Sonambulismo significa deambular durante el sueño; o sea estar en un estado de automatismo ambulatorio espontáneo.

Es un comportamiento inusual del dormir, una parasomnia que está incluida dentro de los trastornos del despertar y que consiste en una disociación entre el sueño NO REM profundo y la vigilia, en que la corteza cerebral continúa dormida, pero están despiertos los centros cerebrales subcorticales, responsables de los movimientos automáticos.


Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales el sonambulismo es el episodio reiterado de caminar estando dormido, que se puede prolongar hasta media hora, y que generalmente ocurre en la primera tercera parte del sueño.


El individuo sonámbulo tiene la mirada perdida, aparentemente camina sin rumbo fijo, no responde a ningún estímulo externo, es difícil despertarlo y no suele recordar lo sucedido.

Si bien no es cierto que despertar al sonámbulo puede ser peligroso, no se recomienda hacerlo ya que puede desencadenar una conducta agresiva o de huída que puede lastimarlo.

Por lo general obedecen si se los conduce a la cama para que sigan durmiendo, sin decirles nada y sin prender las luces.

Los sonámbulos pueden realizar actividades automáticas estando dormidos como por ejemplo, limpiar, abrir puertas y ventanas, comer, o ir al baño.

La revista Sleep Medicine, publicó el caso de una persona que enviaba mails estando sonámbulo.

En Canadá se produjo un caso aún más difícil de creer: en 1987, una joven de 23 años, manejó su auto quince millas y mató a su suegra. Posteriormente le dijo a la policía que no podía recordar nada de lo ocurrido y fue declarada inocente por la Corte Suprema de ese país. Ni siquiera fue necesario internarla en un hospital psiquiátrico, ya que desde el punto de vista legal, el sonambulismo no se considera una enfermedad mental.

El 19% de la población mundial sufre sonambulismo, pero las causas no están bien definidas.

Es más frecuente que se presente entre los siete y doce años y preferentemente en los varones. Puede estar asociado al cansancio y a la falta de sueño.

En los adultos puede vincularse con algún trastorno mental y también puede producirse como una reacción colateral debido al consumo de drogas o alcohol.


La predisposición genética está bien establecida y también pueden provocarlo otras patologías del dormir como ronquidos, apneas, etc.

Es importante controlar algunos hábitos para evitarlo, como no tomar líquidos antes de acostarse, no tomar alcohol en exceso, ni depresores del sistema nervioso central.

Hay algunas patologías que se pueden confundir con el sonambulismo como por ejemplo, la epilepsia, las crisis parciales complejas durante el dormir, con automatismos ambulatorios, el despertar confusional, el comer y beber nocturno, el trastorno de comportamiento del sueño REM o MOR (movimientos oculares rápidos).

El mayor peligro es que el sonámbulo se lesiones, por eso es importante prevenir cualquier situación de riesgo.

El tratamiento de esta afección generalmente no incluye medicación. Se aconseja dormir en forma regular, evitar el estrés y que el paciente adquiera el hábito de respetar los horarios para acostarse y levantarse.