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Psicología laboral y organizacional

Referente a las empresas y la dinámica con sus integrantes.

Vocación para la Producción o Dirección de TV, Cine o Radio

Los jóvenes que deseen dedicarse a la producción o dirección de cine, televisión o radio deberán tener las aptitudes necesarias, como sentido estético, buena redacción, intereses artísticos, y capacidad para las relaciones públicas y para ejercer el liderazgo.

El trabajo como productor consiste en la organización, planificación y coordinación total de los programas que se difunden por los distintos medios, incluyendo la obtención de los recursos para la realización de los proyectos, la administración y evaluación de los costos de producción , el manejo de la publicidad y el marketing, y la dirección general si se requiere.

El productor de televisión y de radio es un profesional capacitado tanto en dirección como en producción, que tiene que contar con amplios conocimientos técnicos y artísticos de todo lo concierne a los medios audiovisuales.

Es una profesión que exige seguir una carrera de duración media, si es que se desea obtener la licenciatura, ya que puede llevar de dos a cuatro años, según el nivel y la institución que se elija.



Un productor de televisión trabaja en canales de aire o cable, y en estudios de grabación televisiva; desempeñándose como asistente, supervisor o director de todas las actividades que se desarrollan en ese medio.

Su trabajo incluye realizar entrevistas, recibir llamados del público, analizar y seleccionar las noticias del día, tener a su cargo la organización o el control del marketing, asesorar o producir películas, videos o cualquier otro tipo de programación.

El trabajo en televisión exige muchas horas de dedicación ya que para realizar un programa de corta duración se necesita pasar mucho tiempo en los estudios para grabar, seleccionar y editar el material.

Los productores son los que analizan las ideas y estudian la opinión general del público por medio de permanentes encuestas, a fin de satisfacer a la mayoría y lograr de esta forma una masiva audiencia.

Pueden hacerse cargo de la investigación sobre los temas que creen que pueden resultar de interés, organizar la búsqueda del material que necesitan utilizando los distintos medios, pueden redactar los guiones y también ocuparse de la edición.

El director es el que le da forma técnica y operativamente a las ideas propuestas por el productor; y ambos son los que eligen a los actores, animadores y conductores de los programas, supervisando además los escenarios, el sonido y el desarrollo total de la producción.

En estas carreras es esencial la formación humanística con materias como Psicología, Historia de la Cultura, Sociología, Teorías de la Comunicación y Literatura además de asignaturas específicas de esa profesión como Producción radial y televisiva, Técnicas de Redacción de Guiones y Libretos, Régimen Legal de Medios, Programación y Análisis de Audiencias, Publicidad y todas las nuevas técnicas de generación de imágenes.

Un diseñador de imagen y sonido también puede dedicarse a la producción o a brindar asesoramiento a los equipos de producción de programas audiovisuales.

En la Universidad de Buenos Aires se cursa la carrera de Diseñador de Imagen y Sonido en la Facultad de Arquitectura, con una duración de cuatro años.

En el Instituto Universitario Nacional del Arte, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, departamento de Artes audiovisuales, se obtiene la licenciatura en Artes Audiovisuales, con Orientación en Audiovisión, Producción, Realización, Iluminación, Cámara, Montaje y Guión; y también se puede obtener la licenciatura en Multimedia.

En la Universidad Nacional de tres de febrero, en Caseros, se puede cursar la licenciatura en Artes Electrónicas, Orientación Sonido y Música o Imagen Electrónica, carrera que tiene una duración de cuatro años; y además la carrera de Ingeniería en sonido, en cinco años.

En la Universidad de Morón, Provincia de Buenos Aires, Facultad de Informática, Ciencias de la Comunicación y Técnicas Especiales, se reciben de licenciados en Diseño y producción en Comunicación Multimedial; y en la Universidad Nacional de Lanús, también en la Provincia de Buenos Aires, se obtiene la licenciatura en Audiovisión.

En la Universidad Nacional de la Plata, Capital de la Provincia de Buenos Aires, Facultad de Bellas Artes, y en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Facultad de Arte también se puede acceder a la licenciatura en Audivisión.


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El Marketing ha muerto !Viva el Marketing!

