El término esquizofrenia fue creado por E. Bleuler en 1911 para describir un determinado grupo de psicosis, que ya Kraepelin había clasificado con el nombre de “demencia precoz”, que puede presentar tres formas clásicas: hebefrénica, catatónica y paranoide.

El síntoma principal de esta forma de psicosis es la disociación ideo afectiva y de la conducta.

Las características clínicas de esta patología son: incoherencia del pensamiento, de la acción y de la afectividad, alejamiento de la realidad y ensimismamiento con predominio de una interioridad fantaseada o autismo; delirios mal sistematizados y cronicidad que evoluciona hacia un deterioro intelectual y afectivo y hacia la demencia.



Se distinguen los síntomas primarios, que Bleuler considera orgánicos y que se definen como una relajación de las asociaciones las cuales pierden cohesión con una forma de pensamiento que se torna insólito y frecuentemente falso desde el punto de vista lógico; de los secundarios que constituyen una reacción patológica frente al proceso de esta enfermedad y que se manifiestan como la incapacidad de pensar en contra de una idea afectiva, y por la independencia cada vez mayor del complejo ideativo.

Freud habló del término esquizofrenia pero continuó utilizando el término “demencia precoz”, y propuso la palabra parafrenia, que según su punto de vista se relacionaba mejor con el término paranoia que señalaba la unidad del campo de las psicosis.

Tanto la parafrenia como la paranoia se pueden combinar en formas múltiples y el enfermo puede pasar de una forma a otra.

Para Freud, lo específico de la esquizofrenia es el predominio de la represión y del retiro de la catexia de la realidad; la presencia de los mecanismos que son afines a la histeria (alucinación); y una fijación que la predispone, más precoz que la paranoia, situada al comienzo del desarrollo psicosexual, que va del autoerotismo al amor objetal.

Henry Ey, en su Tratado de Psiquiatría define a la esquizofrenia como la psicosis caracterizada por la disociación de la personalidad con déficit global y regresión autística.

Desde su punto de vista es una enfermedad mental grave que provoca una modificación profunda de la personalidad que pierde su unidad; que puede ser episódica o definitiva.

Estos enfermos sufren un proceso que desintegra su capacidad asociativa.

Para Henry Ey, la esquizofrenia es una psicosis crónica que altera profundamente la personalidad y que forma parte de las psicosis delirantes crónicas.

Su característica es una transformación profunda y progresiva de la persona quien deja de construir su mundo en contacto con los demás para caer en un caos imaginario y perderse en un pensamiento autístico.


La definición clínica corriente es que se trata de un conjunto de trastornos en los que se destacan la discordancia, la incoherencia ideo verbal, la ambivalencia, el autismo, las ideas delirantes, las alucinaciones y las perturbaciones afectivas profundas relacionadas con la extrañeza de los sentimientos y el desapego; que evolucionan hacia una disociación de la personalidad.

Es una enfermedad del adolescente y de la persona madura joven ( entre 15 a 35 años); que padecen por igual ambos sexos.

Se reconoce una predisposición genética hereditaria para su desarrollo pero se admite que ciertas condiciones ambientales y familiares pueden desencadenarla. Aún no se registran lesiones cerebrales específicas que la confirmen.

La evolución en general de la esquizofrenia puede variar y el tratamiento adecuado tanto psicológico como farmacológico puede influir benéficamente.

Fuente: “Diccionario de Psicoanálisis”, de Laplanche y Pontalís; “Tratado de Psiquiatría”, Henry Ey.