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Investigaciones y estudios

Novedades de la ciencia y el saber, artículos científicos, investigaciones, estudios universitarios, trabajos y monografías.

El Cerebro y la Percepción

En general, los seres humanos solemos adoptar los mismos gestos de pesar o alegría que tiene la persona con la cual nos relacionamos en un momento dado.

Si a esa persona le está pasando algo malo, nos identificamos con su dolor y lo expresamos en la expresión de nuestro rostro, si en cambio está contenta es probable que sonriamos; y las mujeres son las que en mayor medida captan las emociones de los demás.

Así lo demuestran investigaciones realizadas por un equipo de científicos de la Universidad de Leiden y de la Universidad Radboud de Nimega; que evidenciaron que efectivamente las mujeres, cuando durante la prueba podían expresarse libremente, podían distinguir más rápido que los hombres, si los rostros de fotografías que les mostraban reflejaban emociones negativas o positivas. En cambio, si se les impedía gesticular, tanto hombres como mujeres respondían con la misma velocidad.



Los resultado de esta investigación coinciden con el registro de imágenes cerebrales que hacen suponer a los científicos que el cerebro cuenta con un camino alternativo para interpretar las expresiones emotivas; y que las mujeres pueden utilizarlo más que los varones.

En la Universidad de California, en Berkeley, Dacher Keltner, dedicado al estudio de la emotividad, considera importante este experimento porque confirma otras investigaciones que muestran que las mujeres tienen un grado mayor de empatía que los hombres y una mayor capacidad de correspondencia entre sus emociones y las de los demás.

Los científicos se preguntan cómo hace el cerebro para identificar con facilidad a personas o cosas al transformar una imagen plana en otra de tres dimensiones.

Una nueva investigación ha demostrado que existen neuronas que se encuentran conectadas para poder captar imágenes tridimensionales.

En la Universidad Johns Hopkins, un equipo dedicado a este tema, pudo localizar algunas neuronas capaces de distinguir específicas configuraciones tridimensionales, que respaldan la teoría clásica que sostiene que el cerebro tiene la capacidad de captar objetos complejos con partes tridimensionales, en lugar de sólo aprender a reconocerlos, y el poder de operar en dos dimensiones cuando las circunstancias lo obligan a realizar un reconocimiento más veloz.

Según un estudio realizado por investigadores de las Universidades de Princeton y Harvard, pensar rápido mejora el estado anímico, favorece la creatividad y proporciona mayor energía y vigor.

La directora de esta investigación infiere que tareas como por ejemplo, resolver un crucigrama fácil pensando velozmente, puede incrementar la energía y mejorar el humor, siempre que las personas no padezcan trastornos mentales, ya que en estos casos pensar rápido podría tener consecuencias negativas.

En cambio, los pensamientos reiterativos y rápidos, pueden producir ansiedad y llevar a elaborar ideas depresivas.

En cuanto a los pensamientos variados y calmos, llevan a experimentar una feliz y tranquila mansedumbre, como por ejemplo en la meditación.

En la Universidad de Miami, un equipo de investigadores descubró que las personas que han sufrido una ruptura de su relación con otra, tienen una mayor facilidad para discriminar entre sonrisas falsas y auténticas.

La sinceridad de la expresión se refleja como una emoción espontánea, imposible de fingir con fidelidad porque no es consciente y tiene la intención de ayudar, mientras que la manifestación falsa es una actuación controlada por la conciencia y fácil de distinguir.

El funcionamiento del cerebro guarda muchos misterios que aún no han podido ser revelados del todo y su conocimiento podría conducirnos a una realidad digna de ciencia ficción.
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Actos fallidos

Actos fallidos son esas conductas que usualmente se realizan correctamente pero que cuando producen errores son atribuidas a una falta de atención o a la casualidad.

Sigmund Freud trata de demostrar que los actos fallidos son igual a los síntomas, o sea que reflejan el conflicto entre la intención consciente y lo reprimido.

Los actos fallidos se producen con frecuencia en toda persona normal, y sus significados no han sido debidamente explicados ni tenidos en cuenta como a juicio de este autor merecen.

Por ejemplo, cuando una persona dice una cosa por otra, o escribe algo diferente a lo que es su intención, o cuando lee algo distinto de lo que está escrito, o cuando tergiversa lo que escucha.



Estos fenómenos incluyen a los olvidos temporarios, las ocasiones en que perdemos algo y no recordamos dónde lo guardamos o las situaciones que evocamos, diferentes a las que efectivamente ocurrieron.

Por lo general, estos mínimos accidentes son atribuidos a la casualidad, o a la falta de atención, debido a su aparente insignificancia pero, para Freud, no es así, pues según él se les puede encontrar una interesante explicación.

