Son muchas las personas que me escriben relatando haber sido víctimas de abusos y violaciones durante su infancia.

Estas personas aún no han podido desterrar de sus vidas ese penoso capítulo de su pasado, experiencias que todavía influyen negativamente en su personalidad y en su comportamiento.


El solo hecho de haber escrito sobre este tema resulta terapéutico y es un modo de aliviar dolor, la vergüenza y la culpa que sufren los que han pasado por esa traumática situación, que a veces se repite durante años.

En una entrevista realizada en un programa de televisión, el actor Mickey Rourke, (1941), conocido actor norteamericano, protagonista de destacadas películas de éxito, confesó haber sido violado durante años por su padrastro, sin que su madre hiciera nada para impedirlo.


Rourke había nacido en New York, y pertenecía a una familia irlandesa católica que luego se radicó en Miami.

Sus padres se divorciaron cuando todavía él era un niño, y posteriormente su madre se volvió a casar, esta vez con un policía.

Dicen que entre un policía y un delincuente sólo hay una barrera muy delgada que muchos de ellos se atreven a franquear protegidos por su placa y por su uniforme, y en este caso en particular fue cierto, porque no solo lo violaba a él sino también a todos los varones de la familia.

Su infancia no fue feliz, porque además de los abusos tuvo que trabajar desde muy pequeño.

Desarrolló una tendencia a la rebeldía, a no asumir responsabilidades ni compromisos y a rechazar el trabajo cotidiano como forma de vida.

En su juventud se dedicó a ser jugador de béisbol y boxeador profesional y también trabajó como obrero haciendo pozos en la calle.

Finalmente se decidió por la actuación y logró ingresar en el Actor´s Studio, donde estudió interpretación.

Su carrera como actor comenzó en la década de los setenta y en los ochenta fue consolidándose con papeles cada vez más importantes.

La película “Nueve semanas y media”, que protagonizó con Kim Bassinger, de considerable contenido erótico, lo hizo famoso, a pesar de no haber tenido buena crítica y de no ser muy taquillera en ese país.
Sin embargo, le sirvió para convertirse en un símbolo sexual.

Tuvo dos parejas que duraron varios años. También trabajó en televisión y además escribió su primer guión con el título “Homeboy” cuyo argumento se relaciona con su vida y que tuvo la oportunidad de protagonizar en el cine.

Su falta de capacidad para aceptar reglas y cumplir con los compromisos, lo llevaron a rechazar algunas propuestas y de esa manera su carrera inició un sostenido descenso.

En los años noventa comenzó a boxear nuevamente, sin mucho éxito, pero a los pocos años tuvo que retirarse por recomendación de los médicos debido a sus lesiones.[/i]

Su retorno al cine fue difícil porque no confiaban en él, sin embargo lo logró y comenzó a filmar una serie de películas.

A pesar de su carácter fuerte y su rechazo a las exigencias laborales, Rourke hizo películas muy taquilleras y recibió muchos premios que le permitieron volver a ocupar una posición de privilegio entre las principales estrellas de Hollywood.

En 2008, con su película “The Wrestler”, ganó el Globo de Oro como mejor actor de una película dramática derrotando a grandes figuras de larga trayectoria.

Recibió los premios BAFTA y Spirit y fue nominado al premio Oscar de la Academia por su interpretación en ese mismo papel.

Pese a las experiencias devastadoras de su infancia, Rourke demostró que pudo trascender ese triste condicionamiento del pasado, recuperar su carrera y seguir viviendo, reinventándose continuamente a si mismo.