Algunos innovadores, como Kevin Roberts, de la empresa “Saatchi y Saatchi Ideas Company”, creen que el marketing, tal como se conocía hasta ahora, ha muerto; porque la nueva tecnología, la competencia y la posibilidad de elección del cliente han cambiado las reglas de juego del mercado haciendo que el que compra sea quien decida qué es lo que quiere.

Ya no se puede convencer al cliente con viejas fórmulas tratando de atraer su atención con información, experiencia, o conocimientos sobre tendencias generales, ahora es el momento de captar el interés individual con una economía de atracción.

El cliente deja de ser alguien pasivo que hay que convencer, en alguien activo capaz de decidir.



De esta manera se pasa de una relación con los consumidores centrada en atraer su atención, a una nueva forma de atracción, que exige comprometerse con ellos, conectarse individualmente según sus necesidades e intereses y relacionarse en forma interactiva, haciéndolos participar inspirándose en sus ideas; prestarle atención a sus expresiones más íntimas y rindiéndose solo a lo que ellos quieren.

En una economía centrada en la atracción y no en la atención, las ideas tienen que ser geniales, impensadas y jamás soñadas.

Las ideas son más valiosas que el dinero porque son las que lo producen; y los clientes pueden ser la fuente de ellas.

Se necesitan ideas que tengan la capacidad de cambiar tendencias y de expresar modos de pensar; que sean tan consistentes como para mantenerse en el tiempo, o sea ideas sencillas pero grandes y poderosas que les sirvan a todos.

Ya no existen más los clientes ideales, ahora hay que dirigirse a las personas concretas.

La idea perfecta es la que tiene oportunidad de desarrollarse y difundirse; y las más sensacionales son las más simples, porque se le podrían haber ocurrido a cualquiera pero que sólo se les ocurrió a los afortunados que pensaron antes en ella.

Los caprichos del mercado los dirigen las emociones, no la razón, porque los sueños que alberga cada ser humano nacen en el corazón y los objetos que desean poseen un alto componente afectivo.

Las emociones mueven a actuar en tanto que la razón lleva a reflexionar. Esto es verdad, porque ¿cuántas cosas no habríamos comprado si lo hubiésemos pensado?

Las teorías del marketing ya no tienen efecto en el público real, que es el verdadero cliente, porque el ideal no existe.

Ya no sirve saber lo que piensa la mayoría sino que es necesario conocer qué es lo que piensa cada uno e involucrarse para entenderlo y anticiparse a sus necesidades.

La clave es conectar cosas y personas, deportistas con amantes del deporte, músicos con enamorados de la música y luego estar dispuesto a perder algo; porque lo esencial ahora es compartir experiencias, vincularse y relacionarse.

Actualmente, la pasión, el amor y el respeto es lo que mueve a la acción y genera lealtad a una marca que tiene que volverse irresistible.

La gente quiere ser partícipe de grandes proyectos con poder de atracción, que sean sensuales, íntimos y que tengan algo de misterio, porque lo desconocido despierta curiosidad, la sensualidad crea una pasión y la intimidad hace posible la empatía necesaria para crear un compromiso.

Ya no se trata de implementar técnicas o elaborar estrategias sino de agrupar gente que comparta emociones, ideas y creatividad.

La gente quiere a través de los medios, emociones, ritmo, interactividad y programas en vivo, “realities”, cosas de la vida real.

Ya no es útil trabajar con datos sino que es necesario transformar el punto de venta, que es donde la gente toma las decisiones, en un lugar inspirador.

Las empresas deben ayudar a hacer que el planeta sea un lugar sustentable y reconocer que el poder del consumidor puede cambiar el mundo.

El verde es el color que deben adoptar los negocios.


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Aprenda a Ser Rico

Robert Koyosaki tuvo dos padres, el primero fue un hombre sin fortuna pero con un alto rango académico y el segundo fue un hombre rico.

