Deepak Chopra encara el problema de la obesidad, destacando el hecho indiscutible del fracaso de la mayoría de los sistemas para adelgazar y la frustración de la gente que se somete a toda clase de dietas rigurosas para tener la figura que está de moda y parecerse a los demás.

Basado en el Ayúrveda, milenaria medicina de la India, presenta un programa de estrategias naturales para lograr el equilibrio de la mente y el cuerpo y llegar a tener el peso perfecto.

Parte del concepto esencial de que todos somos seres únicos y perfectos, y de que el peso ideal no es el que fija una tabla para todos sino que es aquel que nos hace sentir bien en nuestro cuerpo, saludables y con energía; y el que nos permite sentirnos atractivos y cómodos; porque el peso es subjetivo y lo que más importa es lo que cada uno opina de si mismo.



Si usted piensa que está obeso tiene que recuperar su cuerpo normal y hacer que funcione en forma óptima para mantener siempre su propio peso perfecto.

Chopra no está de acuerdo con las dietas que exigen contar calorías y vivir comiendo alimentos desagradables privándose de los bocados exquisitos y tampoco cree en el recurso de caer rendido de agotamiento haciendo ejercicios físicos.

Afirma que cada persona es una unidad, biológica, emocional y espiritual, un sistema mente cuerpo absolutamente único que no puede adaptarse a cifras estadísticas ni a tablas de peso.

El Ayurveda describe las características de las variantes humanas; y mediante este conocimiento se pueden reconocer las necesidades personales y los ritmos orgánicos reales; porque la obesidad es la consecuencia de haber perdido los ritmos biológicos naturales y de no conocer las necesidades biológicas del cuerpo.

De esta forma, el peso perfecto se recupera solo, sin dietas, y ya no sentirán la necesidad de ingerir alimentos poco saludables, ni tampoco ansias desmedidas de comer; elevarán su autoestima y aumentará su entusiasmo por la vida y por su trabajo.

Las dietas tradicionales dan resultado a corto plazo pero luego el sobrepeso se vuelve a recuperar en la mayoría de los casos, quiere decir que no se ha atendido el problema de base que son los hábitos dañinos y la falta de atención a los ritmos biológicos.

Esas subidas y bajadas no son saludables, porque el peso del cuerpo es más complejo que el consumo de calorías; es una cuestión subjetiva; y una dieta estricta puede provocar más tensión y angustia y afectar al cuerpo más que la propia obesidad.

Antiguamente, el exceso de peso era considerado signo de prosperidad y además el trabajo cotidiano exigía un mayor desgaste físico, pero actualmente se consumen más alimentos que los necesarios para la mayoría de las tareas que hoy se realizan.

El cuerpo es un proceso más que una estructura material fija, y está cambiando en forma permanente. En menos de un año el 98% de los átomos que constituyen la persona que somos cambian, de modo que cambiar el cuerpo puede ser muy fácil, porque dentro de nosotros mismos hay un cuerpo perfecto y sano esperando manifestarse.

El metabolismo del cuerpo depende de cómo nos sentimos físicamente, emocionalmente y espiritualmente.

Chopra denomina este estado, estado de acción correcta espontánea, que es el que se logra prestando atención a la inteligencia interna del cuerpo.


La primera premisa es: COMA SOLAMENTE CUANDO TENGA HAMBRE Y NO COMA CUANDO NO TENGA HAMBRE.

Esta indicación debe respetarse durante dos semanas en forma estricta, porque el hambre es una señal de la inteligencia del cuerpo que tenemos que aprender a reconocer, porque es en ese preciso momento en que el metabolismo puede asimilar los alimentos en forma perfecta.

La siguiente indicación es COMER SOLAMENTE LO SUFICIENTE SIN ESPERAR A SENTIRSE LLENO PARA PARAR, y el cuerpo es el que le dará la señal.

Luego de dos semanas, aprenderán a reconocer las señales de hambre y saciedad y ya estarán en condiciones de comer a horario; un desayuno liviano, un almuerzo como comida principal y una cena frugal.

Esta forma de comer no es hacer dieta, es prestar atención a la inteligencia natural del cuerpo.


Fuente: “Peso perfecto”, Deepak Chopra, Vergara, 1996