La timidez es un rasgo de carácter que se puede cambiar.

Una persona tímida está expresando temor al trato social, a enfrentarse a situaciones nuevas, a relacionarse afectivamente, a hablar, a dar una opinión, a tener una iniciativa, a participar en un grupo, a pasar vergüenza por sentirse siempre inapropiado o mal vestido o por el miedo a hacer el ridículo y al rechazo.

Los tímidos han adquirido el hábito de pasar desapercibidos y por esta razón pueden perderse muchas oportunidades en sus vidas.

El tímido es inseguro, tiene baja la autoestima, poca tolerancia a la frustración y ninguna resistencia a la crítica.



Para participar en alguna actividad, los últimos en tener en cuenta son los tímidos, porque se esconden, se van antes, se sienten mal, inseguros, y deseosos de estar solos.

La timidez no es solo un problema psicológico sino que también puede producir manifestaciones orgánicas, como sudoración en las manos, palpitaciones o colon irritable.

El tímido tiene miedo al entorno social, a las exigencias, a la mirada de los demás, a las opiniones ajenas y a lo que pueden pensar los otros o decir de él.

Se esfuerza por mantener un bajo perfil, trata de no ser notado ni distinguido en ningún aspecto para no tener que enfrentar situaciones que lo asustan, tanto las alabanzas como las críticas.

Tiene una alta autocrítica y sentimiento de inadecuación y puede llegar a ser un solitario que solo se lleva bien con su computadora.

El tímido siente que fracasa cuando intenta agradar a los demás, su inseguridad le provoca torpeza y rigidez y siempre trata de hacer lo que hacen los demás sin atreverse a ser él mismo.

Se puede sentir bien con personas conocidas pero quedarse mudo en un rincón cuando aparece gente nueva.

La timidez tiene un componente temperamental, que a veces se hereda. Son personalidades introvertidas que pueden complacerse viviendo encerrados en su mundo interno y ser cautos y desconfiados para relacionarse.

Por lo general, su timidez les produce sufrimiento, ya que pueden perder a la mujer que aman, ascensos en su trabajo, la posibilidad de vivir experiencias nuevas o de cambiar de vida, porque la rutina les da una falsa sensación de seguridad.

La timidez exige vivir aislado, evitando el contacto con los otros y rechazar la competencia porque hace que la persona renuncie antes del intento.

Existen grupos terapéuticos que resultan eficaces para los tímidos, una buena oportunidad para aprender a relacionarse y perder el temor al otro.

Estudiar teatro es también una forma de comenzar a salir de ellos mismos al ensayar distintos roles, poniéndose en el lugar del otro y dándose cuenta que se puede ser diferente.

Casi todas las tareas o deportes en equipo son recomendables, ya que obligan a vincularse, colaborando y dependiendo de los demás; y al participar con las propias habilidades se puede aprender a confiar en si mismo y a elevar la autoestima.

Un trabajo que exija atención al público es una de las mejores técnicas para aprender a dominar la timidez, porque el trato cotidiano con muchas personas diferentes quita la fobia social.

Los tímidos necesitan aprender a apreciar sus propias cualidades, aceptarse como son y darse cuenta que no tienen que ser como los demás para ser aceptados, sino tal cual son, únicos y distintos.