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Experiencias personales

Historias, anécdotas y vivencias.

El Complejo de Edipo y el Crimen

Días atrás nos sorprendió la noticia relacionada con el grave ataque que sufrió una joven por parte de una amiga, por motivos pasionales, dejándola en estado de coma irreversible.

Aparentemente, este violento desenlace se debió a que la víctima habría mostrado al novio de su atacante, un video en el que ella aparecía en circunstancias comprometedoras.

Una vez más se confirma la regla de los forenses que sostiene que los crímenes los cometen en general personas cercanas a la víctima.



Seguramente jamás nos enteraremos de los detalles precisos de la verdadera trama que dio lugar a esta tragedia, pero se puede conjeturar y aventurarse a arriesgar alguna hipótesis, a la luz de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud.

El hecho de que existiera una amistad entre ellas es muy significativo desde este encuadre teórico, si lo relacionamos con el complejo de Edipo.

El Complejo de Edipo se refiere a los sentimientos naturales que tienen los niños, de hostilidad hacia el progenitor del mismo sexo y de atracción hacia el de distinto sexo, en la etapa del desarrollo psicosexual, que se extiende desde los tres a los cinco años.

Este Complejo vuelve a reiterarse en la adolescencia y se desarrolla normalmente cuando las personas logran identificarse con el progenitor del mismo sexo para poder tener al otro que es de distinto sexo, pero renunciar a él o ella aceptando que es de su pareja, y siendo capaz de cambiar de objeto sexual por otra pareja heterosexual no incestuosa.

Freud aceptaba que para el hombre la resolución normal del complejo de Edipo es más fácil que para la mujer, porque la mujer tiene que cambiar de objeto amoroso, o sea la madre, que resulta más significativa para los hijos que el padre, debido a que no solo los amamanta sino que la atención que reciben de ella es mucho mayor, en tanto que para el varón su objeto amoroso será otra mujer, como la madre.

Cuando dos mujeres son muy amigas, se puede recrear la relación que tenían con su madre, de modo que pueden llegar a identificarse mutuamente.

Esto se puede comprobar en la vida diaria entre dos amigas. Una se quiere parecer a la otra, vestirse igual, hacer lo mismo y tener lo que tiene la otra, incluso cuando una de las dos tiene una pareja.

El hecho de interferir en la relación de pareja de su amiga puede reflejar el deseo de tener al novio de su amiga, mostrando un Complejo de Edipo sin resolver, ya que es evidente que no pudo cambiar de objeto amoroso fuera del vínculo entre ellas.

Tener al novio de la otra significa fantasear la idea de tenerla a ella a través de su pareja, reflejando tendencias homosexuales latentes, que es la consecuencia de la falta de elaboración del Complejo de Edipo.

Siguiendo dentro de este encuadre teórico, los celos reflejan esa tendencia, por ejemplo, en el caso del hombre cuando fantasea que su mujer tiene un amante significa que desde su inconsciente desea al amante de su mujer para él, por eso es común que la mate a ella y no a él.

Uno puede creer superficialmente que el hombre la mató para salvar su orgullo herido, por la ofensa recibida, por la deslealtad. Según Freud no es por ninguna de esas causas morales, sino porque es ella la que se interpone entre su amante y él.

El Super yo, o sea la conciencia moral, es el heredero del complejo de Edipo, porque recién cuando éste se logra elaborar se incorporan las normas sociales y el deber ser.


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Psicología y Espiritualidad

La Psicología puede ayudar a las personas que lo necesitan, por medio de teorías y técnicas; a salir de un bloqueo emocional, a atravesar crisis, a madurar, a crecer, a conocerse más a si mismo, a liberarse de las adicciones, a orientarse, a señalar errores, a elaborar duelos patológicos, a mejorar las relaciones interpersonales y las fallas del carácter.

Sin embargo, los psicólogos, cada vez más, entienden que una psicoterapia puede ahondar mucho más profundo y atreverse a aprovechar, promover y desarrollar el nivel espiritual de sus pacientes, y que puedan utilizar ese soporte indispensable como recurso indispensable para mantener el equilibrio y la salud mental y para ser capaces de enfrentar la incógnita del existir y los avatares de la existencia.



Las técnicas de meditación, de relajación psicofísica y la oración, son prácticas espirituales que tienen el poder de despertar a una nueva vida, más auténtica y genuina, en la que el propósito de vivir trascienda lo material y se pueda centrar principalmente en valores más profundos.

Una actividad espiritual no implica solo adherirse a una religión o creencia sino que abarca otras áreas de la realidad que también son ámbito del alma.

