El término subliminal significa que el estímulo que se recibe está por debajo del umbral de la conciencia. Es tan breve el tiempo que aparece a la vista, que la persona no lo percibe, sin embargo el cerebro lo registra y deja una huella que puede producir cambios en las decisiones.

Los ojos no ven el estímulo subliminal porque la brevedad del instante no lo permite, pero la persona sin darse cuenta lo recibe.

Estas técnicas subliminales pueden ayudar a ganar elecciones, vender más, modificar conductas y ganar dinero, por eso pueden ser herramientas eficaces para cualquier clase de publicidad.



En 1957, James Vicary, que era un analista de mercado, realizó una experiencia proyectando en un cine durante un brevísimo instante, sin que la gente pudiera darse cuenta, una publicidad de gaseosa y palomitas de maíz.

Pudo comprobar que esa técnica subliminal incrementó las ventas de gaseosas ese día un 20% y de palomitas de maíz un 60%.

Luego, desmintió haber hecho ese experimento con ese propósito, no obstante, la duda de que realmente sí se hubiera hecho con ese fin, fortaleció la creencia en la posibilidad de la manipulación sin que la gente tenga conciencia.

En el año 2007, Jim Brackin, terapeuta que utilizaba técnicas de hipnosis y experto en comercio, repitió la prueba en un congreso de marketing realizado en Estambul.

Implementó la técnica sublimal para hacer la publicidad de un producto inventado que competía con otro.

Después de ver la película, en la que fue insertado un mensaje publicitario, y que vieron las mil cuatrocientas personas que asistieron al evento, el 81% de los asistentes eligió el producto promocionado con esta técnica.

Aunque fue un experimento incompleto, porque faltó la prueba testigo con público no estimulado subliminalmente, para poder comparar los resultados y darle a la experiencia valor científico; la experiencia se consideró muy significativa.

Es importante que el estímulo no aparezca más de treinta milisegundos; y por otra parte debe estar enmascarado con una serie de letras distribuidas al azar.

El cerebro, frente a estos estímulos, tiene la capacidad de comprender palabras, interpretar figuras, entender símbolos, etc.

Por ejemplo, si se muestra a los sujetos sometidos a prueba, una cifra que está entre el uno y el nueve y se les pregunta si el número es mayor o menor que cinco, es muy raro que no acierten.

También dejan huellas las palabras subliminales relacionadas con emociones negativas, como el miedo o la angustia; y particularmente rostros que expresan emociones.

Frente a estos estímulos el electroencefalograma registra los mismos signos de una estimulación consciente.

Sin embargo, no está probado que este tipo de manipulación pueda cambiar radicalmente el juicio de una persona normal; porque en realidad, la influencia de tales inserciones no duran mucho tiempo.

Pero sí parece ser que tienen más efecto las percepciones subliminales negativas que las positivas, de modo que no sólo depende del tiempo de duración del estímulo sino también del contenido del mensaje, de los conocimientos previos del sujeto, de su ocupación habitual y de sus intereses.

En el año 2007, se prohibió en Canadá el uso de ciertas máquinas tragamonedas porque parecían ejercer influencia subliminal en la gente.


Estos mensajes subliminales podrían utilizarse para erradicar hábitos dañinos, como las adicciones, aunque los efectos temporales de esta técnica le reste efectividad.

Internet se puede convertir en una ventana hipnótica y de hecho ya lo es en forma incontrolable.

La televisión también nos envía mensajes de todas clases: ideas políticas, modas, lenguaje, usos y costumbres, valores, publicidad manifiesta y también encubierta, o sea formando parte de la ficción, y todo esto influye notablemente en todos nosotros, ya sea en el momento de comprar productos, de elegir marcas, de vestirnos, de peinarnos, de hablar, etc.

Los líderes que se destacan por su magnetismo también ejercen una influencia en los que les prestan atención; de nosotros depende aplicar nuestro discernimiento a la hora de tomar decisiones.


Fuente: Revista “Investigación y Ciencia – Mente y Cerebro”, Estímulos Subliminales, Christoph Uhlhaas, filósofo y divulgador científico, marzo/abril 2010.