu es el que nos mantiene vivos y es el que abandona nuestro cuerpo cuando fallecemos.


El desafío es lograr desprenderse del Ego y aprender a vivir en la dimensión espiritual.