El placebo es una sustancia que administrada como un medicamento, puede ser eficaz para curar una dolencia y en algunos casos llegar a superar la efectividad de una medicina científicamente comprobada.

El placebo no contiene ningún componente activo de poder curativo, sin embargo puede producir un efecto beneficioso en un enfermo.


Este es un fenómeno que no ha sido debidamente investigado, porque desde el punto de vista académico el efecto placebo se ha asociado a prácticas esotéricas que producen un efecto de sugestión; sin embargo podría revelar la capacidad de la mente para curar el cuerpo.

Sin embargo, el efecto placebo, aunque es ignorado por los científicos, es utilizado en ensayos clínicos para comprobar la eficacia de los medicamentos, administrándole a un grupo el remedio que se quiere probar y a un grupo control un placebo, sin que los probandos sepan cuál de las dos medicinas ha recibido.

Si el medicamento en cuestión resulta ser más eficaz que el placebo, quedará demostrada la eficacia de ese fármaco, caso contrario, no recibirá la aprobación para ser elaborado.


La mejoría que a veces producen los placebos ha sido asociada a la autosugestión, sin embargo, actualmente la neurobiología y la psicología están realizando investigaciones de este fenómeno que podrían permitir descubrir inesperados hallazgos que podrían llegar a esclarecer el misterio que encierra este curioso tema.

No solamente los placebos en forma de pastilla o inyecciones pueden ejercer una influencia positiva en los pacientes, también la confianza en el médico, su apoyo tranquilizador o un diagnóstico favorable que no se esperaba. O sea, que la anticipación de buenas noticias sobre la propia salud y las expectativas conscientes de los pacientes son las que tienen importancia y pueden hacer que la persona se sienta mejor.

El efecto placebo actúa principalmente en patologías que producen dolor, en enfermedades mentales, en afecciones del sistema endócrino e inmunológico, como la artritis y las alergias y en los procesos inflamatorios.

El efecto placebo produce liberación de endorfinas y otras sustancias cerebrales como la dopamina, que es un neuroquímico vinculado con el placer y el bienestar, en el caso de enfermos de Parkinson.

Se pudo observar que los pacientes respondían de la misma manera a la administración de una solución fisiológica que al medicamento específico para su enfermedad.

Las investigaciones demuestran que el placebo no es un efecto solamente psicológico, sino que también, por imitación, realiza el curso de las mismas vías neurológicas que realizan los fármacos específicos y puede producir efectos bioquímicos que pueden demostrar y también medir.

Al tomar el placebo, la persona siente menos dolor porque su cerebro produce endorfinas que es lo que hace que su malestar se atenúe.

El efecto de todo medicamento se acentúa si se tienen expectativas de que resulte eficaz. Esto se ha demostrado aplicando la misma dosis a otra persona que no tiene la misma expectativa.

De manera que la creencia de que un remedio puede curar, forma parte del proceso de sanación.

También se ha demostrado que cuanto más costoso, más complejo y sofisticado sea un tratamiento o más grande la pastilla que un enfermo tiene que tomar, mayor es el efecto que produce.[/i]

El hecho de llevar a un paciente a un quirófano, anestesiarlo y practicarle solamente una incisión también tiene un efecto placebo.

Algunos experimentos han demostrado que sustituir un medicamento determinado por un placebo, produce el mismo efecto que el fármaco.

Todos estos experimentos muestran el extraordinario potencial del placebo en la función terapéutica, como por ejemplo utilizando placebos para reducir la administración de medicamentos que tienen la desventaja de provocar efectos secundarios; o el uso de placebos para enfermedades que no tienen tratamiento.

De ningún modo los placebos sustituirán a los medicamentos específicos que requiere cada enfermedad, pero sí pueden representar una nueva forma de encarar los tratamientos y brindar más posibilidades a los enfermos, dándole más importancia a la relación entre el bienestar mental y el físico.