Cada persona tiene particular sensibilidad para determinadas actividades y es allí donde hay que incursionar para comenzar la senda del propio camino espiritual.

La belleza de la naturaleza, la música, la pintura y la escultura, la literatura, el conocimiento y cualquier manifestación artística que exija el desarrollo de la creatividad, son los posibles canales para elevarse a un nivel más alto de conciencia y la oportunidad de sentirse parte del todo.

El hombre necesita vivir una vida plena para sentirse bien y puede lograrlo incorporando a su vida un plan regular que incluya alguna de estas actividades para poder acceder al poder más profundo que tiene la mente humana, que no se puede alcanzar con la inteligencia porque es el ámbito del espíritu.

Cada vez más, la gente siente avidez por lo espiritual, tanto, que todas sus manifestaciones ya forman parte de los servicios que ofrece el mercado.

Los libros relacionados con este tema están alcanzando records de ventas, los programas de televisión de índole espiritual obtienen picos altos de rating, los hechos milagrosos, las curas espontáneas, las redes de oración, la relación que se descubre entre la ciencia y las creencias y el poder de la fe, atraen a todo tipo de personas de cualquier nivel social porque le permite acercarse a lo trascendente.

Esta tendencia hacia nuevas formas de acceder a la vida espiritual, como una experiencia personal y propia que no exige participar en oficios religiosos ni formar parte de institución alguna, es nueva y está germinando en el inconsciente colectivo, ayudando a curar las almas y encontrarle un nuevo y verdadero sentido a la existencia.

A la Psicología le costó mucho ser reconocida como ciencia debido a que su objeto, la psique del hombre, no se puede estudiar en un microscopio; hasta que finalmente, con el nacimiento de la Psicología Experimental que tiene como objeto de estudio la conducta, que puede ser mensurable, fue considerada una ciencia más.

Es difícil para un psicólogo recurrir al espíritu para lograr mejores resultados en sus tratamientos; sin embargo, la historia de la Psicología está llena de ejemplos de personas célebres que reconocieron la importancia de la espiritualidad en el hombre y la incorporaron a su trabajo, como William James, Gordon Allport, Erich Fromm, Víctor Frankl, Abraham Maslow, o Rollo May.

Carl Jung se aventuró a terrenos aún menos firmes convencido que la espiritualidad es un aspecto esencial de la cura psicológica. Aunque no todos los psicólogos están dispuestos a incorporar este punto de vista y continúan ignorando la dimensión espiritual del hombre.

La palabra espíritu deriva del latín y significa respirar, y todos sabemos que no se puede vivir sin respirar.


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Qué hago después del Secundario

Casi todos los jóvenes tienen algún grado de confusión cuando terminan el ciclo secundario al enfrentarse al universo de posibilidades que les brinda la sociedad en que viven, para lograr desempeñarse laboralmente con eficacia en el futuro.

Los alumnos que no están lo suficientemente motivados para seguir estudiando y a duras penas terminan el secundario, son lo que tienen mayores dudas, no saben lo que quieren ni qué les conviene hacer, no se animan a proyectarse en el futuro, no se atreven a confiar en ellos mismos, porque temen fracasar; y tampoco son capaces de hacerle frente al desafío de dedicarse a aprender una capacitación que los habilite cuanto antes a trabajar.



Sin embargo, todos en el fondo aspiran a estar mejor, a tener satisfacciones en la vida y un nivel adquisitivo alto que les permita disfrutar de un buen estilo de vida.

Hoy en día resulta crucial tener una preparación terciaria, que puede ser o no ser necesariamente universitaria, para poder insertarse en el mundo del trabajo y tener acceso a puestos bien remunerados.

El colegio secundario es una preparación elemental para alcanzar objetivos superiores, ya que este nivel no ofrece una capacitación laboral sólida como para conseguir un buen trabajo.

¿Cómo hacer para lograr la motivación suficiente para completar una carrera terciaria y no abandonarla al poco tiempo, habiendo perdido tiempo y dinero haciendo los trámites o el examen de ingreso?

En primer lugar se necesita no tener miedo y arriesgarse; tener confianza en si mismo y ser capaz de comprometerse con un objetivo, tomarlo como un desafío y cumplirlo.

Para lograrlo, es indispensable interesarse en las posibilidades que cada uno tiene, como por ejemplo, tener en cuenta los medios económicos, las instituciones potencialmente convenientes adecuadas a sus intereses que se encuentran más próximas a sus hogares, si podrán o no estudiar sin trabajar y si están dispuestos a hacer lo necesario por ustedes mismos para conseguir lo que se proponen, más allá de seguir viviendo sin asumir ninguna responsabilidad y vagar por las calles sin ningún rumbo ni propósito constructivo.

