Los tips mas relevantes para la exposición pública




¿Qué tal si empezamos por el final? ¿Qué piensas que debe ocurrir al final de la charla, para que el resultado sea un éxito? Una vez que lo tienes en mente, orquestá los medios para levarlo a la práctica. El objetivo debe ser tan nítido como el agua de lluvia. Si el objetivo no está claro no se logra. Nadie alcanza aquello que desconoce.

Luego piensa cuáles son los mensajes necesarios para el logro de ese objetivo. No deben ser más de cinco, de lo contrario quien te escucha perderá el hilo de la exposición. Calculá que a su vez, a esos cinco aspectos los puedes dividir en otros cinco puntos cada uno. Siempre dependiendo del tiempo de que dispongas.

Nunca incluyas conceptos apretujados como para que quepan en el lapso de tiempo disponible. Lo único que lograrás es que el público se confunda. ¿Qué es más importante: que te entiendan o la cantidad de cosas que digas? Considerá que siempre que profieras palabras, debe ser porque tengas algo que desees decir; hablar por hablar es absurdo, a pesar de que hay tanta ente que lo hace.

La primera parte del desarrollo del tema debe incluir los aspectos que consideres relevantes, el resto, es para validarlos. Sin una debida fundamentación no existe persuasión alguna. Quien te escuche debe captar que eso que dices es así porque hay un fundamento, de lo contrario no lo tomará en cuenta seriamente.

Nunca dejes de lado la introducción y la conclusión. Son las partes que más persisten en la mente de quienes escuchan. No las ignores, asígnales un diez o quince por ciento del discurso a cada una.



Autor: Iris Vaninetti.