El tedio, el desgano, la falta de entusiasmo o de proyectos, puede favorecer el desarrollo de enfermedades, cuando está asociado a otros factores de riesgo.

La ciencia ha demostrado que enfermedades como la depresión pueden provocar patologías cardiovasculares.

Las adicciones, como el tabaquismo, la drogadicción o el alcoholismo, son hábitos que se comienzan a adquirir debido a la ansiedad que provoca el aburrimiento y la falta de sentido de la vida.


Si el aburrimiento está asociado a la depresión, se puede inferir que las personas que se aburren frecuentemente están más expuestas a sufrir ataques cardiacos, debido a la liberación de ciertas hormonas peligrosas que se generan en esos estados, al forzar el funcionamiento cardiaco.

El aburrimiento ocasional no representa ningún riesgo, pero si se transforma en algo habitual, puede producir patologías serias como depresión, adicciones y otros problemas psicológicos.


El Dr. Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del estrés, afirma que estar sano implica tener el nivel justo de estrés, que significa tener un normal nivel de entusiasmo por la vida y ganas de vivir; y denomina hipoestrés al estado constante de aburrimiento, tedio y falta de interés por las cosas.

Según los doctores Medrano y Bruno, la depresión podría provocar aglutinamiento de plaquetas y un incremento de ciertas sustancias químicas en el organismo; condiciones que pueden producir obstrucción arterial y favorecer la vasoconstricción de las arterias.

La Dra. Duarte señala que la depresión severa se relaciona con el desequilibrio de sustancias químicas, como la serotonina y la noradrenalia, que producen cambios estructurales en ciertas zonas del cerebro que influyen en el estado de ánimo, en la memoria y en la capacidad de discernimiento.

El Dr. López Rosetti sostiene que la depresión se relaciona con el aburrimiento porque tiene los mismos síntomas, como la tristeza, la melancolía, el pesimismo y un nivel de estrés patológico.

La Licenciada Gubra de Hanono afirma que algunos casos de depresión endógena presentan síntomas de aburrimiento grave; que se diferencia del aburrimiento común porque en la depresión el paciente tiende a culparse por sus fracasos.

Estos pacientes tienen baja autoestima y se culpan de todo lo que ocurre, tienen una visión del mundo negativa y una pobre auto imagen , se quejan de todo, no encuentran placer en nada y tratan de llenar su vacío interior con drogas o alcohol, o con actividades que les proporcionen emociones violentas.

Los depresivos se caracterizan por no tener energía para interesarse por algo externo, porque toda la energía, generalmente autodestructiva, permanece dentro de ellos mismos.

Según la teoría psicoanalítica, la depresión es el resultado de una fijación producida por un trauma en la etapa oral del desarrollo psicosexual.

Melanie Klein agrega que estos pacientes, durante la lactancia, incorporaron los aspectos negativos de la relación materna, debido a un exceso de frustración.

El aburrimiento ocasional es la incapacidad de saber disfrutar del ocio, en una sociedad donde la actividad está sobrevaluada y el ocio no produce ningún rédito.[/i]

El ocio es el paréntesis necesario para descansar de las actividades y obligaciones cotidianas, o sea el tiempo libre para dedicarlo a uno mismo en actividades placenteras.

Saber disfrutar del ocio produce un efecto positivo mientras que para el que se aburre y no puede canalizar adecuadamente su energía en algo que sea de su interés con fines recreativos, el tiempo de ocio produce un efecto negativo que puede provocarle angustia y la necesidad de recurrir al consumo de sustancias para disminuir la ansiedad.

La persona que se aburre no puede elaborar proyectos a corto plazo con un objetivo de esparcimiento que no implique obligatoriedad.

Estas personas suelen estar condicionadas al trabajo, no pueden parar porque no le ven sentido a ninguna actividad que no genere ganancias y no pueden relajarse ni descansar porque no registran las señales de cansancio.

En otros casos pueden ser personas que no hay podido liberarse de las dependencias y no hay logrado adquirir una identidad firme ni saber lo que quieren.


Fuente: LNR, “Cuando aburrirse puede ser peligroso”, Luis Moyano, mayo 2010.