El que deja pasar la edad adecuada para prepararse para el futuro y recién se decide unos años después, generalmente cuando se convence que le resulta imposible insertarse laboralmente según sus pretensiones; pierde la oportunidad de cursar los estudios con sus pares y tendrá que afrontar relacionarse con otra generación, más joven, con modos de ser diferentes y con una perspectiva de la realidad distinta.

A los jóvenes les cuesta proyectarse en el futuro, porque sus vidas se concentran principalmente en el presente y en resolver las dificultades propias de los que están ingresando al mundo adulto.

Es la etapa de la vida de la búsqueda de la identidad y del si mismo, de tener que enfrentar al otro sexo, de aprender a mirarse y a conocerse, de distinguir las cualidades y habilidades que tiene cada uno, para atreverse a seguir el propio camino y lograr la realización plena como ser único y distinto.

Las personas no son sólo lo que hacen, pero el saber hacer bien las cosas mediante la capacitación adecuada, les permitirá desplegar su creatividad, y descubrir el verdadero potencial que tienen, que está esperando nacer, desarrollarse y crecer.

No existen carreras difíciles si les gusta lo que hacen, sólo se necesita ser capaz de respetar las reglas de juego y asumir el compromiso con ustedes mismos tomándolo como un desafío, sin dejarse vencer por los inevitables fracasos con los que se tropieza en todo aprendizaje.

La posibilidad de ser creativo en el área que se elige para trabajar permite acceder a un nivel más alto de conciencia y alcanzar los objetivos más ambiciosos que nunca se atrevieron a imaginar.


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El Placer de lo Simple

El goce de lo simple permite tener una vida plena, llena de creatividad y significado, porque hace que una persona se dedique a aprovechar todos sus recursos y posibilidades concretas y a no perder energía intentando competir para tener lo que tienen los demás.

Muchas veces no sabemos apreciar todo lo que tenemos y tampoco se nos ocurre crecer dentro de nuestras limitaciones para crear una vida completa y feliz.

Enrique Mariscal, escribió el libro “El poder de lo simple” en el que intenta señalar el valor de las cosas simples.



La vida sencilla hace que una persona disfrute de la vida, tenga paz interior, sea pacífico, compasivo y tenga tiempo para ver más allá de si mismo.

La persona que está contenta con lo que tiene y lo aprovecha al máximo, llega a tener éxito en su propia vida.

La amistad es otro ejemplo. Sólo es posible cultivar la amistad llevando una vida simple, porque el que está lleno de obligaciones y compromisos tiene que hacer relaciones ventajosas que le reporten beneficios y difícilmente establezca vínculos verdaderos.

La amistad genuina sobrevive el paso del tiempo, trasciende la conveniencia y aporta amor y contención a nuestras vidas.

Una vida simple está libre de la envidia y atrae solamente sentimientos verdaderos. Genera felicidad interna porque no depende de las cosas que pasan afuera, donde todo es fugaz y cambia aceleradamente y exige correr detrás de ellas.

La felicidad interna es duradera porque está conectada a nuestro ser verdadero.

Para poder salir de una vida complicada que sólo produce frustración, dolor y sufrimiento, hay que empezar apreciando todo lo que se tiene y no dejarse llevar por lo que tienen todos los demás.

Se necesita renunciar a las necesidades del ego, que sólo disfruta de las apariencias y que vive siempre descontento, deseando algo.

Cuando el ego crece, tiene deseos de acumular, controlar y de expandirse, el ser interior va desapareciendo y queda oculto detrás de la máscara social.

El ego siempre quiere más y no se contenta nunca. Permanece esclavo de los deseos y también de la frustración.

Aceptar una vida simple no es conformismo, porque se trata de aceptar la realidad propia y de aprender a estar atento y dispuesto a las oportunidades que se presentan, para aprovecharlas.

Agradecer es una forma de tomar conciencia de todo lo que tenemos, porque en el afán de igualar o superar a los demás, se pierden de vista todos los dones de que disponemos.

Los sabios son personas que prefieren la soledad y el silencio. En el silencio se puede escuchar la voz interior y aprender a tenerla en cuenta para tomar decisiones; y poder estar satisfechos de ellas.

El silencio no nos hace solitarios, al contrario, nos brinda el equilibrio y y la sabiduría para relacionarnos mejor con los otros.

La persona que tiene una vida simple puede apreciar valores que la complejidad hace desaparecer, como la gratitud, la bondad, la compasión, la tolerancia y la paciencia; y nos hace individuos más creativos, más entusiastas, más curiosos y observadores, más atentos, más jóvenes y flexibles.

