Las creencias populares sobre el sexo son muchas, generalmente poco ajustadas y la mayoría de las veces de profundo poso tradicionalista. Los frecuentes chistes sobre el acto sexual nos dan idea de lo arraigado de ciertos pensamientos en los que, con frecuencia, se insiste en el mito de la potencia sexual, el sexo desaforado de algunos hombres y mujeres, extrañas relaciones e intercursos desmesurados... Todo cabe en este acervo excepto alusiones directas al sexo en la tercera edad.




Parece como si algo tan natural como el sexo, hubiera desaparecido de la mente y el cuerpo de los mortales que cruzan la barrera de los 60. Como si parte del mundo se hubiera quedado detrás de quienes comienzan a contentarse con largos paseos, interminables partidas de cartas y sencillos portes de compra familiar...

Todo se acabó, el trabajo, las ambiciones la vitalidad y el sexo. Sólo queda esperar...

Hasta aquí el relato de una verdad para muchos, una sentencia para buena parte de quienes, llegados a la vejez, se contentan con asumirla con resignación antigua. Pero la realidad para otros irredentos vitalistas, amantes de los gozos sublimes y el placer, resulta muy distinta. En los Estados Unidos, más de la cuarta parte de la población mayor de 60 años mantiene relaciones sexuales con una frecuencia media de dos veces al mes (datos de la Universidad de Stanford).

Es verdad que las formas pueden cambiar, atenuarse los modos del sexo hasta adaptarse a la nueva situación física de la pareja, pero el sexo el sexo, tanto si culmina en coito como si se limita a tocamientos masturbatorios mutuos y conductas vestibulares más o menos sencillas.

Pero... ¿Cuáles son las reticencias que muestran los mayores al contacto sexual? Buena parte del retraimiento manifestado por las personas mayores a la hora de mantener contactos sexuales tienen carácter físico. Otras lo son de orden psicológico. Las vemos:

Reticencias físicas en la mujer:

    Falta de lubricación suficiente para una relación coital satisfactoria.
    Estrechamiento y rigidez vaginal.

Reticencias físicas en el hombre:

    Dificultades de erección.
    Decremento de los niveles de testosterona y esperma.

    Menor fortaleza física.

Las reticencias psicológicas suelen ser comunes a ambos sexos:

   Temores de carácter estético. Miedo a lo agradar físicamente.
    Inhibición del deseo sexual.
    Influjos sociales negativos en cuanto a la relación sexual entre mayores.
    Creencias infundadas sobre lo insano del sexo a ciertas edades.

Psicológicas o físicas, son muchas las trabas al sexo que los propios interesados interponen, lo que dificulta sobremanera dicha actividad.


Por fortuna, son muchos y eficaces los remedios farmacéuticos al alcance de quienes desean seguir manteniendo relaciones sexuales. Vasodilatadores capaces de permitir una erección sólida y lubricantes vaginales, especialmente diseñados para el sexo maduro, son los preparados más utilizados a la hora de combatir las dificultades físicas. Con respecto a las psicológicas, la sola aceptación de que el sexo en la tercera edad es conveniente suele ser bastante como para que la pareja abandone prejuicios carentes de fundamento y se entregue al amor solaz.
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Los beneficios de las relaciones afectivo-sexuales de la tercera edad son muchos. Toda relación afectiva comporta una recompensa cognitiva capaz de estimular los engranajes cerebrales, cuanto más si esta relación se completa con el contacto físico entre dos personas. El retraso en ciertas patologías neuronales que afectan a las personas de esta edad es otro de los beneficios añadidos de estos contactos. Todo ello sin contar con un aumento en los niveles de autoestima de los amantes, que les mantiene a salvo de los envites de la depresión que tiene lugar en la vejez.

No por obvio menos importante, resulta el aporte del esfuerzo físico ligero que se deriva de la relación sexual completa. La habitual carencia de este tipo de actividad puede compensarse en una pequeña medida con la presencia de intercursos regulares.

Como quiera que los beneficios para la salud del sexo a la tercera edad son muchos, se debe recomendar en todos los casos y sin más limitaciones que las que se corresponden con el estado físico de la persona. Cuando dicho estado sea deficitario, se recomiendan conductas de carácter masturbatorio con presencia de caricias corporales intensas y extensas.

Caricias, besos, tocamientos genitales, todo es sexo y en el sexo es todo salud.

No haga caso de lo que le cuentan, no desaproveche la oportunidad para mantener relaciones sexuales con su pareja o alguien de su entorno, no siga la pauta, la vida sigue fluyendo; no se prive...

Cuídese, tenga contactos sexuales sea cual sea su edad.