William Horsley Gantt (1892-1980), psiquiatra norteamericano, discípulo de Ivan Petrovich Pavlov (1849-1936), desarrolló las ideas del fisiólogo ruso, acerca de los reflejos condicionados en animales, realizando sus trabajos de laboratorio sobre las neurosis experimentales en perros; con la propuesta de trasladar esta técnica, como instrumento diagnóstico, a la psiquiatría.

La psiquiatría de los años veinte estaba dominada por el psicoanálisis, que aunque de valioso contenido teórico carece de una base sólida científica.

La orientación de Gantt hacia el área de la psiquiatría fue motivada a raíz de su participación en 1922, en una organización humanitaria médica de ayuda a Rusia, luego de la hambruna y las epidemias de tifus, viruela y cólera, que asolaron a la zona del Volga en esa época.

En esa oportunidad visitó el laboratorio de Pavlov, quien lo atendió personalmente y le mostró sus experimentos sobre los reflejos condicionados; tema que Gantt desconocía, ya que sólo sabía de los trabajos de Pavlov sobre la fisiología de la digestión por los que el científico ruso recibió el premio Nóbel en 1904.


Gantt creyó ver en el método pavloviano la forma de fundamentar científicamente los trastornos de la mente.

Decidió volver a Rusia después de algunos años, para aprender bien la técnica de Pavlov y realizar investigaciones sobre fisiología de la digestión y sobre reflejos condicionados.

El psiquiatra norteamericano Adolf Meyer (1866-1950), de origen suizo, padre de la psiquiatría funcionalista norteamericana, que defendía una posición holística sobre las enfermedades mentales, puso en marcha en 1930, un laboratorio pavloviano en la Clínica Psiquiátrica Henry Phipps de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y contrató a Gantt como director.

Durante años, Gantt realizó la dirección simultánea de ese laboratorio y también del que poseía el hospital que la administración de veteranos tiene en Perry Point (Maryland), donde su labor científica continuó por más tiempo.

Gantt se convirtió así en el más entusiasta difusor de la obra de Pavlov en Norteamérica.

En 1946, recibió el premio Lasker por sus investigaciones sobre las neurosis experimentales y el premio de la Asociación Americana de Cardiología por sus estudios sobre el reflejo condicionado cardiaco y la hipertensión.

Las investigaciones con perros le permitieron a Pavlov descubrir ciertas analogías entre algunas situaciones que alteraban el comportamiento animal y la psicopatología humana.

Los perros sometidos a un estímulo ambiguo, difícil de discriminar, se volvían neurasténicos, mostrando un estado de neurosis aguda, estado que Pavlov denominó neurosis experimental. Aunque también intervenían para producir ese estado, factores constitucionales.

Los perros con características coléricas y melancólicas eran los más propensos a desarrollar desórdenes neuróticos al enfrentarse con las situaciones ambiguas y los tipos sanguíneos y flemáticos, que son aquellos cuyos procesos de excitación e inhibición están equilibrados eran más estables ante las situaciones que desencadenaban las neurosis experimentales.

En estos experimentos, el desequilibrio nervioso se observaba cuando se presentaban dos estímulos casi idénticos pero de significado opuesto, lo que hacía que las ondas cerebrales excitatorias e inhibitorias, chocaran en la misma zona cortical, área que sólo se puede activar mediante un proceso por vez y nunca por dos en forma simultánea.

En el laboratorio pavloviano de Gantt, se utilizó este mismo procedimiento como técnica inductora de la neurosis experimental en perros, pero empleando sonidos en vez de figuras geométricas, e incorporando además el gráfico de vida a los estudios experimentales, midiendo distintas respuestas, como salivación, tasa cardiaca, actividad motora general, respiración y conducta sexual, a lo largo del ciclo de vida de los animales, registrando también los acontecimientos biográficos que ocurrían fuera del laboratorio.[/i]

Realizó experimentos con tres perros, de los cuales uno, Nick, mostró síntomas de agitación motora y negativismo, que Gantt interpretó como signos de una cierta debilidad constitucional.

Un nuevo entrenamiento de discriminación entre dos sonidos realizado a Nick, comprobó que los síntomas se agravaban e incluían además taquicardia e intentos de huida.

Mientras los experimentos alteraron ligeramente la conducta de los otros dos perros sometidos a las mismas pruebas, los síntomas de Nick persistieron dos años más; y luego de otros dos años, al reanudar los experimentos, Nick volvió a presentar los síntomas anteriores, más otros adicionales, como respiración asmática, incontinencia urinaria y trastornos sexuales; y estos trastornos aparecían también ante un nuevo estímulo que no se había utillizado en el experimento.

Fuente: “Mente y Cerebro-Investigación Científica”, No.45/2010; “William Horsley Gantt”, “Los inicios de la psicopatolgía experimental en Estados Unidos – Gabriel Ruiz y Natividad Sanchez.