Una vida simple no se identifica con el ego ni se aliena con las cosas; se identifica con su conciencia, aprovecha el aquí y ahora y aprende a observar y a vivir el momento.

El goce de lo simple nos permite aceptar la muerte como parte de la vida y amar a quienes nos necesitan.

El amor es lo que nos hace salir de nosotros mismos, conectarnos y vivir una vida plena.

Fuente: “El poder de lo simple”, Enrique Mariscal.


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La Soledad y el Aislamiento

Hay muchas personas que no pueden estar solas y anhelan desesperadamente estar en compañía. Son personas que esperan todo de los demás y no se atreven a tomar el control de sus propias vidas.

Ser dueño de si mismo exige responder a los propios requerimientos internos sin expectativas externas, hacerse cargo, asumir la responsabilidad de estar vivo y decirle que si a la vida y no convertirse en una carga para los demás.



Si esas personas pierden al ser querido con el que convivían pueden caer en una depresión y en una experiencia de soledad negativa que significa sentirse aislado y sin posibilidades de conexión alguna.

En estos casos es necesario recurrir a una ayuda terapéutica, porque la depresión puede llevar a esa persona a perder el sentido de la vida y cometer suicidio.

La sensación de aislamiento se puede revertir de a poco, con pequeños cambios positivos, que es probable que en un principio sean rechazados de plano, pero que luego se convertirán en hábitos saludables que se podrán ir incorporando lentamente y que harán posible un cambio en el estilo de vida.

Escuchar música, bailar, ver programas de televisión positivos, seguir alguna serie que sea de interés, interesarse por los amigos o los familiares, salir a caminar todos los días, leer el diario, ir a tomar un café, sentarse en el banco de una plaza para apreciar la naturaleza o leer un libro; o sea aprender a resolver solos el deseo inconsciente de aislamiento y de pérdida de significados.

El aislamiento es un bloqueo emocional que representa el miedo a la intimidad y se puede revertir aprendiendo a conectarnos positivamente.

Existen algunas causas generadoras de sentimientos de soledad negativa o aislamiento.

Por ejemplo, la personalidad esquizoide que es el observador, el que permanece generalmente callado, que no interviene en las conversaciones ni en los debates, que sólo escucha, que parece carecer de emociones y no se conecta.

Los tímidos tienen miedo al rechazo, a ser criticados, a sentirse inadecuados, por esta razón pueden aislarse y quedarse solos.

Las personas individualistas se pueden aislar porque son omnipotentes, exigentes y perfeccionistas, no toleran a los demás y se van desconectando sin darse cuenta, porque obviamente nadie es perfecto.

También aquellos que han perdido la confianza en la gente porque han sido engañados, estafados o heridos.

Es necesario descubrir lo bueno del otro, darle una oportunidad, encontrarle la faceta oculta que permita ver su lado positivo, aprender a escucharlo, darle importancia, interesarse en él preguntándole por sus cosas.

El optimismo es un factor aglutinante porque la gente se siente atraída por la gente positiva, entusiasta, que hace las cosas con pasión, que es efusiva y que piensa que mañana siempre será mejor que hoy.

Los momentos de soledad positiva son necesarios, para poder reflexionar, aprender a ser creativo, elaborar ideas o proyectar cosas, o simplemente hablar con uno mismo poniendo en palabras lo que nos molesta, que es la mejor manera de curarse todos los males; o estar en silencio con uno mismo sin criticarse o evaluarse, aceptándose y proponiéndose ser cada día mejor.

Las personas que sufren aislamiento están expuestas a enfermedades porque su sistema inmunológico también se deprime y pueden desear la muerte.

Para comenzar a conectarse, es necesario elegir la compañía, evitando gente negativa que se deleita en hablar de enfermedades, médicos y tratamientos o que viven criticando a los demás, mientras sus vidas permanecen vacías de contenido y sin espacio para el verdadero encuentro con otro.

Hacer ejercicio físico todos los días al levantarse, es una forma de recuperar la alegría de vivir, eligiendo una rutina de quince minutos para mover el cuerpo y mantenerlo sano y activo. Porque el movimiento nos llena de energía y nos prepara para enfrentar el día con optimismo.


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Las Limitaciones del Cuerpo

El cuerpo nos avisa de muchas maneras sus limitaciones cuando excedemos su capacidad de trabajo y cuando vivimos sometidos continuamente a emociones violentas.

