El trastorno de omisión es la imposibilidad de tener una percepción completa de la realidad debido a una lesión en el hemisferio cerebral derecho.

Este tipo de lesiones puede dejar paralizado el lado izquierdo del cuerpo y también producir el trastorno de omisión del lado izquierdo, o sea el impedimento para percibir los objetos o los acontecimientos que ocurren de ese lado, pero sin producir ceguera, ya que si se le pide al sujeto que preste atención a esos objetos los puede ver.

La visión es normal porque esencialmente es un trastorno de la atención, sólo sufren un tipo de indiferencia hacia el lado afectado, el cual no consideran.



Este trastorno se denomina hemiomisión u omisión, que también se puede presentar como único desorden sin ninguna parálisis importante.

El cerebro posee alrededor de cien mil millones de neuronas, sin embargo, al percibir un fenómeno o a un objeto sólo se activa un pequeño grupo de ellas y es por ello que cuando prestamos atención a una cosa, no podemos prestar atención simultáneamente a otra.

Por ejemplo, sólo podemos ver una figura y no las dos a la vez cuando miramos una imagen que puede parecer dos cosas distintas.

Este es un mecanismo natural del cerebro para evitar la sobrecarga sensorial.

Cuando hacemos dos cosas al mismo tiempo, en realidad una de ellas se hace en forma automática y sólo a una se le presta atención.

El trastorno de omisión sólo ocurre debido a lesiones que se producen en el hemisferio derecho, porque cuando se lesiona el hemisferio izquierdo no implica la omisión de la realidad que ocurre a la derecha.

Marsel Mesulam, de la Universidad de Harvard considera que el hemisferio izquierdo tiene mayores recursos para la atención y una función más importante en la visión espacial con la capacidad de ver la totalidad de la escena visual en forma simultánea y compensar la deficiencia; en cambio el hemisferio derecho, sólo puede prestar atención al lado derecho.

Estos pacientes que sufren de trastorno de omisión, si se les solicita que hagan un dibujo, sólo harán la mitad, incluso con los ojos cerrados; si se les sirve un plato de comida sólo comerán la mitad; si se maquillan sólo lo harán en la mitad del rostro y si es hombre se afeitará la mitad de la cara.


Cuando se lesiona la corteza visual derecha se crea una división entre la parte ciega y la parte sin lesión y el sujeto no puede ver los objetos a su izquierda aún pidiéndole que preste atención.

Estas personas no tienen conciencia de su omisión, es como si no existiera para ella, como si se hubiera destruido totalmente para ellas el lado izquierdo del universo y hasta pueden no darse cuenta que tienen paralizado su brazo izquierdo.

El fenómeno de la omisión es un problema clínico que se produce con frecuencia, incluso después de un accidente cerebrovascular. En estos casos, la indiferencia del paciente hacia su lado izquierdo hace más difícil la rehabilitación.

El estudio de este trastorno puede reportar importantes indicios para el conocimiento del modo en que el cerebro construye la realidad.


Fuente: “Investigación Científica-Mente y Cerebro”, No.43/2010, “Un mundo a medias”, Vilayanur S. Ramachandran y Diane Rogers-Ramachandran, investigadores del Centro para el Cerebro y la Cognición en la Universidad de California en San Diego.