El cáncer supone una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo, y es bien sabido que el impacto psicológico que genera esta enfermedad puede ser mucho más incapacitante que su impacto físico. Por eso, los pacientes con cáncer siguen demandando apoyo psicológico como complemento al tratamiento médico que reciben, siendo todavía uno de los temas pendientes de la sanidad en nuestro país.
   

Una de las técnicas psicológicas más innovadoras, que está empezando a aplicarse en este campo con el objetivo de disminuir el malestar psicológico que se genera tras el diagnóstico de una enfermedad como el cáncer, es el mindfulness o terapia de atención plena. Esta técnica, que se utiliza como complemento a otros abordajes terapéuticos, se define por prestar atención de manera intencionada al momento presente, eliminando los prejuicios, y trabajando la actitud de aceptación, lo que facilita la objetivación de los acontecimientos, así como de los sentimientos y pensamientos que se generan tras un suceso estresante de estas características

Precisamente en el último número de la revista Journal of Consulting and Clinical Psychology (Volumen 78, issue 1), se ha publicado un nuevo artículo sobre la eficacia de la aplicación de esta técnica en pacientes con cáncer, bajo el título Mindfulness-based cognitive therapy for individuals whose lives have been affected by cancer: A randomized controlled trial.

En la investigación participaron 115 pacientes diagnosticados de cáncer, que fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: terapia cognitivo-conductual basada en mindfulness o grupo de lista de espera (sin tratamiento). El programa de intervención consistió en sesiones semanales dirigidas por un terapeuta, de 2 horas de duración, durante 2 meses, complementadas con ejercicios individuales de meditación diaria de hasta una hora de duración y una sesión de día completo.

Se evaluó a los participantes antes del tratamiento, 10 semanas después (coincidiendo con la finalización del programa de intervención) y 3 meses una vez finalizado el tratamiento.

Los resultados del estudio muestran mejoras significativas en la severidad de los síntomas de malestar (en diferentes medidas de depresión, ansiedad y estrés), así como en mindfulness (donde se incluyen aspectos sobre capacidad de atención plena en el presente, desidentificación, menor reactividad emocional, actitud de aceptación y comprensión profunda de la experiencia personal) y calidad de vida de los pacientes que participaron en el programa de terapia cognitivo-conductual basada en mindfulness, comparados con el grupo control en lista de espera. Estas mejoras clínicamente significativas se mantuvieron además durante el periodo de seguimiento.

En conclusión, la investigación apoya el beneficio del entrenamiento en técnicas de mindfulness en pacientes diagnosticados de diferentes tipos de cáncer, tal y como ha sido demostrado en otros grupos de pacientes con depresión, ansiedad o trastorno por abuso de sustancias, lo que supone un importante avance en el desarrollo del tratamiento que se puede prestar en los servicios oncológicos.