La mujer ha sido ancestralmente la que ha sufrido una mayor incidencia de la depresión en su vida. Aunque no se pueda establecer una incidencia exacta (existen muchos estudios serios y a la vez contradictorios en este sentido), ni determinar el grado de prevalencia con exactitud.

Muchos son los factores que pudieran estar apuntando hacia una mayor presencia de la depresión en la mujer, pero parece que el más importante resulta de la negativa de muchos hombres con depresión  a acudir a la consulta del psiquiatra o el psicólogo, lo que decantaría la balanza a favor de la mujer como portadora masiva del mal depresivo.


En efecto son muchos los hombres que se niegan a acudir a un profesional de la salud en busca de tratamiento anti-depresivo. También son muchos los que subliman (demostrando gran torpeza) su tristeza y su ansiedad mediante la ingesta continuada de alcohol. Todo ello determina a la postre comportamientos violentos y/o inadaptativos.

Por todo ello conviene ser cautos a la hora de determinar las cifras de incidencia y apuntar más bien hacia el aserto “son más las mujeres que acuden a consulta ante los primeros síntomas de la depresión que los hombres en este mismo estado”. Porque todavía resulta “de poca hombría” para algunos tener que acudir a una consulta cuando al hombre históricamente se le ha exigido una fortaleza injustificada cuando se trata de cuestionadas con los sentimientos y las sensaciones.

Pero lo que más debe preocuparnos es la medida en que la depresión de la mujer se seculariza y se convierte en grave. Más que nada para evitarlo en lo posible. Desde el punto de vista social, las mujeres tiende a estados depresivos mayores cuando su mal psicológico se complica con aspectos socioeconómicos tan transcendentes como los recursos de que dispone, la presencia de hijos tras la separación y la separación en sí misma, siendo las mujeres separadas con pocos recursos y pocos apoyos sociales las que se encuentran más expuestas a los avatares depresivos que pueden complicarles todavía más la existencia.

Como quiera que este artículo del blog no es más que una aproximación al problema, le invitamos, amable lector/a a seguir profundizando en este aspecto a través del siguiente enlace: Depresión en la mujer.