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Pensamiento positivo y autoayuda

Temas referidos al pensamiento positivo, a la mejora y al crecimiento tanto individual como grupal

El Embarazo y el Parto

La posibilidad de un embarazo puede ser aceptada o rechazada; pero lo ideal es que un niño sea concebido con amor y que sus padres lo esperen con alegría.

La mujer se realiza con su embarazo, su cuerpo se transforma y se desarrolla plenamente con la oportunidad de dar a luz.

Las motivaciones para decidirse a afrontar la responsabilidad de tener un hijo pueden ser diferentes y casi siempre las más interesadas son las mujeres, aunque para ellas signifique un mayor compromiso.

Decidirse es difícil en un momento de la evolución en que las mujeres desarrollan sus carreras laborales, ocupan puestos jerárquicos, emprenden sus propios negocios o se involucran en distintos proyectos.



Lo cierto es que la idea de tener un hijo atrae a la gran mayoría de las mujeres pero también le infunde el secreto temor de perder su independencia.

¿Quiero o no quiero tener un hijo, ser madre y estar dispuesta a hacerlo feliz?

La presión externa es mucha, sus amigas ya tienen hijos o están embarazadas, pero también internamente existe una especie de mandato adquirido o heredado que es difícil de desoír y que se actualiza a medida que el reloj biológico comienza a señalar que el tiempo de concebir un hijo se está agotando.

Mi experiencia como mujer y como psicóloga me ha enseñado que los hijos tienen que tener padres jóvenes y la posibilidad de conocer a sus abuelos cuando todavía no han llegado a ser muy mayores.

Los jóvenes tienen una mayor capacidad para ponerse a la altura de los niños, comprenderlos mejor y hasta les resulta más fácil jugar con ellos, además de contar con la energía óptima para llevar a cabo con éxito su crianza.

La juventud facilita los embarazos, los órganos reproductores están en su mejor momento y la calidad de óvulos y espermatozoides es normal.

También se puede concebir un hijo siendo mayor, aún después de haberse agotado el ciclo reproductivo, pero esa eventual posibilidad requiere el desarrollo de un embrión in vitro, un tratamiento hormonal adecuado y contar con los suficientes medios económicos; o alquilar un vientre con el riesgo de tener que enfrentar posteriormente problemas legales.

Una madre de más de 36 años es considerada desde el punto de vista médico, añosa, requiriendo cuidados y estudios especiales cuando está embarazada, para evitar riesgos de abortos espontáneos o irregularidades.

Sin embargo, en la actualidad es común que las mujeres conciban hijos cuando ya cumplieron los cuarenta años, motivadas a veces por el deseo de mantenerse jóvenes y rejuvenecer.

Algunos pueden creer que tener un hijo puede llegar a salvar a una pareja en crisis y usan al niño para resolver sus problemas.

Tener un hijo es la oportunidad de fundar una familia y comenzar una historia, porque las relaciones que no tienen historia no duran por falta de fundamente, de bases firmes que es donde se arraigan los sentimientos verdaderos.

Cuando los hijos son deseados y aceptados, su crianza se facilita, porque lo más importante para ellos es sentirse amados y valorados.

Es importante que un bebé se incorpore a un ambiente donde en general reine la calma, donde no haya gritos ni agresiones, porque es como una esponja que absorbe la violencia que luego le produce un consecuente desequilibrio.

Si la madre es tranquila tendrá hijos tranquilos, porque los vicios y berrinches de un bebé son la burda imitación de lo que hacen los mayores. Por eso, hay que estar preparado para dar el ejemplo, ya que los niños tienen un alto sentido de justicia aún siendo muy pequeños.

Los padres tienen que respetar a sus hijos para poder exigir que los respeten a ellos y la calma y la firmeza en su crianza son las palabras claves que harán de un niño un adulto sano y responsable. Bien poco, considerando que ambas conductas son gratis.

Dar a luz no es doloroso, al contrario, se siente un gran alivio al expulsar por fin al niño; porque el dolor que se siente es debido a las contracciones del útero.

Salvo que sufra una violación, la mujer es la que tiene la capacidad para elegir traer un hijo al mundo o evitarlo, mediante el uso consciente de protección cuando decide tener una relación sexual.
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Características de la Adolescencia

Recién a principios del siglo XX, educadores, psicólogos, médicos y otros científicos, comenzaron a prestar atención al período de desarrollo humano que corresponde a la adolescencia, vertiendo sus opiniones e hipótesis en un gran caudal de literatura, según sus encuadres.

Los estudios más modernos han encarado estas investigaciones en forma más sistemática y controlada, por medio de experimentos científicos, tratando de llegar a conceptos más precisos; sin embargo aún no han podido resolver muchos de los problemas de los adolescentes.

