En los últimos años se plantea cada vez con más fuerza la necesidad de contar con tratamientos eficaces, pero también eficientes, incluyendo cuestiones tan relevantes como el rango de aplicabilidad de un tratamiento, el grado en que los pacientes lo aceptan, la capacidad y disponibilidad de profesionales cualificados, o la relación coste-beneficio.

   

La realidad virtual permite, entre otras cosas, mejorar la técnica de la exposición, haciéndola menos aversiva para los pacientes. Esta simulación de la realidad permite repetir la misma tarea de exposición una y otra vez, graduando las situaciones según las necesidades del paciente, sin esperar a que éstas sucedan en la vida real, y sin salir de la consulta, favoreciendo así aspectos éticos como la protección de la intimidad. Una variante muy útil para el ámbito de los tratamientos psicológicos es la realidad aumentada, que supone la introducción de elementos virtuales en el mundo real. El descenso en los costes en estas tecnologías, junto con sus potencialidades para los tratamientos psicológicos, hace prever muchos desarrollos futuros en el campo de los tratamientos de los trastornos de ansiedad.

En cuanto a los tratamientos computerizados, es decir, los tratamientos que son aplicados con ayuda de un ordenador, ya hay disponible una gran cantidad de investigación que avala su eficacia. Por ejemplo, los programas Fear Fighter o Beating the Blues, de los grupos de Marks y Proudfoot en el Reino Unido, se encuentran dentro de las recomendaciones de las guías del Instituto Nacional de Salud y Excelencia (NICE). En Australia, destaca el trabajo del grupo de Andrews y Titov, quienes han desarrollado programas auto-aplicados para la ansiedad (The Anxiety Program), pánico (The Panic Program), fobia social (The Shyness Program), ansiedad generalizada (The GAD Program), preocupación ansiosa (The Worry Program), estrés post-traumático (The PTSD Program) y para la depresión (The Sadness Program). El grupo comenzó a realizar ensayos clínicos en el año 2007 y actualmente 886 profesionales ya han utilizado sus programas, habiendo tratado a más de 2.500 pacientes.

Los tratamientos computerizados se suelen combinar con Internet, una tecnología que está demostrando su utilidad en la promoción, prevención e intervención en el ámbito de la salud mental. La mayor ventaja de los tratamientos online es la flexibilidad, tanto geográfica como de tiempo, evitando desplazamientos, facilitando la asistencia a aquellos pacientes con dificultades para acudir a consulta, o que desean mantenerse en el anonimato, potenciando que busquen y obtengan ayuda personas de otra forma no lo harían, favoreciendo también el aumento de la frecuencia de contacto terapéutico si se necesita, y suponiendo una reducción significativa de costes, lo que facilita el acceso a un mayor número de personas.

Recientemente Kazdin y Blase (2011) mantenían que a pesar de que los tratamientos psicológicos han avanzado muchísimo, siguen sin llegar a todos los que los necesitan, en gran medida debido al uso casi exclusivo de la psicoterapia individual para prestar atención. Nuestra obligación ética como psicólogos es intentar ofrecer ayuda y tratamientos eficaces, del mejor modo posible, al mayor número de personas que lo necesiten. Sin embargo, el modelo de asistencia sanitaria en los países desarrollados sólo llega al 40%. A pesar de los altos costes en salud, siguen sin cubrirse adecuadamente las necesidades de los ciudadanos. Las TICs nos pueden ayudar, pero es necesario trabajar en esta línea, como ya están haciendo otros países.

A pesar de sus ventajas, el uso de las TICs tiene limitaciones, como los problemas de seguridad y confidencialidad, la dificultad para establecer una relación terapéutica, especialmente cuando la comunicación sólo es verbal o es sólo asíncrona o las elevadas tasas de abandonos, necesitándose estudios que analicen las causas y que generen estrategias adecuadas para poder superar esta limitación.

El futuro más próximo ya aguarda con otros desarrollos tecnológicos. Por ejemplo, dispositivos que integran Computación Persuasiva y Computación Ubicua. El primer término se refiere a sistemas computacionales, dispositivos o aplicaciones, diseñados intencionalmente para cambiar determinados comportamientos, siguiendo fundamentalmente tres directrices: justo a tiempo (mensajes disponibles justo en el momento en que se tiene que tomar una decisión), simulación de experiencias (simulaciones que permiten vivir experiencias útiles en la toma de decisiones) y personalización (información personalizada). La computación ubicua se refiere al acceso flexible y libre a la información desde cualquier lugar y en cualquier momento, de forma natural y sin necesidad de cables. A largo plazo, esta tendencia tecnológica puede dar lugar a la fusión del ordenador con objetos cotidianos de nuestra vida diaria. Ejemplos claros son los teléfonos móviles "inteligentes" (smart phones), con conexión a Internet y Bluetooth.

Las TICs pueden ayudarnos a hacer los tratamientos psicológicos más accesibles para todos y a romper algunos de los estigmas existentes en torno a ellos. Aunque todavía han de subsanar algunas limitaciones en su uso terapéutico, su finalidad es facilitar nuestro trabajo y hacerlo más eficiente.