Pasarse la vida haciendo una dieta rigurosa es imposible y tampoco da ningún resultado probar distintos métodos para adelgazar para después caer nuevamente en los malos hábitos.

Lo difícil y lo que realmente asegura para siempre el éxito, es elegir un plan de adelgazamiento que ayude a cambiar de actitud y que enseñe una forma diferente de comer, eligiendo los alimentos más saludables e incluyendo un programa de actividad física adecuado para practicarlo en forma regular.

Solamente en estas condiciones, se puede encarar este problema y terminar con él en forma definitiva, aprendiendo a relacionarse de una manera saludable con la comida y eliminando para siempre las bajadas y las subidas.


Es indispensable acostumbrarse a preferir comida casera, estar dispuesto a hacer las compras, disponer de los utensilios de cocina necesarios para cocinar, y aprender a prepararse la comida.

Para evitar tener que recurrir a un delivery o a un local de comidas rápidas cuando nos ataca el hambre, y si estamos decididos a bajar de peso; hay que contar con las herramientas necesarias para defenderse de la tendencia a la comodidad y de la adicción a los alimentos altos en grasa y a los dulces.

Aprender a cocinar comida fácil no calórica, no requiere hacer cursos costosos porque existen programas culinarios en todos los canales de televisión para todos los gustos que enseñan a cocinar tanto comida dietética como vegetariana y una enorme variedad de platos típicos de todos los países y continentes.

Aún las personas que trabajan la mayor parte del día pueden cocinar una vez por semana si tienen un buen freezer, que les ahorrará costosos tratamientos para bajar de peso y mucho dinero en restaurantes y comida hecha.

Sólo requiere estar dispuesto a dedicarle algunas horas a la creativa tarea de cocinar para uno mismo, que brinda la oportunidad de desplegar todo el ingenio, y permite descubrir el atractivo de hacer las compras.

Las compras en el supermercado significan un verdadero desafío, porque cambiar de forma de comer implica cambiar de manera de comprar, eligiendo únicamente lo necesario y prefiriendo los productos “light”.

El problema de la obesidad tiene distintas causas y no es solamente una cuestión psicológica sino que también tiene una base cerebral.

La Neurociencia está investigando los procesos cerebrales que acompañan los comportamientos no adaptativos y han observado diferencias en las conexiones neuronales según la patología psicológica de los sujetos.

Los malos hábitos alimenticios modifican la dinámica cerebral impulsando al individuo a continuar haciendo lo mismo independientemente de su voluntad.

Cuerpo y mente constituyen una unidad y ambas instancias actúan en armonía y se adaptan una a la otra en función a la conducta y la forma de pensar del sujeto.[/i]

El cerebro parece conservar la memoria de las conductas no adaptativas y tiende a llevar al individuo a recuperar los malos hábitos. Por esta razón se considera a las adicciones de cualquier tipo, incurables, aunque sí recuperables.

Sin embargo, es posible que si cambiamos nuestra forma de proceder y actuamos diferente, ocurra que nuestro cerebro también modifique su funcionamiento adaptándose a nuestro nuevo comportamiento haciendo más fácil la recuperación.

Este cambio de hábitos exige ampliar nuestro campo de intereses y realizar un cambio drástico en nuestro estilo de vida.

Los kilos de más agregan años a nuestro cuerpo y nos hacen sentir más cansados y menos dispuestos a realizar movimientos; agregan torpeza y vacilación a nuestro andar, nos exigen mayor esfuerzo para desplazarnos, nos embota la mente, nos deprimen, bajan nuestra autoestima y nos impide encontrar ropa de nuestra medida.

Todos podemos llegar a tener la figura esbelta y ágil que deseamos, sin importar la edad; pero para lograrlo hay que vencer la batalla contra uno mismo.