El cerebro siempre se encuentra en actividad pero es el órgano que aún conserva muchos misterios que la ciencia aún no puede develar.

Las últimas investigaciones han descubierto que aunque la mente se encuentre distraída divagando, existen zonas del cerebro que continúan trabajando; y el estudio de este fenómeno podría permitir entender más los trastornos neurológicos e inclusive revelar si podemos tener conciencia más allá de los sentidos.


Antiguamente se creía que el cerebro se desconectaba cuando el cuerpo estaba en reposo, sin embargo las investigaciones a través de neuro imágenes, han demostrado que aún en ese estado existe un nivel continuo de actividad basal, que se la denomina modo operativo (por defecto).


Si en estas regiones del cerebro hay interconexiones defectuosas, pueden provocar enfermedades como el Alzehimer, la depresión, ciertos tipos de autismo y hasta la esquizofrenia.

Significa que el cerebro siempre puede estar atento, aún cuando nos encontramos en reposo.

La actividad cotidiana que realizamos en forma consciente hace que el cerebro abandone esa actividad basal por defecto, para prestar atención al medio.

Es posible que la red neuronal por defecto sea la que organice los recuerdos y la que se relaciona con futuros sucesos; y que además desempeñe un papel importante en el alerta y la sincronización de todo el cerebro.

Llegar a comprender el comportamiento de esta red neuronal por defecto puede revelar el misterio de la experiencia consciente.

Sólo una pequeña parte de las infinitas posibilidades que presenta la información externa, es procesada por el cerebro para elaborar una percepción consciente.

Este hecho indica que esa información es insuficiente para producir por si misma una percepción significativa.

El cerebro es el realizaría las predicciones sobre la experiencia externa anticipándose a la escasa información recibida del medio.

Realizar una tarea específica consume el 5% de la energía de la actividad basal del cerebro subyacente, mientras del 60 al 80% de toda la energía que utiliza el cerebro se distribuye entre los circuitos internos que no se relacionan con el ambiente.

A esta actividad interna se la denominó energía oscura del cerebro, aludiendo a la energía invisible que se sabe existe en la mayor parte del universo para mantener el equilibrio cósmico.

De modo que la percepción consciente externa es ínfima comparada con la actividad intrínseca del cerebro.

En forma accidental se reparó en un fenómeno sorprendente cuando el cerebro se concentraba en alguna función novedosa: la actividad intrínseca decrecía en algunas áreas, o sea que los circuitos se activan durante el reposo y se desconectan cuando se realiza una tarea en la que se tiene que prestar atención.

Estos patrones de actividad cerebral intrínseca del cerebro aparecen incluso bajo los efectos de la anestesia general y durante el sueño ligero, lo que sugiere que se trata de una característica fundamental del funcionamiento cerebral.

(Esto podría explicar las experiencias de los sujetos que pueden percibir el entorno donde se encuentran, cuando están anestesiados para ser intervenidos quirúrgicamente, y ser capaces después de describirlo con amplios detalles cuando se despiertan. Además podría probar la independencia del funcionamiento de la conciencia con respecto al cuerpo.[/i]
En el caso de la meditación, por ejemplo, es un estado que supone un aumento de la actividad cerebral por defecto, con un incremento de la capacidad anticipatoria consecuente del cerebro para responder más adecuadamente al medio)

La mayoría de los neurólogos aceptan que nuestras conexiones conscientes con el ambiente representan solamente una pequeña parte de la actividad cerebral y todo lo que ocurre debajo del nivel de conciencia, por ejemplo, la actividad de la energía oscura del cerebro, es fundamental para interpretar el contexto de nuestras experiencias de la vigilia, o sea que funciona como un director de orquesta, sincronizando la actividad entre las distintas zonas del cerebro.

Es probable que esa sincronización sea la que permita que todas las áreas del cerebro estén listas para reaccionar frente a los estímulos en forma concertada.

La energía oscura neural podría ser la esencia de la vida.

Fuente: Revista “Investigación y Ciencia”, La Red Neuronal (por defecto), Marcus E. Raichle, catedrático de Radiología y Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St.Louis – mayo 2010