Las parejas, de la misma que se forman, se rompen. Por un motivo o por otro, la realidad es que las estadísticas nos dicen que la mayoría de las parejas no concluyen con éxito. ¿Cuáles son las razones de estas rupturas?


Problemas relacionados con aspectos previos a la relación
Son todos aquellos problemas que ya existían antes de que diera comienzo la relación, como pueden ser, la inmadurez, el desconocimiento del otro, falta de experiencia o expectativas estereotipadas. Aspectos que una vez comenzada la relación se hacen cada vez más evidentes e inducen, en la mayoría de las ocasiones, a ruptura.

Problemas relacionados con los valores sociales
Ocurren cuando algún aspecto de la relación va en contra de los valores socialmente aceptados como correctos. Un ejemplo claro es que la sociedad nos empuja a ser cada vez más y más independientes, lo que se contradice con el concepto de pareja, donde se pierde la independencia personal en favor de la pareja como entidad.

Problemas relacionados con la convivencia
Los principales problemas que provienen de una convivencia prolongada son la habituación y la rutina. La mejor solución para prevenir la habituación es pasar algún tiempo separados, como unas vacaciones o algún fin de semana y para la rutina programar sorpresas y planes de ocio fuera de lo normal.

Problemas relacionados con las diferencias dentro de la pareja
Las diferencias entre los miembros de la pareja cuando son muchas y obvias o en aspectos fundamentales repercuten en discusiones que conllevan a la ruptura. Por lo general las diferencias no suponen un problema, todo lo contrario, la diversidad enriquece a la pareja, pero cuando son por ejemplo sobre actitudes de temas importantes o sobre la propia relación, entonces ya son más graves.

Problemas relacionados con la percepción
Se refieren a problemas sobre la percepción de la propia relación, como los errores de atribución o lo que es lo mismo, que tendemos a atribuir los fallos que molestan al otro como circunstanciales pero los errores de la otra persona como si fueran inherentes a su carácter. También es bastante típica la percepción de falta de equidad, o lo que es lo mismo, la sensación de que la otra persona aporta menos a la relación.

Problemas relacionados con los cambios
Las relaciones transcurren paralelas al desarrollo de nuestra propia vida, lo que supone que muchos de los cambios de nuestro ciclo vital ocurrirán mientras estamos emparejados. Cuando estos cambios son muy drásticos y no son asimilados por el otro miembro de la pareja, suponen un grave problema.

Problemas relacionados con la fidelidad y los celos
El miembro de la pareja que siente celos sufre por ello, mientras que el otro ve reducida su libertad, lo que lleva a una situación insostenible a largo plazo y discusiones. Claramente cuando un valor importante de la pareja es la sinceridad y la fidelidad, su violación, supone la ruptura de la pareja.

Problemas relacionados con la sexualidad
Lo que suele ocurrir es que la frecuencia y la calidad de los encuentros sexuales desciende con la convivencia y la rutina, el llamado efecto Coolidge, llamado así porque se deriva de una anécdota de cuando el presidente Calvin Coolidge y su esposa estaban visitando una granja modelo mientras un guia les explicaba la características de la producción avícola. La señora Coolidge quedó impresionada por la frecuencia con que se apareaba el gallo.
- Hágaselo notar al señor Coolidge -dijo al guia.
Cuando el guia informó del dato al presidente éste pregunto si el gallo se apareaba siempre con la misma gallina.
- No, con muchas diferentes -le contestaron.
- Por favor, hágaselo notar a la señora Coolidge -indicó el presidente.