El aprendizaje que le proporcionó esa experiencia opuesta, lo hizo rico y le sirvió de inspiración para dedicarse a transmitir a la gente, el mejor el uso de sus recursos financieros y la forma más adecuada para generar ganancias

Como empresario, se especializó en oratoria motivacional y en escribir libros que resultaron ser “best sellers”, propuesta de amplia difusión que vendió millones de ejemplares en todo el mundo; con el fin de trasladar a otros su propia experiencia de libertad financiera; convirtiéndose en el escritor de más fama en el tema de autoayuda financiera.

El objetivo de su mensaje es educar financieramente tanto a los niños como a los adultos, sobre la mejor forma de ser independientes económicamente; enseñanzas que él considera que no se recibe en el sistema educativo tradicional.



Está convencido que los padres tienen que enseñar a sus hijos a tener éxito financiero y que esto se puede aprender, porque se puede llegar a ser rico adoptando un nuevo punto de vista sobre finanzas, desarrollando la motivación necesaria y despojándose de creencias limitantes.

El segundo padre de Kiyosaki fue el que le dio las enseñanzas básicas para hacer dinero. Mientras su primer padre pobre priorizaba el pago de sus deudas en lugar de hacer transacciones rentables, su segundo padre le daba principal importancia a las inversiones.

Kiyosaki ingresó al Ejército de los Estados Unidos respetando la voluntad de su primer padre, que consideraba esa carrera una ocupación segura y rentable; hasta que se decidió a seguir los consejos de su segundo padre y se dedicó a las finanzas.

Para Kiyosaki, el secreto reside en cambiar las creencias sobre el dinero y en aprender la técnica financiera para multiplicar el capital, y el objetivo es llegar a ser dueño de la propia empresa de producción, aún sin contar con una gran cantidad de dinero.

El problema principal es cambiar la forma de vincularse con el dinero, porque superando esa limitación se puede adoptar el modo en que manejan el dinero los ricos.

Ahorrar no es negocio, la inversión es la forma de hacer dinero y él pudo encontrar inspiración viendo la forma de actuar de dos personalidades opuestas y sus respectivos resultados.

No todo pueden estar dispuestos a seguir al pie de la letra sus enseñanzas, debido a que este sistema parece priorizar el dinero sobre cualquier otra cosa, como los valores humanos o la realización personal.

Sin embargo él está convencido que el dinero es la herramienta que se puede utilizar para acceder a todos nuestros sueños, tanto emocionales como espirituales, además de permitirnos también ayudar a los que lo necesitan.

Sin duda, sus enseñanzas no constituyen una panacea, porque el tema del dinero se relaciona con las actitudes, que a la vez tienen que ver con las ideologías o estructuras de pensamientos que las personas suelen tener muy arraigadas, condiciones que les puede hacer muy difícil otorgarle la misma importancia que él le da al dinero.

No obstante, este enfoque puede ampliar la perspectiva de las personas con mente abierta, que se animan a ser capaces de cambiar sus creencias y modificar su forma de pensar con respecto al dinero, para obtener lo que desean.

Esta técnica, exige además una personalidad desafiante que pueda enfrentar el riesgo financiero, que esté dispuesta a tolerar la incertidumbre y a vencer el temor a la posibilidad de perderlo todo.
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Las Dos Caras del Éxito

El éxito es lo que todos deseamos en nuestras vidas personales y en nuestro trabajo. Nos gustaría ser felices, cumplir con nuestros objetivos laborales, estar conformes con nuestro rendimiento y recibir un merecido reconocimiento.

Para hacer de la vida un éxito y tener éxito en la vida hay que aprender a conocerse bien, saber lo que uno quiere, ser coherente y estar dispuesto a aceptar los compromisos.

Hay técnicas que llevan al éxito económico, por ejemplo cuando se tiene una buena idea que masivamente a la gente le agrade; y cuando se está dispuesto a cumplir determinadas reglas.



Hacer de la propia vida un éxito es el desafío que nadie debería negarse y que realmente vale la pena, para darle sentido a la existencia y poder disfrutar de la vida.

Tener éxito en la vida, aunque no garantice la plenitud, también puede hacernos ganar dinero, medio que tiene sus ventajas, como por ejemplo permitirnos luego, a hacer lo que realmente queremos.

El éxito objetivo, que es tener éxito en la vida, que tiene en cuenta a los otros más que a uno mismo, exige una determinación férrea, seguir los pasos necesarios, conocer cómo se hacen las cosas y estar dispuesto a todo.

