No todas las personas reaccionan del mismo modo ante iguales circunstancias; algunas, ante distintas situaciones de estrés, se deprimen y no pueden seguir adelante; mientras otras, reaccionan de un modo diferente; acusando el impacto con la fortaleza necesaria como para no derrumbarse, controlando sus emociones, manteniendo la lucidez y recobrando el equilibrio con rapidez, sobreponiéndose a cualquier situación difícil.

¿Qué es lo que hace que alguien pueda soportar con estoicismo cualquier cosa mientras otros no lo consigan y se hundan en una depresión sin salida?

Parece ser que no se trata sólo de voluntad psíquica o fortaleza yoica sino que depende también de un factor orgánico.



Una investigación reciente realizada en Estados Unidos demuestra que la depresión es una enfermedad orgánica.

La persona que sufre depresión tiene baja su autoestima y sentimientos de culpa; se siente rechazada, abandonada y discriminada; no es capaz de elegir lo que es bueno para ella; de darse cuenta qué es lo que la hace sentir mal o de renunciar al estrés haciendo sólo lo que puede. No acepta que está en dificultades ni se da cuenta que tiene que pedir ayuda.

Estos estudios evidencian que la depresión puede afectar la estructura de la zona del hipocampo del cerebro, o sea que se trata de una enfermedad orgánica.

La comparación de los cerebros de personas sanas con los de personas que sufren depresión determinó que estas últimas presentan una pérdida del volumen del hipocampo.

Este estudio demostró que el uso de antidepresivos evita esta anomalía y permite en muchos casos revertir el proceso.

Los antidepresivos no sólo actúan a nivel de neurotransmisores sino que también tienen una función reparadora cerebral mediante la creación de nuevas neuronas que son las que reconstruyen la zona afectada.

Sin embargo, no siempre los antidepresivos resultan eficaces, aún en personas emparentadas genéticamente, posiblemente debido a la influencia que tiene la forma de vivir las experiencias.

Se describe en esta investigación, el seguimiento del caso de una joven, que al llegar a la pubertad comenzó a mostrar signos agudos de depresión.

Fue tratada con terapia psicológica pero como no fue suficiente, se le administraron antidepresivos.

Luego de probar con cinco tratamientos con terapia farmacológica no hubo respuesta satisfactoria y la paciente continuaba en las mismas condiciones de abulia, desgano, sin poder levantarse de la cama y sin lograr interesarse por nada.

Ante este cuadro, los médicos recomendaron terapia de electroshock, o TEC, un procedimiento considerado agresivo y traumático, aunque actualmente, los avances tecnológicos han disminuido estos efectos.

Esta terapia resulta ser más efectiva que los tratamientos farmacológicos, en cuanto a que producen una mayor proporción de nuevas neuronas.

Antiguamente, la forma de actuar de esta forma de terapia no se conocía, porque su descubrimiento fue casual, cuando observaron los efectos euforizantes que les causó una descarga eléctrica a dos presos que intentaban huir de una prisión; pero actualmente se sabe que la terapia de electroshock produce la creación de mayor cantidad de neuronas que los tratamientos con pastillas antidepresivas.


El seguimiento de la paciente mencionada mostró que recién a la novena sesión tuvo una evolución parcial, con algunos altibajos, sintiendo por primera vez un estado de ánimo normal.

El tratamiento le permitió comenzar a ir a la Universidad y hacer una vida normal.

Si bien la terapia de electroshock (TEC) es una experiencia muy difícil y bastante diferente a lo que representa tomar pastillas, puede mejorar a los pacientes que no responden a los medicamentos y a juzgar por esta experiencia, sus resultados valen la pena.

Las personas normales pueden experimentar tristeza, alegría, temor o enojo según las circunstancias, pero luego tienen la capacidad de tomar el control y recuperar su equilibrio emocional. Pero otras, no consiguen controlar sus emociones, se bloquean y no pueden continuar con sus vidas. Es en estos casos que necesitan pedir ayuda para someterse al tratamiento que corresponde.


Fuente: Documental emitido por el canal Discovery Science.