Las equivocaciones orales se pueden atribuir al cansancio, o a un exceso de excitación, a una preocupación, o a cualquier otro problema que ocupe la atención y la equivocación oral más común, es decir lo contrario de lo que se quería decir. Estas mismas causas son también motivo de olvidos, errores y distracciones varias.

Sin embargo, Freud sostiene que si observamos estos fenómenos más profundamente se puede llegar a la conclusión de que no todas estas conductas responden precisamente a falta de atención o algún otro motivo psicofisiológico.

Estos lapsus, según Freud, tienen un sentido propio, o sea que deben ser considerados actos psíquicos con un objetivo determinado y un significado singular.

En los lapsus existe la revelación de un pensamiento oculto con un significado y una intención específica, observándose que la intención latente sustituye a la conducta manifiesta.

En las deformaciones de los nombres puede esconderse una intención injuriosa que lo asocia a algo vulgar o inferior, o a una representación de mal gusto, así como también la tendencia a cambiar intencionalmente las palabras inocentes en obscenas a la manera de un chiste, ya sea a propósito o dicho por equivocación.

Para Freud, los actos fallidos no son casualidades sino conductas psíquicas importantes con pleno sentido, debido a la conexión de dos intenciones opuestas.

A juicio de este autor, estos errores orales son intencionales en todos los casos sin excepción, por lo menos desde el punto de vista teórico, ya que es imposible demostrarlo por otros medios; y esta afirmación se puede extender a todos los demás actos fallidos que conocemos de todo orden.

Por supuesto, Freud no niega los efectos de factores perturbadores como el cansancio, la excitación, las distracciones y los trastornos de la atención, pero agrega nuevas deducciones antes ignoradas sobre estos fenómenos.

Aunque es probable que los factores psicofísicos mencionados favorezcan este mecanismo, tales estados no aclaran nada ni constituyen condición necesaria para realizar un acto fallido; ya que el error oral también se produce en personas que no están ni cansadas ni excitadas ni distraídas y que gozan de un perfecto estado de salud.

Por otro lado, suele ocurrir con frecuencia que los protagonistas de estos incidentes nieguen rotundamente haber tenido una intención oculta al cometer estas equivocaciones y además que se muestren muy interesados en no hallarles interpretación alguna, aunque sepan mejor que nadie qué es lo que ha querido decir con esos errores.

Por esta razón es difícil que los interesados aporten algún dato que sirva para analizarlos, aunque se pueden encontrar indicios conociendo la situación psíquica en la que se produce el acto fallido, en el carácter de la persona en cuestión y en sus impresiones antes de que esto le ocurra, ya que puede ser el resultado de una reacción.

Por ejemplo, el olvido de los nombres que nos son familiares puede ocultar algún resentimiento o algún disgusto con esa persona, mientras el olvido de algún propósito se puede atribuir en general a una intención contraria que se le opone.

Si tuviéramos el valor de interpretar nuestros actos fallidos, nos ahorraríamos desilusiones y sorpresas desagradables.

Fuente: Obras Completas, Sigmund Freud, Tomo II, Actos Fallidos.


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El Cerebro

El cerebro humano guarda muchos misterios, sin embargo los científicos confían en descifrar algún día todos sus enigmas.

En la Universidad de Washington se está trabajando en un procedimiento que permite llevar las señales que vienen de la corteza motora, directamente a los músculos.

Este importante avance de la neurociencia brindaría la posibilidad a los discapacitados motores de recuperar el movimiento de sus extremidades y de devolverles su vida activa.

Experimentos con monos demostraron que estos animales fueron capaces de aprender a controlar los movimientos de la muñeca después de haberles anestesiado los brazos, pero la mayor sorpresa fue constatar que cualquier neurona de esa zona del cerebro puede estimular los músculos de la muñeca, aunque no haya sido la que originalmente tenía a su cargo ese movimiento.

Esta posibilidad exigiría además un entrenamiento de repetición, tal como se aprende la habilidad de practicar un deporte.



El objetivo de estos experimentos es lograr desarrollar una neuroprótesis que se pueda implantar en el cuerpo para recuperar el movimiento de zonas paralizadas.

El obstáculo para estas investigaciones es la dificultad que representa registrar el funcionamiento de una neurona durante mucho tiempo, porque el cuerpo produce cicatrices alrededor de los electrodos que producen la interrupción del proceso; e intentar realizar procedimientos debajo de la piel, que permitan un registro por un mayor período puede provocar infecciones y otros trastornos.

Sin embargo los científicos confían que en poco tiempo podrían devolver a los parapléjicos sus movimientos y la posibilidad de caminar.

Por otro lado, en Suiza, un equipo de investigadores está construyendo un cerebro artificial, por medio de una simulación en una supercomputadora, en el marco del proyecto denominado Blue Brain; con el objetivo de descifrar cómo funciona el encéfalo.