La Adolescencia es un momento de transición en la vida, que marca el paso de la niñez a la edad adulta. Desde el punto de vista cronológico abarca desde la pubertad, alrededor de los doce o trece años, y se suele extender hasta más allá de los veinte; siendo generalmente esta etapa más temprana en las niñas y dependiendo de la cultura y del individuo.



En el período adolescente se producen cambios biológicos, fisiológicos y sociales. Aproximadamente dos años antes de la pubertad, período denominado pubescencia, comienzan a madurar las funciones reproductoras y a aparecer los caracteres sexuales secundarios y los órganos sexuales primarios.

La primera parte de la adolescencia termina aproximadamente en dos años cuando ya han aparecido todos los caracteres sexuales secundarios y se ha alcanzado la madurez reproductora.

En este período la velocidad de los cambios es tan rápida que no le permite a la gran mayoría a adaptarse psicológicamente a ellos.

En las sociedades complejas este paso entre un período a otro del desarrollo es difícil, en cambio en sociedades tribales se suele resolver con el ritual de iniciación, el cual señala el paso de la niñez a la adultez.

Los cambios que se producen en la adolescencia temprana o pubescencia en nuestra sociedad, constituyen un proceso gradual que reúne un conjunto de sucesos. En ambos sexos crece el esqueleto; en las niñas se desarrollan sus pechos, se produce la aparición del vello pubiano, comienza la menstruación y el crecimiento del pelo axilar.

En los varones, se agrandan los testículos, aparecen el vello pubiano, el cambio de la voz, las eyaculaciones, el pelo axilar, la barba y el vello pectoral.

Los especialistas coinciden en afirmar que en las niñas la capacidad reproductora no se inicia con la primera menstruación sino uno o más años después.

Las hormonas gonadotrópicas, junto con otras hormonas producidas por la corteza suprarenal, son las principales responsables del desarrollo de los caracteres sexuales primarios y secundarios. La producción de hormonas gonadotrópicas parecen ser de mucha importancia para precisar el comienzo, la normalidad o la anormalidad del desarrollo pubescente.

En cuanto al final de la adolescencia, en las ciudades modernas, estaría determinado por factores como mayoría de edad, la independencia económica, el acceso al trabajo y la relación de pareja.

Durante la adolescencia se realizan las decisiones más importantes de la vida que en gran parte marcarán el rumbo de un sujeto y que estará condicionado por su capacidad para adaptarse socialmente, sexualmente, ideológicamente y vocacionalmente.

La relación con los padres durante este período es de gran importancia y valor si se basa en una actitud de contención, guía y aceptación de las cualidades individuales de sus hijos.

Es muy beneficioso para el desarrollo normal de un individuo, que desde su infancia tengan la oportunidad de aprender el sentido de su responsabilidad individual, el respeto por el otro, principalmente por el sexo opuesto, que sepan sus límites, que conozcan su cuerpo y los cambios que se producirán, que tengan educación sexual adecuada para cada período de su crecimiento y que puedan vivir en un ambiente que no contradiga lo que le enseñen.

El mejor aprendizaje es el ejemplo. Si un niño es abusado o tiene padres irresponsables e inestables, que no respetan valores esenciales, aprenderá a abusar de los demás, a no ser responsable de sus actos, a ser intolerante y a no respetar ninguna ley ni norma moral.

Un niño debe tener sólo lo necesario y aprender a darle valor a todo lo que tiene; se le debe enseñar desde pequeño a ayudar con los quehaceres domésticos, a ser solidario y a ser independiente dentro de los límites que le marcan sus propios valores.
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La Dieta del Corazón

El Instituto del Corazón del Dr.Favaloro, diseñó una dieta para hacer solamente durante tres días corridos de la semana, con la que se pueden perder en ese lapso hasta cinco kilos de peso.

Este régimen actúa químicamente, de modo que hay que seguirla en forma estricta sin modificar nada. Los cuatro días subsiguientes de esa semana, se podrá seguir comiendo en forma normal pero moderada.

Esta dieta se puede volver a hacer a la semana siguiente; y en un mes se logrará perder muchos kilos si se respetan estas reglas con rigor.



Primer día:

Desayuno: Te o café, medio pomelo o una naranja, una tostada con dos cucharadas de queso blanco descremado.

Almuerzo: media taza de atún al natural (60 gramos), una tostada, café o té.

Cena: 45 gramos de carne (bife o asado), una taza de chauchas, una taza de remolacha, una manzana, una taza de helado de vainilla.

Segundo día:

Desayuno: Café o te, un huevo duro, media banana, una tostada.

Almuerzo: una taza de queso cottage, cinco galletitas de agua.

Cena: dos salchichas de Viena, una taza de brócoli, media taza de zanahoria rallada, media banana, media taza de helado de vainilla.

Tercer día:

Desayuno: café o te, cinco galletitas de agua, queso Mar del Plata o Gruyere.

