En estas fechas, más que nunca, todos repartimos, postales, sms, tweets, llamadas, regalos, etc... todos acompañados de alegría y buena vibra, pero mas aún con nuestros mejores deseos de felicidad.

Pero, ¿En qué consiste la felicidad?

Los filósofos andan de cráneo desde la antigüedad, intentando definirla y buscando el camino que nos conduzca a ella.


Aristóteles ya lo decía:

“Todos estamos de acuerdo en que queremos ser felices, pero en cuanto intentamos aclarar cómo podemos serlo empiezan las discrepancias”:


Para unos la autorrealización era el camino, para otros vivir en la razón y la virtud, sin apego a los bienes materiales y para otros era experimentar placer y evitar el dolor a toda costa.

Han pasado siglos y a los filósofos se han añadido los psicólogos y los sociólogos que buscan factores externos e internos que nos aporten felicidad.

Se ha visto que mucho dinero no nos hace mucho más felices y que una vez alcanzado un nivel suficiente de bienestar material, aspiramos a más cosas, más experiencias, más poder, mayor nivel de status, y que ello nos lleva a más anhelos e insatisfacciones.

Pero también se ha visto que el no asumir ningún riesgo, acomodarse en lo que se tiene y evitar conflictos, para tener más paz y seguridad, nos puede conducir a una especie de monótono estado de falsa felicidad continua, que nos impedirá crecer como personas.

De los estudios realizados se ha constatado que las personas más felices son también las más resilentes, es decir las más capaces de superar trastornos y recuperar más prontamente un estado más tranquilo y feliz, lo que parece evidenciar que existe un vínculo directo entre la resilencia y la capacidad de ser feliz.


La investigación realizada afirma y constata que no se trata de un obtener una felicidad continua basada en la ausencia de dificultades y evitando situaciones estresantes, sino la capacidad de aprender a capear los problemas.

A los niños súper protegidos a los que se les evita cualquier contratiempo y se les intenta ofrecer un monótono estado de placer continuo, se les priva del adiestramiento necesario para hacer frente a los problemas que la vida les deparará sin duda.

Para algunos autores del New Thought (Nuevo Pensamiento), la felicidad es una actitud mental que el hombre puede asumir conscientemente, es decir es una decisión.

La idea de que la felicidad sea una decisión, la argumentan del hecho que el hombre haya buscado muchas formas de encontrar esa felicidad en muchos aspectos, y aun así, parece esquiva para la mayoría de las personas.

Al descubrir que existen seres felices e infelices en todas las diversas condiciones socio-económicas, geográficas, de edad, religión, sexo, estos concluyen que cuando el individuo decide aceptar su condición y su pasado, y asumir la vida tal como es en ese momento y construir su vida a partir de aquellos preceptos, el hombre alcanza la felicidad.

Ser resilente, tener una actitud proactiva hacia los acontecimientos y ver retos en vez de problemas, puede ser la clave.