Las personas que viven en estas condiciones pueden sentir cansancio, agitación, palpitaciones, arritmias, taquicardias, mareos, calambres, dolores varios, disfunciones orgánicas, ataques al corazón, etc.; y está en ellas poner atención a estas señales o ignorarlas.

Es inútil que consulten al médico por sus dolencias ocasionales, porque no hay remedio que pueda curarles el estrés, si antes no cambian su forma de vida.

Es necesario hacer introspección, o sea volverse sobre uno mismo y evaluar qué es lo que estamos haciendo o cuál es nuestro comportamiento frente a determinados hechos que nos hacen perder el equilibrio.



Cada conducta nos mostrará si estamos o no respetando las limitaciones que tiene nuestro cuerpo; porque la vida agitada, las múltiples ocupaciones, los apuros, las tensiones, las discusiones, la falta de control emocional, la irritabilidad, los enojos, las obsesiones, el perfeccionismo, los planes rígidos, las agendas llenas y las altas expectativas sobre nosotros mismos; pueden estar matándonos sin darnos cuenta.

El cuerpo y la mente necesitan una vida ordenada y calma para vivir con una salud perfecta, pero no se trata de evitar situaciones que muchas veces es ineludible enfrentar, sino de adoptar una actitud diferente frente a ellas.

No son los problemas los que nos enferman o matan sino la forma en que vivimos los problemas, la dificultad para asumir los cambios y la imposibilidad de renunciar a nuestra propia imagen por otra, que no nos enferme y nos permita seguir viviendo.

Las expectativas de vida han aumentado en casi todo el mundo civilizado, sin embargo, el ser humano vive aún mucho menos tiempo de lo que su cuerpo podría hacerlo en buenas condiciones de salud, teniendo en cuenta el avance de la ciencia y el mejoramiento general de las condiciones de vida.

Algunos científicos creen que los sistemas vitales de los seres humanos les permiten vivir ciento ochenta años, si no se tienen en cuenta condiciones que atentan contra la salud, como por ejemplo, el estrés, las autoexigencias desmedidas, las fallas de carácter, las emociones violentas, las epidemias, la contaminación, las intoxicaciones, o el consumo de drogas.

No sólo nos afectan las experiencias que tenemos que vivir y que elegimos, sino también la amenaza de tener que vivirlas, porque ésta genera el mismo miedo, la misma tensión y sentimiento de riesgo que las propias vivencias.

La mayoría de nosotros no nos darnos cuenta del daño que le causamos el cuerpo con nuestra forma de vida; porque si tuviéramos conciencia, cambiaríamos.

Cambiar es difícil, porque exige renunciar a a la imagen de uno mismo y al mismo tiempo ser capaz de ser otro distinto, con otros planes y otros proyectos, y otro sentido de la vida.

Pero cuando el cuerpo ya no acompaña nuestros proyectos y se niega a responder frente a las exigencias, es necesario cambiarlos por otros nuevos más acordes a nuestras posibilidades y estar dispuestos a enfrentar nuevos desafíos.

Los antiguos proyectos no valen nada si estamos muertos, de modo que es necesario tomar la decisión de cambiarlos para poder disfrutar de ellos en vida.

No somos nada en este mundo sin el cuerpo, sin embargo muchas veces olvidamos la importancia de esta realidad que nos limita pero que si la respetamos, nos permite realizar el resto de nuestro inagotable potencial.

Toda muerte es un suicidio, porque cada uno muere de la misma forma en que ha vivido, movido por patrones de comportamiento que no ha sido capaz de cambiar cuando fue necesario. Con la manera de morir su biografía cobra sentido, porque es sólo en el momento de la muerte cuando su esencia se define.


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La Navidad y el Perdón

Para los cristianos, el sentido profundo de la Navidad es el nacimiento del hombre nuevo, más racional, coherente, compasivo, sabio y sereno.

Todos sabemos que solamente un hombre bien nacido, cuidado con amor, podrá tener esas cualidades y que además podrá ser generoso, valiente, confiado, desinteresado y bondadoso.

Por eso es necesario que quienes deciden unirse por amor de común acuerdo, no engendren seres humanos por descuido, sin haberlo pensado bien y sin comprometerse en el futuro a criar y educar a sus hijos con esmero.



Navidad es la celebración de la familia, que todos deberían vivir en forma pacífica.

Sin embargo, es una ocasión en la que muchos se vuelven intolerantes y egoístas y están dispuestos a pelearse por celos, desacuerdos o diferencias, porque no quieren perdonarse agravios mutuamente.

Es una fecha que remueve ansiedades y en que muchos aprovechan la oportunidad para demostrar que aún persisten los resentimientos.