Almuerzo: un huevo duro o pasado por agua, una tostada.

Cena: una taza de atún (60 gramos), una taza de remolacha, una taza de coliflor, medio melón, media taza de helado de vainilla.

Se pueden tomar hasta tres litros de agua por día, siendo los condimentos permitidos únicamente la sal y la pimienta.

Hacer una dieta estricta no es un recurso válido si no va acompañada de un cambio de actitud con respecto a la comida, ya que la moderación es la mejor forma de mantener el peso y evitar seguir aumentando.

Lo ideal es comer de todo pero poco, servirse pequeñas porciones de alimentos variados y evitar las salsas grasosas y el alcohol.

El alcohol tiene muchas calorías, pero si a una persona le agrada beber, puede hacerlo con moderación, evitando tomar más de una copa de vino o cerveza por día, si desea mantener su peso o bajarlo.

Lo que realmente funciona es practicar actividad física. Una caminata diaria de una hora es económico y hace milagros, no solo para controlar el peso sino también para mejorar el estado de ánimo y recuperar el equilibrio psíquico.

Representa una hora de tiempo para estar con uno mismo y poder disfrutar del aire libre.

Por otro lado, los alimentos se eligen ya que generalmente somos nosotros mismos los que los compramos y los preparamos, de manera que el primer cambio de actitud es disminuir la cantidad de alimentos calóricos en nuestras compras y aumentar la cantidad de frutas y verduras.

Sin duda existe otra forma de comer que conduce a mantenernos más sanos, más jóvenes y más ágiles y con el peso justo, que tenemos que adquirir y hacer de ello un hábito. Porque el exceso de peso no es bueno para nadie y cuando es demasiado, no permite desarrollar una vida normal ni disfrutar de la vida plenamente.

Además, lo malo de tener sobrepeso, es que no se detiene y va aumentando día a día hasta convertirse en una seria enfermedad.

Hay que estar atentos y acostumbrarse a pesarse todos los días. Esta práctica nos ayudará a motivarnos para comenzar a hacer una dieta cuando la balanza nos indique que estamos comiendo de más.

No se trata de ser flacos, o de parecernos a otros, sino de tener un cuerpo armónico con el peso justo, para lograr ser físicamente la mejor expresión de la persona que somos.


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La Sinceridad

¿Se puede ser sincero en un mundo de puras apariencias?

La apariencia es lo que parece ser, no lo que es, porque lo que es, es diferente y único, es lo inesperado, lo nuevo, lo que no se parece a nada conocido.

La apariencia es el conjunto de atributos necesarios para pertenecer a un grupo.

Los grupos más cerrados y exigentes en cuanto a las apariencias suelen ser los grupos de adolescentes.

Es una etapa de la vida en la que se está en contra de todo lo establecido, sin embargo, están dispuestos a adoptar un modo de ser idéntico entre ellos, tanto o más rígido que los parámetros existentes entre los adultos.



La vestimenta se caracteriza por un engañoso desaliño que parece indolente pero que es artificial, producto de una cuidadosa selección de prendas de marcas caras. Esta condición no se puede transgredir con muchas variantes sin evitar ser catalogado de “out”.

El pantalón roto, pero no gastado por el uso, el pelo largo pero teñido y peinado a la moda, las zapatillas más caras, las camperas más grandes, la remera de onda, el arito en cualquier parte visible y un audaz tatuaje para los más osados que están dispuestos a gastar fortunas.

Cada uno, inconscientemente desea ser el otro, más alto, más flaco, más seguro de si mismo, más inteligente, más atractivo, pero menos él mismo.

Porque ser uno mismo implica aceptar ser como se es, con los errores, defectos y las virtudes, sin sentirse disminuido por la crítica ni tener miedo a la frustración, y siendo capaz de reírse de si mismo.

La cara de aburridos, cansados o hastiados, son las adecuadas, pero no se aceptan actitudes espontáneas de alegría ni conformismo, porque el gesto hosco y de desagrado es el que los distingue.

La juventud que usualmente suele ser tan rebelde frente a sus mayores, se comporta en forma solemne y tiesa en su grupo, no es capaz de transgredir sus normas pero si puede llegar a no respetar la ley.

La oposición adolescente hacia el mundo adulto solo puede lograrse en grupo, respetando sus propias normas.

Sin embargo, el paso del tiempo no se puede evitar y más tarde o más temprano es necesario dejar de ser adolescente y madurar.

Pero el que no ha sido sincero en su juventud, se ha creado un mundo a su medida para ser como quiere ser visto y actuar con esa identidad falsa. Se convence de su propia fabulación y se la cree, viviendo esa utopía mientras la pueda mantener, generalmente no por mucho tiempo.