Henry Markram, es un biólogo que desde hace quince años está estudiando a las neuronas. Es el fundador del Instituto Brain Mind, dedicado desde 2002 al estudio de la estructura, función y plasticidad de la corteza cerebral, a través de una supercomputadora.

Para tener una idea aproximada de la complejidad cerebral, basta decir que en el superordenador se encuentran ocho mil microchips, cada uno con la función de simular cómo se comporta una neurona; y esto corresponde solamente a un milímetro cúbico de tejido neuronal de la corteza cerebral de una rata.

En este laboratorio de alta tecnología pueden ser investigadas hasta doce neuronas con sus conexiones respectivas en paralelo.

Estos datos constituyen la base de la construcción de un modelo computerizado de una columna cortical, que consta de diez mil neuronas con su propia peculiaridad individual, simulador informático capaz de igualar los procesos biológicos hasta el nivel celular más profundo.

En 2007 se cumplió la primera etapa de este proyecto, quedando demostrado que la investigación a través de la simulación informática es factible también en el campo de la neurociencia; y a partir de este trabajo se puede saber con exactitud qué datos son imprescindibles para la simulación en este ámbito.

Sin embargo, de la comprensión hasta lo más profundo de sus componentes de un solo milímetro cúbico de neuronas, hasta el conocimiento de la bioquímica molecular de un cerebro humano total, que involucra diez millones de neuronas más, todavía queda un largo trecho.

No obstante, es posible que dentro de no muchos años, el proyecto Blue Brain pueda ofrecer a la ciencia médica, los servicios de un laboratorio virtual capaz de investigar las causas de enfermedades neurológicas, así como también los resultados de nuevos medicamentos para su tratamiento, evitando esta tecnología, por otra parte, los experimentos con animales.

Un modelo de un cerebro computerizado permitiría ampliar las posibilidades de comprobar teorías sobre el aprendizaje y la memoria; descubrir nuevas técnicas para el tratamiento de enfermedades neurológicas y estar a disposición de la investigación a nivel mundial.

Aunque lo más difícil de investigar científicamente serán siempre los factores relacionados con la conciencia, como la motivación, la intención, la experiencia y los factores socioeconómicos que se combinan e influencian la salud y la conducta humana, variables intervinientes difíciles de captar biológicamente en un laboratorio.

Fuente: “Motilidad Cerebral”, de Sharon Guynup, y “Simulación Cerebral”, de Félix Schürmann, en Revista Investigación y Ciencia, Mente y Cerebro, de julio/agosto 2009
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Las Sensaciones


Desde el punto de vista fisiológico, la sensación es el resultado de la excitación nerviosa que se produce frente a un estímulo tanto físico como químico a través de los sentidos.

Desde la Psicología, la sensación es la emoción que se registra en el estado de ánimo frente a un acontecimiento, una experiencia o una novedad o noticia significativa en el ambiente. Es la capacidad de captar las características sensibles de los objetos, como los colores, las formas, etc.; y cuando la sensación es registrada por la conciencia se transforma en percepción.

La Psicología de la Gestalt propone que la conciencia es capaz de percibir el conjunto de sensaciones que le dan forma a una estructura con significado; y que nunca se puede ser afectado en forma aislada.

Algunos consideran que las sensaciones son abstracciones mentales, estructuras que forman percepciones, ya que lo único que se puede analizar es la sensación consciente.

Se distinguen tres características en la sensación: la cualidad, la intensidad y la duración.



La cualidad se refiere a la naturaleza del estímulo, la intensidad es el grado en que afecta la conciencia, y la duración, el tiempo que necesita para ser registrado.

Desde el punto de vista filosófico, la sensación es el conocimiento sensible o percepción externa, incluyendo todos los elementos simples que la componen.

Descartes distingue la sensación de la percepción, considerando a la sensación la señal que proviene de los objetos externos, idea que comparte el empirismo y el sensacionalismo y la percepción un producto del pensamiento.

Kant reacciona ante esta postura y propone que las sensaciones provienen del mundo externo, los sentidos las reciben y las organiza en representaciones objetivas, por las formas “a priori” de la sensibilidad.

Fitche, en su intento por integrar la división que hace Kant, entre sensibilidad, entendimiento y razón, sostiene que la sensación es el principio del conocimiento y que es inconsciente; luego adquiere el contenido mediante un proceso dialéctico para aprehender la realidad.

Las sensaciones son vivencias subjetivas, porque dependen del sujeto y pueden influir significativamente en la sensibilidad al dolor, en los malestares del funcionamiento de los órganos y en la tolerancia a tratamientos y medicamentos; porque es innegable que tanto las sensaciones internas como externas son vividas y percibidas de una manera diferente por cada sujeto.

Una misma enfermedad puede tener distintas formas de manifestación, por esta razón se dice que no hay enfermedades sino enfermos.

