Entablar vínculos satisfactorios y con eficacia es una habilidad que se puede aprender.

En primer lugar es necesario ser capaz de salir de uno mismo e interesarse en los demás y evitar conectarse para beneficiarse.

Saber escuchar es la mejor herramienta para relacionarse bien, así como hablar en forma clara y directa, respetando al otro como una persona diferente que tiene la libertad de pensar distinto.


Prestar atención es poco menos que una rareza, porque la mayoría está apurada y vive la vida corriendo contra el reloj, con muchas cosas en la cabeza que no le permiten detenerse para comunicarse mejor y eventualmente llegar a comprenderse.


Rollo May dice que una buena relación interpersonal se establece cuando se produce el encuentro, o sea la posibilidad de ponerse en el lugar del otro y comprenderlo.

Es importante en una relación mantener el compromiso con las propias ideas y no eludir hablar de determinados temas para evitar que descubran nuestro punto de vista y que nos conozcan.

La sinceridad y la humildad resuelven cualquier distancia que separe a dos personas, así como la confianza y seguridad en si mismo.

Una buena manera de relacionarse es dejando de lado el espíritu competitivo y la necesidad de destacarse. Esta actitud de entregarse tal cual uno es, es una cualidad que mueve al otro hacer lo mismo y a no ponerse a la defensiva.

Ser genuino exige ser espontáneo y no ensayar poses para intentar agradar.

Lo esencial de cada uno es el factor que permite la conexión con lo esencial de otro y hace posible llegar a establecer una relación duradera y sincera; pero las apariencias producen relaciones por conveniencia.

El respeto, la generosidad y la gratitud son las cualidades esenciales que favorecen las relaciones, y un modo de hablar pausado y suave convencen más que los gritos; porque sólo la serenidad puede convencer o disuadir, sin necesidad de descalificar ni manipular opiniones, ya que utilizar un modo imperativo para hablar no significa tener razón ni ser dueño de la verdad.

Las relaciones de negocios, supuestamente se reducen a tratar de obtener mayores ganancias, sin embargo, un comerciante exitoso no descuida la comunicación personal en sus gestiones comerciales, ni el interés por las necesidades de los otros y trata por todos los medios de satisfacerlas.

Más que venderse a si mismo, es más importante mostrarse interesado en los demás y estar pendiente de lo que dice prestándole mucha atención a lo que requiere.

La estabilidad emocional favorece los vínculos personales, brinda confianza y seguridad, despeja las dudas y disminuye los prejuicios.

Escuchar sin juzgar es saber comprender, poder ver otro punto de vista y tener la oportunidad de aprender.

Tener amplitud de criterio para aceptar a los otros como son, permite que las personas se abran y se atrevan a discutir asuntos de difícil tratamiento.


Para hablar es necesario tener algo que decir, porque de lo contrario mejor será no decir nada. Los silencios no significan que se ha cortado la comunicación o que se ha perdido la oportunidad de continuar un diálogo, sino que el silencio puede ser aún más elocuente que las palabras y llegar a un nivel más íntimo.

Una conversación tiene que tener un contenido que tenga objetivos claros y lo mejor es ser directo y no tener segundas intenciones que hace que el discurso pierda credibilidad y resulte vacío de contenido e inútil.

Por eso, no se puede hablar de cosas que se ignoran sino de todo aquello de lo que estamos seguros, de los recursos que dominamos y que estamos en condiciones de defender.