Comer es necesario, pero cuando la comida se convierte en un recurso para combatir el aburrimiento, recuperar el ánimo o calmar la ansiedad, es patológico.

Lo más importante es estar siempre atento a las propias trampas; como por ejemplo, empezar comiendo una galletita y terminar devorándose todo el paquete casi sin darse cuenta; y luego quedar con la culpa, sintiéndose miserable.

Esos atracones, bajan la autoestima y deprimen, cuando lo mejor es disfrutarlos cuando no se han podido evitar y empezar de nuevo como si nada hubiese pasado.

Los atracones forman parte de la dinámica de todas las dietas, porque está contemplado que nadie hace las cosas perfectas y que en algún momento cualquiera puede caer en una tentación.


Lo importante no es el atracón sino la férrea intención de volver a la dieta. El atracón no significa el permiso para continuar comiendo sin freno; es sólo un obstáculo en el camino que hay que superar y que puede servir de experiencia para buscar la forma de sustituirlo por otra conducta placentera que no sea comer; porque cualquier propósito se hace posible sólo si se está dispuesto todos los días a empezar de nuevo.

No importa lo que hicimos ayer para sabotearnos el régimen, lo que importa más es lo que hacemos hoy.

Para poder cambiar hay que conocerse mejor, principalmente nuestro propios hábitos que son los que pueden fomentar el aumento de peso, como por ejemplo, saltear comidas, estar mucho tiempo sentado, servirse porciones muy grandes, comprar más comestibles de los que se necesitan, consumir bebidas alcohólicas o gaseosas no dietéticas, utilizar mucha aceite en las comidas, etc.

El estilo de vida también influye para aumentar de peso, si las personas son ansiosas o se aburren con frecuencia, si son desordenadas e indisciplinadas, si tienen estrés, si son malhumoradas, si tienen problemas de relación o si están solos.[/i]

Cuando las relaciones personales fracasan es probable que una persona se vuelva agresiva, quede resentida, sea impaciente e intolerante. La comida, en esos casos, puede ser el bálsamo que las hace sentir mejor después de una discusión y así, en lugar de enfrentar los problemas, los tapan con grasa.

Para lograr mantener el peso adecuado hay que tener una motivación que es lo que impulsa a continuar para cumplir las metas.

Cada persona tiene distintos motivos para querer ser más delgados y esos motivos son muy valiosos y necesarios para tenerlos siempre presentes en los momentos de debilidad.


Por ejemplo:

Quiero verme mejor y más joven.
Quiero bajar dos talles para poder usar toda la ropa que no me entra.
Quiero sentirme más ágil y liviana.
Quiero cuidar mi salud.
Quiero sentirme bien.
Quiero tener dominio de mi mismo
Quiero aumentar mi autoestima siendo capaz de cumplir este propósito
Quiero poder hacer ejercicio, nadar o andar en bicicleta
Quiero ser una persona activa
Quiero ayudar a otros a adelgazar con mi experiencia

La balanza para un obeso es imprescindible para saber qué es lo que realmente está ocurriendo en su cuerpo; porque cuando se ignora la balanza se pierde el control y se tiende a ser más permisivo y a aumentar de peso.

La balanza constituye el freno cotidiano que nos permite programarnos el día.

Siempre queda el recurso de realizar una o dos veces por semana una dieta proteica, a base de leche, yogurt, queso, huevos, carnes, gaseosas dietéticas, te o café; que permite bajar un poco más rápido esos pocos kilos que se pueden subir en un descuido, un viaje o unas vacaciones.


Fuente: “Pasaporte al Bienestar”, Dieta Club, Dr. Cormillot.