Se ve lo que se desea ver y se percibe lo que se quiere percibir. La idea o pensamiento parece adelantarse a los acontecimientos y deforma los hechos; y es frecuente que cuando la realidad objetiva no se ajusta a la idea, ésta no se vea.

Por ejemplo, si buscamos algo en un placard lleno de cosas con cierta características de forma y color que creemos recordar, si esas características han cambiado o bien son diferentes en algún aspecto, aunque el objeto se encuentre frente a nuestros ojos, no lo vemos.

Cada pensamiento es también una molécula y todo lo que pensamos produce cambios en el funcionamiento del cuerpo.

Si cambiamos de pensamientos e intentamos ver la realidad tal cual es, sin asociarla a una situación emocional o afectiva anterior que la distorsiones, podremos evitar alterar el funcionamiento del cuerpo y lograr la salud perfecta.

Podemos decidir controlar nuestras emociones que son producto de nuestras experiencias que aún permanecen en nuestra memoria; y experimentar cada momento como si fuera único, aprendiendo a vivir en el presente y no continuar siendo esclavo de nuestro pasado.
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La Privacidad ha desaparecido

En la era de la comunicación y de la información, es casi imposible ser anónimo. Por lo menos para aquellos que usan Internet, hablan por teléfono, compran con tarjetas de crédito, adquieren productos, tienen automóviles, propiedades, empresas o negocios, trabajan en relación de dependencia y hasta para aquellos que sólo se atreven a exhibir sus bolsas de basura en la calle.

Porque las bolsas de basura hablan y dicen mucho de nosotros, entre otras cosas, brindan información sobre nuestros hábitos, nuestras preferencias, nuestro nivel adquisitivo, nuestra edad y nuestra situación económica; y todo lo escrito en Internet queda almacenado en algún lado, listo para ser rescatado y utilizado con algún fin.

En este momento, lo más seguro y privado que existe es el contacto personal, siempre que no haya un grabador o una cámara oculta en la escena.



Los teléfonos celulares son pequeños detectives privados que nos siguen a todas partes; se enteran de todo sobre nuestras vidas, registran nuestras conversaciones, con quiénes hablamos, quiénes nos llaman, etc.

La población es segmentada en potenciales clases de consumidores para explotar este universo y el negocio del marketing se desvive por conocer nuestras preferencias, gustos, perfiles, tendencias, necesidades, apetencias, debilidades y deseos; mientras un ejército de gente es entrenada para captar hasta al candidato que no sabe lo que quiere para crearle necesidades a su medida y compatibles con su estilo.

Cada usuario de Internet tiene un número asignado por su proveedor, que es la dirección Internet Protocol (IP). Ninguna computadora puede ingresar a Internet sin ese número, de modo que el proveedor siempre conoce por que IP navega su cliente y qué hace en esos sitios.

Se puede conocer la dirección IP en las direcciones de todos los mails y cada sitio la puede ver.

Existe una forma de interferir esta información utilizando un ordenador intermedio que hace de máscara y que dificulta el rastreo de origen.

Sin embargo aún así el anonimato no es total, porque si alguien desea rastrear a una persona y tiene los recursos necesarios lo puede hacer.

Los datos de tráfico de Internet y de los teléfonos pueden ser detectados y hacer posible tener el acceso a gran cantidad de información privada; y aunque estos datos pueden estar disponibles solamente para fuerzas de seguridad, no se puede confiar de la discreción de estas fuentes.

El año pasado, el gobierno del Reino Unido, perdió dos discos duros con información financiera de 25 millones de ciudadanos y posteriormente fue robado un portátil del Ministerio de Defensa con datos de seiscientas mil personas.

La compañía británica Phorm desarrolló un sistema para monitorear a los internautas, para poder ofrecerles publicidad personalizada, sin autorización de sus clientes.

Facebook Beacon instaló un cookie en el navegador de sus miembros y cada vez que éstos compraban en un negocio asociado a esta técnica quedaba registrada la operación para sus contactos: ejemplo: fulano compró un televisor en tal sitio web. Todo sin permiso.

Todos sabemos que Google lee electrónicamente todos los correos con programas de análisis de palabras para seleccionar los anuncios que se mostrarán en esas cuentas, porque nos hace ganar dinero.

Comprar por Internet es cómodo y fácil pero el costo es perder privacidad, porque nos convertimos en potenciales compradores, presas fáciles para ser bombardeadas con publicidad personalizada.

Existen brokers de identidades en Europa que ofrecen datos personales por valor de ciento cincuenta mil euros. Los datos que se venden incluyen el nombre, el número de cuenta, el DNI, la dirección, el teléfono y las contraseñas.

Los responsables de que esto ocurra son los mismos usuarios, que no tienen reparo en brindar datos bancarios en sitios de la web.