La base de los problemas de relación es creer ser quien uno no es y actuar desde esa perspectiva, cayendo inevitablemente en la propia trampa, una máscara de si mismo que no existe pero que pretende ser real para ser aceptado y querido.

Es posible ser sincero sin alardear, vestirse con lo que a uno le queda mejor de acuerdo al físico y siendo capaces de discernir hasta qué punto sirve imitar a otros sin arriesgarse a ser uno mismo.

Porque las caretas se caen y dejan al descubierto a un perfecto desconocido, alguien que no se atreve a definirse porque necesita la aprobación de los demás.

Si se ha aprendido a copiar modelos desde la juventud, se seguirá haciendo lo mismo en la adultez y se reducirán las oportunidades en la vida, porque estarán empeñados en hacer lo que los demás hacen con facilidad aunque les resulte difícil.

Serán los mediocres, los que no saben quienes son, que tampoco podrán ver el sentido de su existencia y vivirán con pesimismo, o sea arrastrando el peso de si mismo.


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Cómo tener amigos

Para aprender a hacer amigos fácilmente es necesario ante todo, ser quien uno es, sin actuar para parecerse a otros para agradar a los demás, porque un amigo sólo nos quiere como somos y si fingimos o pretendemos engañarlo nos rechaza.

Los amigos son para compartir nuestras experiencias y sentimientos más profundos; son los que conocen nuestros secretos, nuestros deseos y nuestras preocupaciones y los que disfrutan con nuestras alegrías y se entristecen con nuestras penas.

Son los que pueden tomar distancia y entendernos más que los familiares, que a veces suelen estar más comprometidos con prejuicios o historias antiguas.

La amistad implica generosidad, darse al otro sin interés, y saber recibir sin pedir. Es dar amor, aliento, apoyo, afecto, alegría, respeto, una opinión, otro punto de vista y saber escuchar sin criticar, juzgar ni condenar.

Porque todo lo que se da sin ningún interés, siempre vuelve multiplicado.



Todos necesitamos sentirnos queridos y aceptados por los que nos rodean cuando somos jóvenes y haríamos cualquier cosa por conseguirlo.

Una persona que se valora y tiene alta su autoestima, no tiene dificultades para hacer amigos, porque puede mostrarse como es, porque se aprecia a si misma y puede ser apreciada también por los otros.

Sólo los inseguros, los que se ocultan detrás de una máscara, los que no tienen una conducta leal y franca, son los que tienen problemas para hacer amigos.

Un buen amigo se interesa por los demás y los escucha con atención, con tranquilidad, con bondad, entendiéndolo y poniéndose en su lugar y lo ayuda de ese modo sin necesidad de darle una opinión.

Está disponible, presente, no ausente y dispuesto a hacer algo, a compartir experiencias penosas o agradables, sintiendo y disfrutando como él.

Los amigos hay que elegirlos bien. Es importante que sean buenas personas, que tengan valores y hábitos sanos que nos ayuden a crecer; y que no entorpezcan nuestro desarrollo con una actitud depresiva, sin proyectos genuinos y con intereses superficiales orientados solo al consumo para competir.

Hay personas que sólo nos absorben nuestra energía y nos llenan de pensamientos negativos. Para ellos nada vale la pena, ningún esfuerzo se justifica y ven todo difícil e imposible.

Son los eternos desconformes que apuestan al fracaso y tienden a sobresalir de algún modo, generalmente deshonesto, liderando grupos de jóvenes descarriados y descontentos.

Pueden ser personalidades fuertes que saben que pueden atraer a los que son débiles, que necesitan castigarse porque se odian a si mismos, o débiles que pretenden que los demás hagan todo por ellos.

La gente poco sincera, que miente, oculta y engaña; es mejor evitarla, porque resulta un freno para el propio crecimiento y desarrollo y además resultan imprevisibles.

Esas personas que nos pueden afectar, deben ser borradas de la agenda, sin necesidad de discutir con ellas o pelear, simplemente alejándose de a poco para evitar que nos influyan.

La forma más eficaz de hacer amigos es ser lo suficientemente generoso como para pensar primero en los demás y después en si mismo.

Solo cuando se aprende a disfrutar de la propia compañía se producirá el ansiado acercamiento de amigos sinceros.

La amistad se cultiva como una planta, si tiene buena semilla germinará rápidamente y dará frutos, con la fuerza de nuestra sinceridad, nuestra dedicación y afecto. Luego, una vez crecida, esa planta deberá ser regada con esmero, prestarle atención, valorarla, y brindarle toda la asistencia que necesite.

Solo tendremos muchos amigos si antes hemos aprendido a ser buenos compañeros de nosotros mismos, a querernos mucho tal cual somos y a tratarnos con amor y respeto.


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El Bienestar

Bienestar es estar física y emocionalmente bien. Es tener un estado de ánimo equilibrado y confortable que no depende tanto de los bienes materiales como del valor que les otorga a las cosas simples, que se relacionan más con el mundo interno que con lo externo.