El perdón hace bien, mejora la salud, tranquiliza los nervios y libera del miedo, tanto al que perdona como al perdonado; porque el perdón tiene el poder de purificar la mente.

En Navidad, el sentimiento de soledad suele apoderarse de los corazones solitarios, porque es una fecha que invariablemente recuerda otras navidades felices, cuando aún estaban los que ya se han ido.

Todo cambia y se renueva y los jóvenes también se alegran de estar con su familia, porque es una experiencia que refuerza su necesidad de pertenencia.

El espíritu de la Navidad debería trascender algunas costumbres adquiridas por tradición, heredadas de nuestros ancestros europeos, que vivían sus fiestas de fin de año en invierno.

En este hemisferio obviamente es verano y las altas temperaturas nos obligan a ser más frugales y a sentirnos mejor al aire libre, y no a refugiarnos al calor del hogar disfrutando de platos fuertes y calientes, como hacen ellos.

Sin embargo, muchos persisten en imitar la Navidad de otro lado, adornando con nieve los arbolitos y esforzándose por poner en la mesa gran cantidad de platos fuerte.

En muchos hogares la gente suele sentirse feliz en esta fecha tratando de evitar disgustos, roces y peleas; son capaces de perdonar y atreverse a experimentar la emoción del reencuentro, y hasta de incluir en el seno familiar a aquellos que por algún motivo están solos.

Otras familias, en cambio, aprovechan estas festividades para desenterrar antiguos rencores y se atormentan acumulando oscuros pensamientos.

La vida nos ofrece una oportunidad ideal como esta, para la reflexión y la reconciliación, porque no necesariamente es una celebración que se reduce a comer y a tomar como lo haría un náufrago que ha estado perdido en el océano; sino que es de esperar que también tengamos tiempo para dedicar a las cosas del espíritu y alimentar el alma con nuestros mejores deseos.

Todos tenemos deudas kármicas, actitudes que tal vez alguna vez nos avergonzaron, olvidos voluntarios, excusas, omisiones, faltas sin remedio que podíamos haber evitado; y puede ser importante para nosotros tener el propósito de cambiar en un futuro cercano, como por ejemplo ser capaces de ser más responsables y de cumplir con todos nuestros compromisos.

Podemos estar seguros de que si eso hiciéramos, lo que volvería a nosotros desde afuera sería el reflejo, porque los otros son nuestro propio espejo.

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Las Emociones y los Recuerdos

Según investigaciones realizadas en las Universidades de Lieja y de Ginebra, las emociones se adhieren a los recuerdos, en cambio los acontecimientos neutros, que no movilizan ninguna emoción se olvidan y no influyen en la personalidad.

Los acontecimientos positivos son los que principalmente movilizan emociones y los que incluyen mayor cantidad de estímulos sensoriales relacionados con el ambiente, como la vista, el oído y el olfato.

Las experiencias emocionales perduran y se conservan nítidas por mucho más tiempo.

Las emociones estructuran la memoria y actúan en forma selectiva, manteniendo algunos recuerdos y otros no, según sea el estado de ánimo.

Estos recuerdos sirven para darle estructura a la identidad, actuar de manera coherente, tomar decisiones y poder proyectarse en el futuro.

Se recuerdan con preferencia los sucesos emocionalmente significativos que le dan sentido a la existencia.



Algunas patologías trastornan este mecanismo, como la fobia social, que es cuando la imagen del yo está desdibujada y débil y cuando sólo se recuerdan los malos momentos, condición que fortalece el miedo.

Los recuerdos emocionales que más tiempo permanecen en la memoria son los relacionados con el si mismo y no ocurre lo mismo con los que se refieren a otras personas.

Otro estudio reveló que se produce un efecto similar si se les pide a los voluntarios que participaron en el experimento, que anticipen un acontecimiento de su futuro con emoción positiva. Por ejemplo, un ascenso en su trabajo o un aumento de sueldo.

En estos casos, estas personas se mostraban más dispuestas a imaginar más detalles anticipando acontecimientos positivos que cuando tenían que anticipar algún hecho negativo.

En cuanto a la anticipación de sucesos relacionados con otras personas no hubo diferencias significativas en la forma de recordar ambos tipos de acontecimientos.

No todas las personas viven sus emociones abiertamente, muchos las inhiben.

Cuando se trata de personas que controlan sus emociones tienen una representación menos detallada de sus recuerdos y un menor compromiso emocional.

La vivencia de un acontecimiento tiene dos etapas, primero se decodifica la información y luego se consolida y almacena a largo plazo, principalmente cuando el hecho se reitera o si se habla mucho de él.