Lo que se puede hacer para evitar males mayores es que nuestro número telefónico no figure en guía y pedirles a los bancos que no compartan sus datos con otras compañías.

Se puede solicitar no recibir publicidad por correo postal ni electrónico, apuntándose en www.facemd.org/listas_robinson.html).

Es saludable leer las políticas de privacidad de los servicios que brinda la red o de los sitios que se visitan y evitar tirar papeles con información privada sin antes haberlos destruido.

Fuente: “Popular Science”,2008


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La Regeneración de las Neuronas

Contrariamente a lo que sostenía la antigua tesis de la Neurología que afirmaba que en el cerebro adulto no se regenera ninguna nueva neurona, actualmente se ha demostrado que en por lo menos dos zonas cerebrales se reproducen las neuronas durante toda la vida.

Si se lograra conocer a fondo este mecanismo se podría revertir la pérdida de neuronas producida por enfermedades o por accidentes invalidantes, regenerando las áreas del cerebro afectadas.



La antigua sentencia nefasta que ensombreció las esperanzas de encontrar cura para las graves afecciones del cerebro, fue el dogma incuestionable impuesto por Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), de que las neuronas no se reproducen y que todas mueren inexorablemente.

Sin embargo, en el Instituto de Tecnología de Massachussets, Joseph Altaman, pionero en este campo desde la década de los años sesenta, y otros investigadores posteriores, lograron demostrar, que en el bulbo olfatorio y en una parte del hipocampo relacionada con el aprendizaje y la memoria, se desarrollan durante toda la vida nuevas células nerviosas.

Este fenómeno se puede observar en animales por medio de retrovirus, ya que los genes de estos retrovirus sólo pueden ingresar al genoma de la célula huésped durante la división celular y nunca en otro momento.

Este mecanismo permite que la red neuronal se modifique, le otorga plasticidad al cerebro y le permite reaccionar a los cambios del ambiente para generar la conducta apropiada.

Esta condición del cerebro haría posible la formación de células nuevas en otras zonas del cerebro para sustituir las neuronas perdidas por causa de infartos cerebrales, procesos de demencias o por lesiones.

Desde hace algunos años se ha estado observando que las células de la glía (tejido de sostén de las neuronas), con frecuencia tienen una acción precursora de las neuronas, llevando a cabo funciones como la regulación de la circulación sanguínea cerebral, la formación de capas de mielina aislante en las prolongaciones nerviosas, y la intervención en los contactos inter neuronales, además de otras tareas varias; pero también pueden ser el punto de partida para la génesis de las células nerviosas.

En el caso del bulbo olfatorio, estas nuevas neuronas que surgen de las células troncales o células madres del cerebro adulto, y son los astrositos; células de la glía con forma estrellada que existen en forma abundante en todo el cerebro.

Las células troncales o células madres, son indiferenciadas o sea que parecen no tener una tarea específica; pudiendo evolucionar hacia distintos tipos de células diferentes, además de reproducirse como células madres.

Cuando estas células madres agotan su función de producir reservas de si mismas, también dejan de reproducir células nerviosas.

Esto es lo que sucede en el desarrollo del resto de las zonas cerebrales, menos en las dos zonas mencionadas donde continúan surgiendo neuronas complementarias.

La ciencia tiene grandes esperanzas en la activación de la producción de células nerviosas en forma artificial en las regiones del cerebro que no se regeneran.

Para conseguir este objetivo deberían reprogramar los astrositos, mediante modificación genética, para que sirvan de células madres en esas zonas y produzcan nuevas células nerviosas específicas para esas regiones.

Para esto es necesario que las nuevas células nerviosas se unan a una red de neuronas preexistente, porque sólo algunas conseguirán incorporarse con éxito.

Los experimentos con animales muestran que en el bulbo olfatorio, cuanto más variados y distintos son los olores más neuronas nuevas sobreviven, o sea que aprender a diferenciar olores parece ser el factor que mantiene con vida a las neuronas.

No sólo se regeneran neuronas en el bulbo olfatorio, también ocurre en el giro dentado de hipocampo, zona del cerebro que tiene una importante función en el aprendizaje y en la formación de la memoria, cuyas nuevas neuronas también pueden morir si no logran integrarse a la red.

Si vivirán o morirán dependerá no de cada neurona sino de la situación de todas las que recién llegan a esa región del hipocampo.

Fuente: “Investigación y Ciencia -Mente y Cerebro” – Benedikt Berninger y Magdalena Götz – marzo-abril 2010.

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La Competencia

Existen quienes aprovechan cualquier situación como una oportunidad de demostrar que lo saben todo; que pueden más que nadie y que creen que ninguno los puede superar.

Viven a la defensiva y no pueden aceptar que alguien sea capaz de hacer las cosas mejor.

Son los rivales empedernidos que no dejan pasar ninguna circunstancia que pueda poner en tela de juicio su capacidad en todo.