Este éxito, hecho para la mayoría, no expresa la individualidad total, sino la satisfacción de los caprichos del mercado.

El éxito subjetivo, que es hacer de la propia vida un éxito, es poder conseguir lo que realmente se anhela, que nos hace sentir realizados y libres, y que tiene en cuenta nuestros valores y nuestra forma de ver el mundo.

El éxito objetivo exige disciplina, aceptar las reglas de juego, arriesgarse, estar dispuesto a ganar o perder y dar para recibir.

El éxito subjetivo exige conocerse bien, saber qué es lo más importante y ser uno mismo, porque los deseos genuinos tienen que ver con los propios valores.

El éxito objetivo exige una fuerte motivación, la mente se torna sensible a ese aspecto de la realidad y percibe precisamente las señales que indican el camino a seguir. Se está en condiciones de ver lo que antes no se veía y uno se convierte en un imán que atrae los mismos intereses que pueden favorecer sus propios proyectos.

Investigaciones realizadas en el campo de las ciencias sociales han contribuido a formar un perfil de la persona exitosa, tanto en el aspecto personal como laboral.

En primer lugar es importante tener el objetivo bien claro, saber lo que uno quiere y evitar sabotearse a si mismo con pensamientos contradictorios o con la duda.

Una persona motivada obtiene lo que quiere aunque tenga que pasar por muchos obstáculos para alcanzar su meta. Se pueden incrementar las posibilidades de éxito si adoptamos la actitud de los hombres exitosos y estamos dispuestos a seguir sus reglas.

Los elementos claves son el compromiso con el objetivo, la confianza en uno mismo y la tenacidad; y las condiciones que no se pueden eludir es no desanimarse, no abandonar la intención o cambiar de rumbo a la mitad del camino.

A veces hay que aprender a delegar funciones que no son para uno, porque todos tenemos puntos débiles y podemos fallar en algunas cosas; y una determinada actividad exige destrezas diferentes para desarrollarla.

El que sabe hacer bien su trabajo puede no manejarse bien en otras tareas que también son necesarias, tener dificultades para relacionarse o no tener suficiente ambición y no ser capaz de desenvolverse a nivel financiero. Necesitará entrenarse mejor en esas áreas o buscar sustitutos que tengan el perfil adecuado para que los ayuden.

En el mundo de los negocios está comprobado que tienen más éxito los que tienen capacidad empresarial y una inteligencia normal, que los que se destacan por su alto nivel de inteligencia pero que no tienen ninguna habilidad para los negocios.

Lo que si es necesario es ampliar las expectativas y no detenerse en el proceso de crecimiento aunque se hayan cumplido las metas propuestas, porque luego del éxito está la responsabilidad social de asegurar la continuidad para seguir generando recursos y fuentes de trabajo.


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Prejuicios sociales versus rendimiento

Investigaciones recientes en el campo de la Psicología Social, han comprobado que las ideas que se saben que existen sobre ciertos grupos sociales, pueden interferir en el rendimiento de las personas que pertenecen a esos grupos, independientemente de las aptitudes o capacidades que tengan.

Por ejemplo, si una mujer sabe que la sociedad en que vive cree que las mujeres no tienen habilidad para conducir vehículos, esa creencia puede bajar su rendimiento en su examen de manejo e impedirle aprobar varias veces, aunque disponga de la habilidad y la capacidad para hacerlo.

Las expectativas de la sociedad sobre algunos grupos, dan forma a imágenes sociales de las personas que comparten las mismas características de ese grupo, como el sexo, la edad, la condición social, la raza, la nacionalidad, etc., e influyen negativamente en el rendimiento en los deportes, en matemáticas y otras disciplinas, de los que conocen esa creencia.



Este fenómeno ocurre a cualquier persona que sabe que pertenece a un grupo sobre el que la sociedad en que vive tiene expectativas de supuestas inferiores aptitudes o capacidades para determinados estudios u ocupaciones.