Los afectos, la familia, los amigos, las rutinas de todos los días que nos ayudan a sentirnos bien y saludables, el cuidado de una planta o una mascota para los que están solos, la lectura de un buen libro que nos conmueve, hacer deportes y disfrutar todo lo que nos rodea, nos permite vivir en equilibrio y en paz con nosotros mismos.

La práctica de la meditación se ha difundido por todo el mundo y ya no es algo privativo de una elite sino que se ha convertido en un hábito generalizado que produce bienestar.



En todos los niveles, la gente está aprendiendo a estar consigo misma sin sentirse aislada sino descubriendo la oportunidad de experimentar en forma directa la unión con lo trascendente.

A pesar de ser éste un país caracterizado por su efervescencia social y política, de haber sobrellevado crisis profundas y de la peculiar vocación argentina para la queja; también hemos desarrollado fortaleza para salir adelante, gracias a la riqueza de nuestra tierra y a la inteligencia y creatividad de nuestra gente.

Los golpes ayudan a crecer y cada uno en su ámbito ha sabido encontrar una nueva forma de recuperar el bienestar y no perder las esperanzas.

Aunque el tango nos define como melancólicos, en realidad es una pose que forma parte del folclore, porque no refleja con fidelidad la verdadera capacidad que tenemos para salir airosos frente a los avatares de la existencia.

El bienestar se logra cuando se canaliza la energía para salir de los problemas con creatividad, utilizando recursos genuinos.

Para nuestra gente cultivar la amistad produce bienestar, o sea, la oportunidad de reunirse con personas queridas y vivir un clima de festejo.

El encuentro con otros nos permite comunicarnos, compartir emociones y disfrutar de mutuas experiencias.

El bienestar es la sensación de sentirse incluido, de participar y ser tenido en cuenta como persona individual y única. Es tener la conciencia tranquila, es tener la posibilidad de escuchar y ser escuchado, de formar parte de un núcleo humano que se apoya mutuamente compartiendo aciertos y adversidades.

El bienestar comienza con un buen estado de salud, con el cuidado en la alimentación y el respeto por el cuerpo; y se consolida con el equilibrio psicológico expresando las emociones, aceptando el pasado, estableciendo relaciones afectivas armoniosas, evitando el estrés que genera imponerse metas demasiado ambiciosas, aceptando los límites, evitando los excesos, haciendo lo que a uno le gusta y adoptando la moderación como forma de vida.

El bienestar produce placer pero la búsqueda del placer no alcanza para producir bienestar, porque el bienestar es más que placer, es plenitud, es paz interior, es sentirse bien con uno mismo y también con los otros.

Cualquier expresión artística en todas sus formas reportan bienestar, así como cualquier trabajo fecundo que nos permite sostenernos a nosotros y a nuestras familias.

Bienestar significa la capacidad de buen vivir, rodearse de un ambiente grato y cómodo al que todos tenemos derecho; y va de la mano con la calidad de vida, porque no puede haber bienestar donde las necesidades básicas no están satisfechas.

Es difícil sentir bienestar cuando hay aún personas que no lo conocen, por eso el voluntariado produce regocijo, sensación de estar haciendo algo para remediar esas diferencias.

El bienestar es necesario para estar en condiciones de realizarse plenamente y desarrollar el potencial.

Aspirar al bienestar es necesario y justo.
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Los Vínculos

Los problemas de relación interpersonal afectan a la mayoría de las personas. Nadie se prepara para desarrollar buenos vínculos porque esta capacidad se adquiere naturalmente a través de la experiencia con personas significativas, que no siempre han sido satisfactorias; y el vínculo más importante para todos es el que se logra con la madre.

Una madre equilibrada y tranquila, que puede brindar amor a sus hijos y no los rechaza, promueve la creación de un vínculo sano que les permite a los hijos fortalecer su autoestima, aprender a confiar en ellos mismos y en los demás, evitando fallas de carácter que pueden afectar todas sus relaciones posteriores.



Aunque la experiencia sea decisiva para desarrollar buenos vínculos, también se puede intentar aprender a relacionarse mejor.

A algunos les resulta difícil vincularse con sus pares cuando utilizan a sus amigos sólo cuando tienen problemas o cuando necesitan algo; y aunque todos alguna vez, en alguna medida hayamos necesitado la ayuda de un amigo, no es este el objetivo último de la amistad.

Nadie es perfecto y exigir la perfección a nuestras relaciones tampoco es una pretensión aceptable ya que también nosotros cometemos errores, de manera que es necesario aceptar a los demás como son y si nos defraudan no dudar en darles una nueva oportunidad para restablecer el vínculo, sin guardar rencor.

