En general, los seres humanos solemos adoptar los mismos gestos de pesar o alegría que tiene la persona con la cual nos relacionamos en un momento dado.

Si a esa persona le está pasando algo malo, nos identificamos con su dolor y lo expresamos en la expresión de nuestro rostro, si en cambio está contenta es probable que sonriamos; y las mujeres son las que en mayor medida captan las emociones de los demás.


Así lo demuestran investigaciones realizadas por un equipo de científicos de la Universidad de Leiden y de la Universidad Radboud de Nimega; que evidenciaron que efectivamente las mujeres, cuando durante la prueba podían expresarse libremente, podían distinguir más rápido que los hombres, si los rostros de fotografías que les mostraban reflejaban emociones negativas o positivas. En cambio, si se les impedía gesticular, tanto hombres como mujeres respondían con la misma velocidad.


Los resultado de esta investigación coinciden con el registro de imágenes cerebrales que hacen suponer a los científicos que el cerebro cuenta con un camino alternativo para interpretar las expresiones emotivas; y que las mujeres pueden utilizarlo más que los varones.

En la Universidad de California, en Berkeley, Dacher Keltner, dedicado al estudio de la emotividad, considera importante este experimento porque confirma otras investigaciones que muestran que las mujeres tienen un grado mayor de empatía que los hombres y una mayor capacidad de correspondencia entre sus emociones y las de los demás.

Los científicos se preguntan cómo hace el cerebro para identificar con facilidad a personas o cosas al transformar una imagen plana en otra de tres dimensiones.

Una nueva investigación ha demostrado que existen neuronas que se encuentran conectadas para poder captar imágenes tridimensionales.

En la Universidad Johns Hopkins, un equipo dedicado a este tema, pudo localizar algunas neuronas capaces de distinguir específicas configuraciones tridimensionales, que respaldan la teoría clásica que sostiene que el cerebro tiene la capacidad de captar objetos complejos con partes tridimensionales, en lugar de sólo aprender a reconocerlos, y el poder de operar en dos dimensiones cuando las circunstancias lo obligan a realizar un reconocimiento más veloz.

Según un estudio realizado por investigadores de las Universidades de Princeton y Harvard, pensar rápido mejora el estado anímico, favorece la creatividad y proporciona mayor energía y vigor.


La directora de esta investigación infiere que tareas como por ejemplo, resolver un crucigrama fácil pensando velozmente, puede incrementar la energía y mejorar el humor, siempre que las personas no padezcan trastornos mentales, ya que en estos casos pensar rápido podría tener consecuencias negativas.

En cambio, los pensamientos reiterativos y rápidos, pueden producir ansiedad y llevar a elaborar ideas depresivas.

En cuanto a los pensamientos variados y calmos, llevan a experimentar una feliz y tranquila mansedumbre, como por ejemplo en la meditación.


En la Universidad de Miami, un equipo de investigadores descubró que las personas que han sufrido una ruptura de su relación con otra, tienen una mayor facilidad para discriminar entre sonrisas falsas y auténticas.

La sinceridad de la expresión se refleja como una emoción espontánea, imposible de fingir con fidelidad porque no es consciente y tiene la intención de ayudar, mientras que la manifestación falsa es una actuación controlada por la conciencia y fácil de distinguir.

El funcionamiento del cerebro guarda muchos misterios que aún no han podido ser revelados del todo y su conocimiento podría conducirnos a una realidad digna de ciencia ficción.