En los últimos años el síndrome metabólico está concitando el interés de médicos de diversas disciplinas, dada la envergadura del problema de salud pública que representa. En el campo de la psiquiatría, se sabe que las personas con enfermedades mentales tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares debido a prevalencias más altas de obesidad, tabaquismo, diabetes, hipertensión y dislipidemia. Estos factores de riesgo asociados a menudo a cambios en el estilo de vida, como resultado del impacto social, emocional y económico de su trastorno, contribuye a la formación del síndrome metabólico.


¿Qué es el síndrome metabólico?

El síndrome metabólico se puede entender como la agrupación de un conjunto de factores que favorecen la resistencia a la insulina, la cual, conduce a otros efectos entre los que se incluye la dislipidemia, la aterogenesis y la facilitación de condiciones protrombóticas. Los diversos componentes del síndrome metabólico tienen diferentes orígenes que pueden tener base genética o ambiental.

El síndrome metabólico es, en definitiva, un grupo de alteraciones metabólicas asociadas a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes. Aunque se conoce desde hace muchos años, hoy es un problema de salud pública muy importante, con muy diferentes tasas en relación con los criterios diagnósticos utilizados, la edad y el sexo, el país, etc. La dificultad para identificar y tratar el síndrome metabólico ha generado una falta de consenso en los criterios diagnósticos utilizados por diferentes grupos. Por ello, la International Diabetes Federation ha elaborado nuevas directrices tomando en cuenta las diferencias raciales y entre países, estableciendo además a la obesidad central como el criterio diagnóstico más importante.

¿Por qué preocupa el síndrome metabólico en personas con enfermedades mentales?
           
En los últimos años el síndrome metabólico está concitando el interés de médicos de diversas disciplinas, dada la envergadura del problema de salud pública que representa. En el campo de la psiquiatría, se sabe que las personas con enfermedades mentales tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares debido a prevalencias más altas de obesidad, tabaquismo, diabetes, hipertensión y dislipidemia. Estos factores de riesgo asociados a menudo a cambios en el estilo de vida, como resultado del impacto social, emocional y económico de su trastorno, contribuye a la formación del síndrome metabólico. Por ultimo, los tratamientos psicofarmacológicos también pueden aumentar el riesgo de sobrepeso y disminuir los niveles de actividad a causa de los efectos secundarios como las trastornos del movimiento o la sedación.

Los diferentes profesionales implicados en el tratamiento físico del enfermo mental están distribuidos en diferentes escalones asistenciales entre los cuales hay una serie de filtros como más adelante detallaremos. Desde el centro de salud hasta el ingreso hospitalario, pasando por los servicios ambulatorios o por los recursos residenciales, los profesionales, la familia, los pacientes y los cuidadores deben estar informados del aumento del riesgo de síndrome metabólico y de la necesidad de detectar los casos entre las personas con enfermedad mental, para poder prevenir el desarrollo de trastornos metabólicos antes de tener que tratar las consecuencias.

Estas consideraciones llevan al planteamiento de las dos siguientes cuestiones:
 
    ¿Quién debe manejar la supervisión y el tratamiento metabólicos?
    ¿Qué se debe vigilar?

¿Quién debe manejar la supervisión y el tratamiento metabólico en nuestro sistema de salud?

El factor más importante de todos es la necesidad de un médico responsable que supervise y vigile el manejo metabólico de las personas con enfermedad mental.

¿Qué se debe vigilar?

La presencia de obesidad o exceso de peso, la presión arterial, la glucemia en sangre y los perfiles de lípidos se deben controlar con regularidad.

Peso: La obesidad o el exceso de peso son clave, y se debe dedicar el tiempo necesario para evaluarlos con precisión. A las personas con enfermedad mental se las debe animar a evaluar su peso por sí mismos con regularidad y notificar a su médico de todo cambio que exceda 5% de su peso corporal de referencia.

Diabetes/Pre-diabetes: La presencia de diabetes o pre-diabetes se debe evaluar mediante la vigilancia de la glucemias en sangre.

Presión arterial: Se debe controlar con regularidad siguiendo procedimientos habituales.
Perfiles de lípidos: El colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad), el colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad) y los triglicéridos deben vigilarse según las pautas actuales.