Señalar los errores es saludable, pero no es buena idea dar consejos, porque nadie es dueño de la verdad y todos nos equivocamos.

Hay gente que es capaz de renunciar a algo importante para ayudar a alguien que es significativo en sus vidas, que está en dificultades. Si esta actitud es desinteresada y no crea dependencia, esa persona conoce el verdadero significado del amor y siente que éste es un valor fundamental por sobre todas las cosas materiales.

Es importante comportarse de la misma forma con todas las personas con las que nos vinculamos afectivamente, sin hacer diferencias entre ellos aunque sean distintas.

Los vínculos muchas veces promueven la competencia, la envidia y los celos, cuando se tiene baja la autoestima y se necesita ser superior a los demás, o cuando no se puede tolerar ser superado por otro en ningún aspecto, porque se pretende ser perfecto; y cuando no se sabe compartir los afectos y la persona se vuelve posesiva.

Para tener buenas relaciones interpersonales hay que saber escuchar con atención al otro y comprenderlo, ser accesible y no levantar muros para protegerse; ser sincero, transparente y sin dobleces, no ser susceptible ni remitirse a experiencias anteriores para evaluar un comportamiento o una actitud y aprender a confiar y a entregarse sin poner tantas condiciones.

Cuando una persona es escéptica y se vuelve descreída, se aísla porque generaliza, evalúa a todos por igual y pierde la esperanza de encontrar en la gente alguna diferencia.

De esta forma tenderá a tener relaciones frías, superficiales e impersonales, la amistad no será su prioridad y buscará otras formas de derivar sus necesidades de afecto. En estos casos, tal vez pueda llegar a pensar que el amor hay que comprarlo y centrarse así en acumular dinero para obtenerlo.

Más difícil que recibir afecto es darlo, pero para eso es necesario evitar poner obstáculos o ponerse a la defensiva.

Es necesario poder abrirse a los demás y ser capaces de hablar con otro de las propias necesidades y miedos, cuando es necesario y cuando se siente que hay alguien que está dispuesto a escuchar. Porque expresar en palabras lo que se desea, así como lo que no se desea, puede aliviar y brindar bienestar; además de dar la oportunidad de escuchar otro punto de vista y a veces, hasta atreverse a cambiar.


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La Atención

La atención es la capacidad de concentración espontánea o voluntaria de la conciencia en un objeto externo o interno, que la mente percibe porque motiva o interesa.

Tanto desde el punto de vista espontáneo y automático como en el sensorio motor, representa un aspecto del funcionamiento de la conciencia más que una actividad particular.

Una vez que la tensión psicológica va introduciendo más orden y va logrando diferenciar los fenómenos, la atención ya no se puede separar del afecto que la anima, o sea que se verá estimulada, estrictamente, por la motivación y el interés.

La conciencia de los fenómenos se sostiene por fuerzas afectivas que pueden asegurar o comprometer el orden y la claridad.



Los trastornos de la atención y de la concentración representan la dispersión de la atención espontánea, o bien, la falta de eficacia de la atención voluntaria, porque le resulta imposible mantener el pensamiento en el ámbito central del campo de integración y elaboración mental, que es donde se realiza la operación de diferenciar analíticamente todos los elementos de un fenómeno.

En ciertos casos, este trastorno perturba la posibilidad de cambio, de variación y el flujo de la ideación.

Para evaluar estos problemas de atención, habitualmente se utiliza una batería de tests, y además se realizan otras pruebas y la observación clínica.

Estos métodos se deben combinar para descubrir esta discapacidad, que suele ser frecuente en estados de confusión mental y en las demencias y para orientar y confirmar el resultado del diagnóstico de las lesiones orgánicas.

La atención se puede mejorar realizando tareas que exijan concentración y que además resulten placenteras para el sujeto.

Las investigaciones sobre este tema indican que en circunstancias normales, no se puede fijar la atención más de veinte minutos, además, del hecho de que de todo lo que se percibe y experimenta, sólo se puede recordar conscientemente alrededor de un veinte por ciento.

En algunas situaciones, mantener la atención requiere un esfuerzo significativo, por ejemplo, en conferencias que resultan tediosas y monótonas, en clases universitarias y también del secundario que no logran, por distintos motivos, despertar el interés de los oyentes y de los alumnos.

Existen algunas técnicas para que tanto los profesores o los oradores, puedan obtener una mejor atención de los alumnos o del público:

- Respetar los descansos y no prolongar las exposiciones más del tiempo prudente recomendado.

- Matizar las clases con ejemplos relacionados con la actualidad;

- Incentivar a los alumnos u oyentes a realizar preguntas o hacerles preguntas relacionadas con lo que están enseñando;

- Incluir diseños, gráficos o bien imágenes, diapositivas o videos, ya que la percepción gráfica ayuda a prestar atención y a registrar en la memoria mucho más que un extenso y aburrido monólogo;

- Hablar con matices y no en forma monótona, repitiendo y poniendo énfasis en lo que es esencial.