Los estudios demostraron que la emoción actúa en el período de consolidación.

La emoción realza los recuerdos, les da consistencia y vivifica las imágenes del pasado.

Por otra parte, los rostros sonrientes se recuerdan mejor que los neutros u hostiles. Esto podría explicarse por ser señales positivas y de aprobación hacia nuestra propia personas.

Los rostros son estímulos sociales que nos permiten tanto identificar a otra persona como también evaluar su estado de ánimo.

Este mecanismo, que prefiere y recuerda mejor imágenes de rostros y emociones de otros, es automático, no voluntario y funciona aún sin necesidad de concentrarse.

Las personas que padecen de fobia social, concentran toda la atención en ellos mismos, porque temen ser rechazados o causar mala impresión, manteniéndose distantes de la situación misma.

Estas personas recuerdan la información referida a ellas mismas más que el suceso en si, como si la hubieran visto desde afuera.

La memoria se relaciona con la identidad porque estructura nuestro recuerdo, en función a la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Un concepto positivo de uno mismo permite recordar los recuerdos positivos y proyectarse adecuadamente en el futuro.

Fuente: Investigación y Ciencia-Mente y Cerebro, “Las emociones, cemento del recuerdo”, Martial Van Der Linden y Arnaud D´Argembean.


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Prejuicios inconscientes

La discriminación parece estar presente en todos nosotros, sin saberlo, en algún lugar de nuestra mente, y puede manifestarse en la conciencia en algún momento y avergonzarnos, contradiciendo nuestras intenciones y nuestras creencias.

Freud decía que los contenidos inconscientes se manifiestan en la conciencia a través de chistes, equivocaciones o actos fallidos.

No todo lo que está en el inconsciente puede erradicarse completamente para poder evitar estas incursiones en la conciencia que pueden contradecir la forma de pensar más comprometida.

Pensamientos que consideramos que hemos desterrado para siempre pueden permanecer en nosotros y aparecer sin permiso y sin darnos cuenta, alterando nuestra forma de percibir, nuestras expectativas y nuestros juicios.




Aún las personas abanderadas de una ideología, pueden mantener en su inconsciente, antiguas actitudes y prejuicios sobre los grupos sociales que defienden.

Las situaciones que activan y actualizan estos estereotipos ocultos en las profundidades del cerebro pueden ser ciertas experiencias relacionadas con ellos.

La discriminación humana es una consecuencia inmoral de nuestra tendencia a clasificar la realidad según determinadas características comunes.

Esta capacidad no es siempre consciente ya que la mente asocia las palabras con imágenes en forma inmediata.

La asociación de palabras es también un ejercicio práctico que puede revelar prejuicios según el significado simbólico del término que se elija para asociar.

Por un lado sería conveniente poder liberarnos de esas asociaciones que surgen espontáneamente, que pueden contradecir nuestros propios valores, pero es una capacidad que también necesitamos en la vida de todos los días.

Todos tenemos en alguna parte inconsciente ideas relacionadas a determinados grupos sociales, según la raza, el sexo, las preferencias sexuales, el esquema corporal, la ideología política, etc.; y algunos sucesos imprevistos o circunstancias sociales pueden actualizarlas en forma automática.

También la memoria hace diferencias porque nos acordamos mejor de los rostros de personas de nuestra raza que de otra.

Los estudios realizados sobre este fenómeno mostraron diferencias cerebrales en zonas de la amígdala, asociada a la vigilancia y al miedo, en personas de raza blanca, cuando observaban una serie de rostros de personas de raza negra.

En USA, la raza negra se vincula con el crimen y la violencia, movilizando emociones más intensas.

Los prejuicios suelen reforzarse a través de chistes, burlas y ofensas, que pueden tener un poder insidioso.

Muchos de nuestros prejuicios se instalan en nuestra mente antes de tener edad para discernir.

Los niños suelen tener las mismas preferencias raciales que sus padres, de modo que de adulto podrían continuar teniendo estos prejuicios inconscientes aunque hayan cambiado su forma de pensar.

Las actitudes inconscientes actúan como filtros de la percepción y contaminan nuestro comportamiento.

Los prejuicios inconscientes pueden influir en el campo laboral cuando se descartan de plano a personas sin motivo aparente.

Las investigaciones muestran que es posible modificar nuestras actitudes y creencias inconscientes o por lo menos minimizar sus efectos.

Modificar las condiciones que favorecen los prejuicios puede ayudar a controlar las actitudes discriminatorias, por ejemplo, no asociando a la raza negra con la violencia sino con la educación, la ciencia o el deporte, ni a la vejez con la decrepitud sino con la salud, el entrenamiento físico y con la ropa, los accesorios y los objetos suntuarios y la vida confortable.