Todos tenemos nuestras debilidades y la necesidad de que nos estimen por nuestras cualidades, para sentirnos seguros, tener amigos que nos amen y hasta tal vez a muchos les gustaría ser populares.

A veces, notamos que personas que queremos parecen alegrarse de nuestros fracasos, desear lo que tenemos o ser como somos, o herirnos disimuladamente de algún modo “para hacernos un bien”.

Estas actitudes que vemos en los demás, pueden ser también actitudes propias, porque no hay que olvidar que el otro es un espejo de uno mismo y siempre, lo que nos desagrada de otras personas es lo que no nos gusta de nosotros mismos.

Esta conducta se relaciona con nuestras antiguas experiencias, con nuestra educación, con los vínculos que tuvimos con nuestros padres y también con nuestras creencias.

Todos necesitamos satisfacer las necesidades básicas, sentirnos seguros, poder socializar y que nos estimen.

Hasta que no hayamos conseguido cubrir estas exigencias vitales, estaremos pendientes de conseguirlas a toda costa; y no podremos volvernos hacia nosotros mismos para poder comenzar nuestro propio camino de la autorrealización.

Las personas significativas para nosotros siempre serán importantes, pero ya no tendremos la sensibilidad a flor de piel ni ninguna suspicacia con respecto a sus comportamientos hacia nosotros o a sus dichos; ni tampoco podrán invadirnos; porque nuestra confianza en nosotros los hará mantener su lugar, al no necesitar ni su aprobación ni sus halagos.

La tolerancia a la frustración y la resistencia a la crítica es un signo de madurez, o sea cuando confiamos en nuestro propio juicio y podemos prescindir de la opinión ajena.

Cuando los que nos rodean comienzan a imitarnos es una buena señal de que estamos haciendo las cosas bien sin esperar que nos aprueben.

Si aún así nos agreden, hay que señalar la agresión pero será inútil defenderse, porque el otro tiene el derecho de pensar diferente, siempre que no nos maltrate.

El respeto mutuo es necesario en toda relación; porque respeto significa aceptación mutua. Porque si no hay respeto es mejor alejarse de los que parecen sentirse bien agrediéndonos.

La rivalidad es algo difícil de superar porque estamos acostumbrados a medir nuestro propio valor en función de los éxitos que tienen los demás.

Cada uno tiene un camino personal que es diferente; y la competencia significa la necesidad de ser iguales, de alcanzar los mismos objetivos y de tener las mismas cosas y la carrera del éxito copiando a los demás genera solamente más frustración.

Es imposible competir con los demás en todo, porque sólo podemos hacer lo nuestro, aquello de lo que somos capaces y hacemos bien y que para otros es más difícil.

Cuando aceptamos quienes somos, recién en ese momento de nuestra existencia podremos trascendernos a nosotros mismos.

Competir es una forma de compararse con los demás y querer ser como ellos; y eso es imposible, porque cada persona es única y distinta.
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Avances sobre el Cerebro

El cerebro siempre se encuentra en actividad pero es el órgano que aún conserva muchos misterios que la ciencia aún no puede develar.

Las últimas investigaciones han descubierto que aunque la mente se encuentre distraída divagando, existen zonas del cerebro que continúan trabajando; y el estudio de este fenómeno podría permitir entender más los trastornos neurológicos e inclusive revelar si podemos tener conciencia más allá de los sentidos.

Antiguamente se creía que el cerebro se desconectaba cuando el cuerpo estaba en reposo, sin embargo las investigaciones a través de neuro imágenes, han demostrado que aún en ese estado existe un nivel continuo de actividad basal, que se la denomina modo operativo (por defecto).



Si en estas regiones del cerebro hay interconexiones defectuosas, pueden provocar enfermedades como el Alzehimer, la depresión, ciertos tipos de autismo y hasta la esquizofrenia.

Significa que el cerebro siempre puede estar atento, aún cuando nos encontramos en reposo.

La actividad cotidiana que realizamos en forma consciente hace que el cerebro abandone esa actividad basal por defecto, para prestar atención al medio.

Es posible que la red neuronal por defecto sea la que organice los recuerdos y la que se relaciona con futuros sucesos; y que además desempeñe un papel importante en el alerta y la sincronización de todo el cerebro.

Llegar a comprender el comportamiento de esta red neuronal por defecto puede revelar el misterio de la experiencia consciente.

Sólo una pequeña parte de las infinitas posibilidades que presenta la información externa, es procesada por el cerebro para elaborar una percepción consciente.

Este hecho indica que esa información es insuficiente para producir por si misma una percepción significativa.

El cerebro es el realizaría las predicciones sobre la experiencia externa anticipándose a la escasa información recibida del medio.

