María Jesús Álava Reyes advierte de los errores que no deben de cometer los padres en la educación de los hijos






"Intentar ser colegas en vez de padres. Los niños necesitan situarse y situarnos. Los adultos ocupan un papel fundamental en sus vidas: el de adultos, y pocas cosas los confunde tanto como ver a un adulto actuando como un niño.


Intentar “comprarlos” haciendo de buenos o poniéndonos siempre “de su parte” En un principio, es la postura más cómoda, aunque, tarde o temprano, se vuelve en contra de quien la ejerce.


Protegerlos en exceso, hacer que el mundo gire en torno suyo. Debemos estar a su lado, pero para ayudarles, no para asfixiarlos. Los niños tienen que vivir sus propias crisis, y serán éstas las que les permitan generar sus propios recursos, sus propias habilidades, sus propias salidas.


Pretender razonar en medio de una discusión, o tratar de imponer en lugar de sugerir.


Mostrar impaciencia, meter prisa, transmitir tensión.


Sacrificar constantemente a los otros hermanos o miembros de la familia.


Cerrar los ojos: negar lo evidente y pensar que los otros exageran.


Favorecer el consumismo. Darles de pequeños todo lo que piden. De esa forma empiezan por no darle valor a las cosas y terminan por no dárselo a las personas.


Educar en el resentimiento, en la intolerancia, en la falta de generosidad y en la ausencia de valores".