Porque el contexto en el cual se mueven las personas discriminadas puede hacer desaparecer los prejuicios.

Las actitudes se instalan con rapidez y también pueden cambiar con la misma velocidad si se realizan asociaciones nuevas.

La fuerza de voluntad y la motivación personal pueden ser factores útiles para lograrlo.

Sin embargo, creo que detrás de toda asociación existe algo más profundo que hace que nos identifiquemos con ciertas actitudes y no con otras y eso es más difícil de cambiar.

Fuente: Mente y Cerebro, Investigaci´n y Cienci, No.40/2010, “Sesgos del Subconsciente”, Siri Carpenter, psicóloga social, co-autora del libro “Visualizing Psychology (2007)
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Mentiras piadosas

Un hombre de mediana edad, honesto y respetuoso de los valores esenciales, que vive con su hijo, a quien ha criado solo, imprevistamente se queda sin trabajo.

Como necesita trabajar de inmediato, su prima le ofrece una ocupación en su agencia de Solos y Solas, para actuar como un cliente interesado en las mujeres que buscan al hombre de sus vidas, porque hay pocos hombres y muchas mujeres, dispuestas a pagar una buena suma.

Es un negocio con aristas fraudulentas que conmueve los cimientos de las convicciones de este señor, pero la necesidad tiene cara de hereje y no obstante ser ésta una ocupación en contra de sus principios, decide aceptar.



Se trata en un primer momento de encantar a las mujeres para después desencantarlas de alguna forma, sin herir sus sentimientos y sin provocarle ningún daño emocional.

Las mujeres son muy vulnerables emocionalmente y no pueden tolerar sin sufrir, el ser rechazadas o abandonadas; pero sí pueden comprender una situación difícil que justifique el fin de una relación o descubrir un perfil no deseable en el candidato y desencantarse solas, mientras tanto, han podido disfrutar de esa ilusión mientras duró y luego, por propia decisión, cuando se desencantan, aceptar terminarla.

Este es el tema de una nueva serie televisiva que comenzó el domingo pasado a las diez de la noche y que se transmite por un canal de aire, que promete deleitar al público con una comedia bien hecha y con humor, que cuenta con excelentes protagonistas y con un director de gran prestigio.

Los personajes pueden abordar temas dramáticos y hasta cuestionamientos filosóficos y dejar picando la pelota para el que pretenda, como el protagonista, resolver el interrogante de cómo ser honesto en un mundo deshonesto.

En su primer papel, el protagonista se arrepiente y decide confesarle a la mujer en la primera cita la verdad y que todo lo que le dijo sobre él es mentira.

Sin embargo, contrariamente a lo que él creía, la verdad hace sufrir a la mujer que se ha enamorado de él y desea continuar la relación aceptándolo como es.

El hombre descubre así que decirle la verdad la hizo sufrir pero luego, al inventar él una mentira para deshacerse de ella, no sólo la conforma sino que además lo perdona y queda encantada de haberlo conocido.

Muchos se sentirán identificados con este personaje, obligados a hacer algo que por un lado le resuelve un problema pero por otro le causa un problema de conciencia.

No es difícil encontrarse en la misma situación, porque a veces, la necesidad tiene cara de hereje y cuando aparece una oportunidad que la resuelve puede ser algo que está en contra de nuestras convicciones.

¿Qué hacer en estos casos? ¿A quién le podemos pedir un consejo?

No podemos pedirle consejo a nadie, porque el problema es que también elegimos al consejero.

Sartre diría que en estos casos hay que elegir actuar de buena fe, o sea por instinto.

Hacer feliz a la gente que compra una ilusión, aunque sea por un tiempo breve y luego desilusionarla, para poder subsistir, ¿es una mala acción o no lo es? No lo sabemos, porque lo que creemos que es malo para nosotros puede ser bueno para otros.

La línea entre el bien y el mal parece ser tan delgada como el filo de una navaja.

Este es el tema de una nueva serie televisiva argentina “El hombre de tu vida” que se comenzó a emitirse el domingo pasado y que continuará emitiéndose durante veintidós semanas más, que dirige un afamado director e interpretan con gran maestría conocidos actores argentinos de larga trayectoria y sólido prestigio.

Se trata de episodios unitarios que duran una hora que se desarrollan en los alrededores del tren de la costa de Buenos Aires, que giran todos alrededor del mismo eje.

Creo que hay que verla, porque es haber encontrado una joya en el medio de la basura.
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Atte. El equipo de Psicolatina.
Quiero probar