El doctor Luis Chiozza (1930), en su libro “Por qué enfermamos”, intenta explicar, a la luz de la experiencia clínica, la reflexión y la investigación sobre la interrelación psicofísica; por qué las personas desarrollan determinadas enfermedades específicas.

Como médico y psicoanalista, trata de señalar la relación entre la neurociencia y el psicoanálisis.

La neurociencia ha demostrado en los últimos años que las experiencias modifican los circuitos neurológicos del cerebro.


Para Chiozza, el futuro ofrece la oportunidad de desarrollar una medicina diferente, pero para aprovecharla es necesario tener la suficiente apertura y flexibilidad como para cuestionarse lo aprendido.


La enfermedad es algo que forma parte de la trama de la historia de una vida y se integra a esa biografía personal, revelando cómo se entrelazan el carácter y el destino.

La medicina aún tiene necesidades sin satisfacer, lo que lleva a muchos científicos a continuar la búsqueda en otros ámbitos, como la psicología, que propone que los pacientes aprendan a asumir con coraje su enfermedad como una oportunidad de cambio.

Las personas se enferman de dos maneras, en forma aguda, breve y transitoria y en forma crónica, lenta y prolongada, en este caso, la enfermedad puede agravarse, detenerse o curarse completamente.[/b]

Una enfermedad puede ser maligna o benigna y los padecimientos que provoca pueden ser graves o leves.

Cuando algún malestar o dolor no se cura solo, casi todos van al médico, eligen el médico y también el tratamiento que desean recibir, pero lo que más desean saber es por qué están enfermos.

La causa aparente de una enfermedad no es suficiente, por ejemplo: tomar frío, contagiarse de otros, tener predisposición genética, debido a los malos hábitos, etc., también hay que buscar respuestas más profundas.

Chiozza escribió el libro “Por qué enfermamos”, para los pacientes que desean tener esa respuesta; y desde la experiencia, eligió algunos casos y los estudió desde dos puntos de vista:

Como médico tradicional, teniendo en cuenta la historia clínica del paciente, los síntomas y signos de la enfermedad y su evolución, considerándola como un proceso derivado de una causa.


Y como psicoanalista; tomando la historia biográfica del paciente con el relato de todos los acontecimientos significativos, cuyo significado tiene un sentido, dentro del contexto de su vida.

Para Chiozza, ambas historias revelan qué es lo que las personas no dicen con palabras pero que suelen expresar con gestos, actitudes y también con sus órganos.

A partir de la historia personal se puede comprobar cómo la enfermedad es el reflejo del drama vital que atraviesa el paciente en lugar de expresar las emociones que le suscita y que pretende ocultar.

El factor psicológico puede haber comenzado el proceso patológico, mediante la elección de una conducta o un estilo de vida, pero una vez que se declara, no basta con la psicoterapia para tratarla.

La experiencia muestra que aquello que puede enfermar a una persona, si ésta puede cambiar de perspectiva y comprender el significado que tiene en su vida, también la puede curar; y el paciente que no logra comprender su propia historia y el papel de su enfermedad en ella, no cambia de estado ni se cura.