La práctica de una labor artística es un estado de meditación y brinda la posibilidad de expresar el mundo interior.

Cada manifestación muestra lo racional y lo emocional de un artista, tanto cuando se atreve a ser espontáneo como cuando decide a ser meticuloso y detallista hasta el límite; y cada una de sus obras representan su propio universo.

El arte de crear formas a través de la pintura provoca un aluvión de imágenes que no se detiene, lo mismo pasa con la música y con la literatura.


La vida se convierte para un pintor en una tela mental perpetua; para el músico en un pentagrama y para el escritor en un océano de palabras.

El artista no tiene que pensar, al contrario tiene que dejarse llevar por sus intuiciones y aprender a desarrollar su percepción; y necesita la suficiente sensibilidad para ver las esencias detrás de las apariencias.



Un artista debe tener algo que decir y necesidad de expresarlo. Su obra se convierte en un mensaje, su modo de ver el mundo, su propia filosofía de la vida.

Pero también cada uno de sus trabajos reflejan sus angustias, ansiedades, sus miedos, sus conflictos y su propia autoestima.

Nada es más elocuente que un dibujo. Qué es lo que se dibuja, a quiénes, dónde, el tamaño, la simbología, el trazo, los colores, las formas y la armonía, tienen un significado personal que pone en evidencia la interioridad.


Un artista puede expresar la vida como cree que es, como cree que debería ser o como cree que jamás podrá ser cuando su imaginación lo lleva a crear mundos fantásticos.

El artista crea universos según su perspectiva y trata de entablar un diálogo con el observador en un lenguaje simbólico propio, convirtiendo a su trabajo en un disparador de emociones.

El arte permite trascender la realidad y elevarse sobre lo cotidiano, penetrar en territorios inexplorados y descubrirse a si mismo.

El artista es un visionario, porque si es pintor, puede ver en una tela en blanco su obra terminada, si es músico es capaz de escuchar completa su composición musical antes de haberla escrito y si es escritor, de conocer toda la historia que imaginó aún no narrada; porque en la imaginación está toda futura tarea plasmada.

La imaginación siempre superará la obra terminada que es lo que incentivará al artista a continuar buscando la perfección deseada.

El arte permite concentrarse y no dispersarse en pensamientos inútiles o preocupantes. Es un espacio subjetivo que no se puede compartir con nadie, porque exige soledad, silencio y apartarse de lo mundano para poder penetrar en el mundo mágico de las ideas innatas.


El arte tiene un contenido profundo cuando logra trascender lo superficial y la persona se atreve a ser sincera.

Representa el descubrimiento de un lenguaje propio, una identidad y un estilo; porque un artista, cuando se atreve a ser auténtico, logra evadirse de las influencias, adquirir fuerza y ver todo más claro.

Puede reflejar en su obra su verdad y encontrarse a si mismo, cuando descubre que en su interior están las respuestas a sus interrogantes.

Puede ser libre y abrir su mente cuando se da cuenta que todo depende sólo de él y de sus propias ideas, que la verdad está adentro y no afuera y que el mejor lugar del mundo es su propia casa.