Realizar una tarea específica consume el 5% de la energía de la actividad basal del cerebro subyacente, mientras del 60 al 80% de toda la energía que utiliza el cerebro se distribuye entre los circuitos internos que no se relacionan con el ambiente.

A esta actividad interna se la denominó energía oscura del cerebro, aludiendo a la energía invisible que se sabe existe en la mayor parte del universo para mantener el equilibrio cósmico.

De modo que la percepción consciente externa es ínfima comparada con la actividad intrínseca del cerebro.

En forma accidental se reparó en un fenómeno sorprendente cuando el cerebro se concentraba en alguna función novedosa: la actividad intrínseca decrecía en algunas áreas, o sea que los circuitos se activan durante el reposo y se desconectan cuando se realiza una tarea en la que se tiene que prestar atención.

Estos patrones de actividad cerebral intrínseca del cerebro aparecen incluso bajo los efectos de la anestesia general y durante el sueño ligero, lo que sugiere que se trata de una característica fundamental del funcionamiento cerebral.

(Esto podría explicar las experiencias de los sujetos que pueden percibir el entorno donde se encuentran, cuando están anestesiados para ser intervenidos quirúrgicamente, y ser capaces después de describirlo con amplios detalles cuando se despiertan. Además podría probar la independencia del funcionamiento de la conciencia con respecto al cuerpo.
En el caso de la meditación, por ejemplo, es un estado que supone un aumento de la actividad cerebral por defecto, con un incremento de la capacidad anticipatoria consecuente del cerebro para responder más adecuadamente al medio)

La mayoría de los neurólogos aceptan que nuestras conexiones conscientes con el ambiente representan solamente una pequeña parte de la actividad cerebral y todo lo que ocurre debajo del nivel de conciencia, por ejemplo, la actividad de la energía oscura del cerebro, es fundamental para interpretar el contexto de nuestras experiencias de la vigilia, o sea que funciona como un director de orquesta, sincronizando la actividad entre las distintas zonas del cerebro.

Es probable que esa sincronización sea la que permita que todas las áreas del cerebro estén listas para reaccionar frente a los estímulos en forma concertada.

La energía oscura neural podría ser la esencia de la vida.

Fuente: Revista “Investigación y Ciencia”, La Red Neuronal (por defecto), Marcus E. Raichle, catedrático de Radiología y Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St.Louis – mayo 2010


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Psicopatología de Karl Jaspers

La Psicopatología es una ciencia y el objetivo es la ciencia misma.

Trata de conocer, caracterizar y analizar al hombre en general y de buscar verdades demostrables.

No se interesa por la interpretación afectiva sino por los conceptos comunicables, las reglas y las relaciones.

El límite de la Psicopatología es no convertir al hombre individual en un concepto, porque el individuo es inagotable y toda valoración ética, estética o metafísica, así como las opiniones o intuiciones, son independientes de ella.



El objeto de la Psicopatología es el hecho psíquico realmente consciente, los procesos psíquicos reales, sus condiciones, causas y consecuencias; qué y cómo experimentan las personas, cómo se expresan objetivamente y la dimensión de sus realidades patológicas anímicas.

La Psicología estudia la vida psíquica normal y la Psicopatología investiga los mecanismos extraconscientes y también los procesos corporales que se puedan registrar, como por ejemplo, la digestión, la menstruación, la alimentación y todas las funciones orgánicas en general; dado su estrecha relación con la Medicina Somática, especialmente con la Fisiología del Sistema Nervioso; y exige una formación médica.

Las ciencias auxiliares de la Psicopatología más importantes son la Neurología, la Medicina interna y la Fisiología.

En la Psicopatología, el problema del hombre es el espíritu y el alma, que es lo que se encuentra en todas las enfermedades psíquicas.

El hombre se distingue de los animales en muchos aspectos, pero su rasgo básico es la libertad, la reflexión y el espíritu. Tiene un destino que puede cumplir por si mismo y es movido por su espíritu y por sus necesidades naturales.

El concepto de enfermedad psíquica es propio del hombre, él mismo es la base de su enfermedad, su imperfección, su franqueza, su libertad y sus posibilidades ilimitadas; porque para él no hay perfección originaria ya que tiene que conquistarla poco a poco.

La enfermedad psíquica no se agota en las categorías de la ciencia porque el hombre, como creador de belleza, como creyente religioso, como ser capaz de obrar éticamente, trasciende cualquier saber sobre él en la investigación científica.

Pero sólo se puede investigar lo que es objetivo y el alma humana no es objetiva. Sin embargo, el alma es conciencia y también lo inconsciente; y se puede captar como ser en el mundo.

El alma es devenir, desarrollo, diferenciación, nada acabado ni definitivo.

En cuanto a la conciencia, para Jaspers es la manifestación del alma y tiene tres significados:

1) es la interioridad de un vivenciar, el modo en que se viven las cosas, que se encuentra en contradicción con la inconsciencia y lo extraconsciente.