- Aprender a ser elocuente, que significa adquirir la capacidad de mantener el interés del público mediante una forma de hablar que deleite, convenza, impresione y conmueva y que además logre despertar la curiosidad del que escucha.

También existen técnicas para que el oyente pueda prestar más atención, cuando la disertación se convierte en algo monótono que hace que la mente divague:

- Tomar apuntes de los conceptos esenciales, ya que esta tarea exige realizar una operación más compleja que la atención, como es la abstracción. De esta manera la persona puede mantenerse alerta, favorecer el registro de los contenidos o evitar ser invadida por sus propios pensamientos.

- Participar haciendo preguntas sobre lo que no se entiende y además sirve para aclarar las dudas.

- Involucrarse en los temas que se están tratando y tomar una posición, adoptando una actitud crítica e intentando ver otros aspectos que no se han tenido en cuenta, o que se ignoran, para poder sostener determinadas formas de pensar.

-Comprometiéndose, porque si no hay compromiso, disminuye el interés, la motivación y es imposible prestar atención.

Fuente: “Tratado de Psiquiatría”, Henry Ey, P. Bernard y Ch. Brisset.


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Las Emociones Venden

El teatro fue uno de los primeros medios que desde épocas muy antiguas vendió emociones. La gente se deleitaba viendo sus propios problemas emocionales reflejados en escena, sintiéndose identificada, aunque se tratara de pura ficción.

Volvían a sus hogares reconfortados al saber que no eran los únicos que sufrían relaciones difíciles, carencias afectivas y económicas, frustraciones, necesidades y conflictos; y que también había otros que tenían las mismas dudas y miedos o que sentían la misma confusión, tristeza o desesperanza.



El teatro desde siempre reflejó particularmente la tragedia del hombre, de ser o no ser, de querer y no poder, de desear y no alcanzar y de tener reinventarse todos los días de su vida en la constante búsqueda de si mismo.

El cine fue marcando cada época haciéndose accesible a mucho más público, incentivando el patriotismo en tiempos de guerra y ayudando a empezar de nuevo al recuperar la paz, así como lograban hacerlo los protagonistas en las películas.

La ficción que tiene una mayor respuesta es la que conmueve emocionalmente al público, la que los hace sentir identificados y les brinda la oportunidad de ver los caminos alternativos que transita el héroe.

La pantalla chica necesitó acercar la cámara a las imágenes y agrandar los acontecimientos para poder captar el interés del público, al no poder monopolizar toda la atención del espectador, como lo hacía el cine, por tener que compartirla con los estímulos del entorno.

Los programas televisivos de mayor “rating” son los que estimulan las emociones de los espectadores. La vida íntima de los artistas se vuelve pública y todos hacen leña del árbol caído, poniendo todos sus esfuerzos en llevar agua para su propio molino y conservar sus trabajos.

Vemos hasta qué punto es capaz la gente de hacer pública su manoseada intimidad para aparecer en pantalla y la oportunidad de lograr sus cinco minutos de fama.

Los libros de autoayuda, ayudan y venden porque, a su manera, son accesibles y terapéuticos y permiten tomar conciencia de los errores y de los fracasos en todos los ámbitos, debido principalmente a los problemas emocionales que perturban la vida de la gente.

Hay que aprender a controlar las emociones, porque si no lo hacemos son ellas las que nos controlan.

El movimiento de la “Nueva Era”, inspirada en prácticas espirituales orientales que invadieron América en la década de los años sesenta, inundó el mercado con bibliografía relacionada con la sanación espiritual, el valor del pensamiento positivo, del control emocional y del desarrollo de la autoestima.

El concepto de inteligencia emocional se extendió a todos los ámbitos de la sociedad, instalándose en el campo educacional, terapéutico y empresarial, como una herramienta útil para el control de las emociones y el logro de los objetivos personales.

Los nuevos recursos psicológicos exceden el campo terapéutico y abarcan el área espiritual, y el discurso sanador es utilizado para curar el alma.

Sin embargo, a pesar de toda esta avalancha de competencia tratando de rescatar a los seres humanos perdidos, la psicología clínica pudo salvarse de la extinción y todavía su labor sigue siendo preferida y reconocida; aunque mucha gente tenga mayor acceso a la información, que antes permanecía entre las cuatro paredes de un consultorio

Lo que antes para un terapeuta representaba años de trabajo analítico para descubrir, hoy en día se hace en un solo programa de televisión, donde nadie tiene reparos en vaciar su interioridad sin ningún escrúpulo, si tiene la posibilidad de conmover al público lo suficiente como para continuar más tiempo frente a las cámaras.

