Deepak Chopra nos dice que para tener una salud perfecta y lograr la plena realización, es necesario aprender a tener conciencia de la acción naturalmente correcta; y para saber cuál es hay que guiarse por los resultados.

Sin embargo, llevarnos solamente por los resultados no es suficiente para darnos cuenta si una acción fue correcta o incorrecta, porque la vida no es tan simple, al contrario, es demasiado compleja y nos provocaría mucho estrés estar juzgando cada una de nuestras múltiples acciones.


Se necesita además cultivar desde muy temprano la práctica de la acción correcta y adquirir la habilidad, como sucede con cualquier otra práctica.

Todo lo que nos sale bien corresponde a una habilidad que hemos desarrollado con la práctica. No se trata solamente de una respuesta psicológica sino que es también una conexión psicofísica, como tocar el piano, jugar al tennis, etc.


Por esta razón es necesario desarrollar la habilidad de la acción correcta y de esa forma la naturaleza, de modo automático, orientará el funcionamiento psicofísico hacia la salud perfecta.

Naturalmente estamos dando forma a nuestra realidad por medio de la inteligencia, para que nuestra vida evolucione y mejore. Esta es la mejor manera de lograr la acción naturalmente correcta, porque exige estar consciente la mayor parte del tiempo, o sea en un estado superior de conciencia.

La inteligencia crea la realidad y comienza a funcionar a nivel del yo, que es el nivel más general de la inteligencia.

La inteligencia es perfecta porque es capaz de mantener el orden en el universo, por lo tanto lo único que hay que mejorar es la conexión psicofisiológica del yo; y una vez que se haya establecido ese contacto hay que dejar que la inteligencia haga el resto.

Lo mismo pasa con la trascendencia, conecta la conciencia hacia el yo, permitiendo que se conozca, y el resto lo hace la naturaleza; porque es el autoconocimiento el que nos da el poder sobre ella.

El proceso de trascendencia es el estado en que el cuerpo descansa y la mente está atenta. Es un estado de conciencia diferente.

Durante la meditación, el sistema nervioso central funciona de un modo distinto al que opera estando despierto, soñando o durmiendo. La respiración se hace más suave, las ondas cerebrales registran una coherencia total, típico de la trascendencia; y los niveles de bióxido de carbono en sangre señalan un patrón diferente, o sea que el yo está más allá del dormir, del soñar y del despertar.[/i]

Más allá no significa más lejos, al contrario, nos acerca más al yo, que ha abandonado los pensamientos inútiles y las reacciones al estrés, sin dejar la personalidad atrás.

El yo, de pronto, cambia y se da cuenta que es capaz de ser dueño de una inteligencia infinita.

El talento, por ejemplo, es la máxima expresión de inteligencia infinita de la individualidad.

Trascender los pensamientos es una cuestión mecánica y se puede lograr con relativa facilidad a través de la meditación.

Cada nivel de pensamiento tiene su correspondiente conexión psicofisiológica y cuando meditamos pasamos a otro nivel, que físicamente es una nueva proyección psicofisiológica, o sea el estado óptimo de funcionamiento mente-cuerpo, que es la tendencia natural que tiene el flujo de la inteligencia.


Fuente: “Cómo crear salud”, Más allá de la prevención y hacia la perfección, Deepak Chopra, Editorial Grijalbo, 1990