2) es objetiva, un saber de algo, que está en oposición a una vivencia interior como lo inconsciente.

3) es autorreflexión , conciencia de si mismo que se experimenta en la división objeto sujeto con contenidos queridos.

La investigación debe estar dirigida a una vida en su ambiente porque toda enfermedad psíquica, en sus modos de aparición, corresponde al nivel psíquico del afectado, por la riqueza del contenido y por la forma de los procesos psíquicos particulares.

Sólo son posibles los fenómenos psíquicos a partir de un determinado nivel de diferenciación.

Por ejemplo, las representaciones obsesivas y los fenómenos de despersonalización se dan solamente en etapas de diferenciación relativamente elevadas.

Las representaciones obsesivas necesitan un alto grado de conciencia de la propia vida del alma, seres que se observan a si mismos y que son capaces de tales sufrimientos.

El aumento de análisis es también aumento de claridad y de conciencia.

Existen dos causas de diferenciación, una es la disposición individual y la otra es el círculo cultural.

Los círculos culturales superiores presentan patologías psíquicas más ricas de significado que los inferiores.

Fuente: “Psicopatología de Karl Jaspers”, de Karl Jaspers, Editorial Beta.

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El Origen de la Psicología Transpersonal

Además de la necesidad natural de ampliar los encuadres teóricos que ya existían, el sueño materialista comenzó a resquebrajarse e hizo que mucha gente buscara en su interioridad el equilibrio y la paz que el mundo externo parecía negarle.

La difusión de técnicas orientales como la meditación, influyó para el surgimiento de una nueva cosmovisión en psicología, porque proporcionaba a las personas que la practicaban, experiencias extraordinarias relacionadas con otros estados de conciencia que jamás habían conocido.

Estas vivencias, hasta ese momento habían sido privativas de sacerdotes y monjes orientales, sin embargo la puede experimentar cualquier mortal y brindarle la posibilidad de transformar su vida y su modo de interpretar la realidad.

En Occidente se comenzó a entender la psicología y las religiones de Oriente, otorgándole la importancia que supone la posibilidad de alcanzar estados superiores de conciencia accesibles a todos nosotros.



El solo hecho de pensar que se puede llegar a disfrutar en forma sostenida de un estado de ser similar al estado de meditación profunda, es de extraordinaria importancia en la vida moderna y les atrae a todos.

Cada vez son más los que se adhieren a esta práctica con el objetivo de vivenciar la unidad mística, el conocimiento de la naturaleza del Ser y la expansión de su conciencia y para beneficiarse de los múltiples beneficios que representa para la salud.

Pero lo más importante no son las experiencias trascendentes, sino las singulares capacidades que desarrolla, como la posibilidad del control voluntario del sistema nervioso y del cuerpo, que son automáticas, como el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la actividad gastrointestinal y el funcionamiento de las glándulas.

Los yoghis realizan esta práctica desde hace siglos, con todos estos resultados, sin embargo la medicina occidental nunca los tuvieron en cuenta por considerarlos imposibles desde el punto de vista racional.

Actualmente, las investigaciones científicas están corroborando esas antiguas creencias sobre los efectos de la meditación, los beneficios que proporcionan en cuanto al mejoramiento del desarrollo psicológico, su influencia sobre los procesos fisiológicos, incluso los del cerebro y la posibilidad de inducir una serie de estados alterados de conciencia; y los resultados que se obtienen, retroalimentan el interés por la investigación empírica de la conciencia.

William James fue un pionero de la psicología de la conciencia a principios del siglo XX; y en la actualidad se puede considerar que la psicología es la ciencia de la conciencia, que se estudia en forma directa o indirectamente a través de la fisiología y del comportamiento.

Los adelantos de la física moderna también han influido para afianzar este nuevo punto de vista, al descubrir a nivel subatómico una realidad tan paradójica que cuestiona algunas de las afirmaciones de la ciencia y de la filosofía occidental.

La ciencia, que antiguamente concebía un universo separado, previsible y atomizado, descubre que es dinámico y relativo, cambiante e imprevisible y que está unido e interrelacionado, incluso con la conciencia; y que además puede considerarse en función de ésta.

Los científicos sólo están comprobando las descripciones de la realidad que han formulado durante siglos los sabios de muchas culturas que incursionaron a fondo sobre los misterios de la conciencia; y los físicos específicamente se están dando cuenta que algunos de sus descubrimientos ya eran conocidos por antiguas sabidurías, tal como lo menciona J.R.Oppenheimer, en “Science and the common understanding” y N. Bohr en “Atomic physics and human knowledge”

Fuente: “Más allá del Ego”, de Abraham Maslow, Ram Dass, Fritjof Capra, Ken Wilber y otros.


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