Una psicoterapia siempre resulta operativa y puede dar buenos resultados, aún con el peor de los psicólogos; por lo tanto, cualquier otra forma de discurso terapéutico que movilice ansiedades y satisfaga la necesidad emocional del público consumidor, puede ser válida y producir algún nivel de transformación.

Vivimos en un mundo desfachatado o bien la gente se ha liberado de los fantasmas que intentan torturarlos y puede en forma mediática deshacerse de ellos.

Esta posibilidad hoy tiene un precio y está a la venta por cualquier medio que despierte el interés del público.
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Mantenerse joven, engañando al cuerpo

Es indudable la influencia que tiene el pensamiento sobre el cuerpo, cuando se puede controlar la mente, se aplican los beneficios de la visualización, de una actitud mental positiva, se tiene una buena motivación para vivir y con la fuerza de los deseos.

Esta capacidad de la mente de influenciar al cuerpo, puede ser utilizada para corregir sus funciones, rejuvenecer y aportar más armonía a todos los sistemas; porque es un poder que puede ser dirigido mediante la simulación de un estado de ánimo.

La risa, por ejemplo, produce el mismo efecto en el cuerpo ya sea cuando expresa alegría o regocijo como cuando sólo se simula, realizando el movimiento de los músculos faciales correspondientes.



Este movimiento del rostro ejerce una acción en el cerebro que estimula la producción de endorfinas, sustancia que produce el mismo resultado de una droga euforizante, o sea una sensación de satisfacción y de bienestar general.

Es decir, que sin una risa genuina se produce en el cuerpo el mismo efecto como si lo fuera, o sea que se puede engañar al cuerpo fingiendo el estado de ánimo propio de la risa.

Ocurre lo mismo cuando nos emocionamos con las escenas de la ficción, porque también las lágrimas que se derraman en esas circunstancias o el temor que pueden inspirar pueden afectar el cuerpo del mismo modo que si se tratara de situaciones reales.

Esta posibilidad nos permite inferir que también podemos aplicar este poder para estimular o equilibrar funciones.

Sabemos que con la edad, el cuerpo va perdiendo elasticidad, masa muscular y fuerza; consecuencia natural del normal proceso de envejecimiento.

El cambio de la forma de vida de los ancianos con respecto a muchos años atrás, está elevando la perspectiva de vida en los países desarrollados, a más de ochenta años.

Al evitar la vida sedentaria que usualmente tienen las personas mayores y continuar haciendo una vida activa y ordenada, realizando actividad física regular y cuidando la alimentación; el cuerpo, cuyas células también tienen inteligencia, entiende que aún es joven, adaptándose correctamente al estilo de vida que desarrolla esa persona y retardando su envejecimiento.

La función hace al órgano, es una frase que afirma una verdad que no se cuestiona, porque es un hecho real que cualquier parte del cuerpo que se deja de usar, se deteriora y deja de funcionar.

Las células del cuerpo tienen capacidad para vivir mucho tiempo, sin embargo luego de una cantidad de años, naturalmente ese poder va disminuyendo debido a distintos factores, entre los cuales tiene singular importancia la actitud que tiene para vivir cada persona.

A pesar de los adelantos científicos, aún no se sabe mucho con respecto al envejecimiento, ya que si se supiera lo suficiente, tal vez hoy ninguno de nosotros tendríamos que sufrir deterioros propio de la vejez, como la discapacidad, la falta de memoria, la pérdida de los sentidos como la vista y el oído, la falta de firmeza de la piel, etc.

Sin embargo, es posible engañar al cuerpo y tener una vejez más digna, porque el cuerpo recibe las señales de la mente y actúa en consecuencia.

No es necesario que una persona mayor vaya a un gimnasio y se esfuerce en realizar la actividad física que hace un joven; basta con realizar una rutina de ejercicios en casa para notar diferencias muy apreciables.

Una caminata diaria de media hora complementa el movimiento que se necesita para mantenerse ágil, fortalecer los músculos de las piernas y recuperar la seguridad en el andar y el equilibrio.

Los ejercicios de respiración profunda ayudan a llevar más oxígeno a todo el cuerpo mejorando su estado general, según la sabiduría yoga; y si sorprendemos al cuerpo con nuevos aprendizajes responderá adecuadamente, recuperando la destreza para incorporar conocimientos y su capacidad de memoria.

Las personas mayores pierden la motivación para aprender y ese es el mayor obstáculo. Creen que no pueden, que ya es tarde, que no vale la pena y se sientan a ver televisión esperando inconscientemente a la muerte; y es entonces cuando responde al llamado de los ancianos que se sienten viejos.

Si la decrepitud de la vejez fuera inevitable, todos los ancianos, sin excepción terminarían decrépitos; sin embargo existen vejeces dignas, viejos jóvenes y también jóvenes viejos.

La decrepitud es la respuesta del cuerpo a un estado de ánimo.


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