Los estudios psicosociales sobre identidad social se iniciaron en la década de los años setenta, con el objetivo de investigar y analizar los estereotipos sobre distintos grupos que existen en la sociedad, que provocan una disminución del rendimiento individual de los que conocen esos estereotipos y que pertenecen a esos grupos.

Esta investigación también se dedica a buscar la forma en que podría solucionarse este problema.

Es una forma de discriminación hacia sectores de la población que se tienden a segregar para algunas tareas o encasillar para determinadas ocupaciones, que entorpece la oportunidad de movilidad social y desaprovecha el posible potencial de las capacidades individuales humanas.

Las expectativas sociales son condiciones para el fracaso que impiden el progreso en la sociedad y limita a las personas a determinadas tareas que se espera ellas realicen.

Aunque también esta condición puede transformarse para algunos en el incentivo para el cambio y la oportunidad para demostrar a la sociedad que los miembros de esos grupos también son capaces de hacer lo que desean y modificar esas expectativas.

Frente a este dilema las personas pueden actuar de dos maneras, respondiendo a las expectativas sociales y apostando al fracaso o bien expresando de la mejor manera lo que saben, e intentar desmitificar estas ideas y atreverse como cualquier otro ser humano a tener éxito.

Este fenómeno es denominado por los psicólogos la “amenaza del estereotipo”.

Estudios realizados en la Universidad de Chicago indican que el rendimiento de las mujeres que conocen el estereotipo del que forman parte, sobre su supuesta inhabilidad para las matemáticas en relación con los hombres, disminuía considerablemente si se las comparaba con las que no lo conocían.

El mismo resultado se obtuvo con ancianos en pruebas de memoria. Los que conocían el estereotipo que relaciona la edad avanzada con la pérdida de la memoria, tenían un menor rendimiento que los que no lo conocían.

Un equipo que viene perdiendo varias fechas, puede estar más predispuesto a continuar fracasando influenciado por el estereotipo de equipo perdedor, que presumen que tienen los aficionados al deporte que practican.

Los prejuicios que los demás tienen de algunos grupos humanos desalientan a las personas, pero el hecho de pertenecer a un grupo también las puede ayudar a lograr sus objetivos.

Las personas que pertenecen a un grupo amenazado con un estereotipo pueden convencerse de que no son aptos para determinadas tareas y sufrir de mayor ansiedad y estrés cuando se animan a hacerlas.

A veces, los grupos aceptan ese grado de inferioridad y buscan destacarse en otras áreas.

El conflicto aparece cuando esas características no coinciden con la motivación individual.

Hay personas que logran trascender ese condicionamiento social poniendo todos sus esfuerzos para destacarse del resto y salir del estereotipo; porque afortunadamente éstos cambian con bastante facilidad y además varían según los distintos sectores de la sociedad.

Fuente: “Estereotipos del Éxito”, Revista de Psicología y Neurociencias, Mente y Cerebro, Ediciones Prensa Científica, Barcelona, noviembre-diciembre, 2009


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Adictos al Trabajo

El adicto al trabajo tiene una estructura de personalidad obsesiva, totalmente sometida a las obligaciones, que le impide ser él mismo.

Expresan con su forma de actuar, el deseo profundo de martirizarse para defenderse contra los impulsos instintivos, sexuales o agresivos.



Desde el punto de vista psicoanalítico, la personalidad obsesiva evidencia una regresión a la etapa sádico anal del desarrollo psicosexual.

Las obsesiones son simbólicas y representan complejos arcaicos relacionados con las primeras relaciones afectivas de la primera infancia.

Este trastorno se caracteriza por el carácter forzado de las conductas, que obligan al sujeto a cumplirlas; y lo llevan a una lucha interminable, plenamente consciente, que él mismo considera irrisoria.

En el caso del adicto al trabajo, esta obsesión representa su preocupación exclusiva en desmedro del resto de sus intereses.

El yo, sin embargo, se defiende de esta conducta con otras estrategias y trucos, como la obsesión por el orden, la limpieza y el cuidado por los detalles; pero los pensamientos obsesivos invaden al sujeto en forma compulsiva y se le imponen a pesar de él mismo.

Puede experimentar una tendencia a cometer los actos que más teme, o no desea, como cometer errores irreparables, provocar que lo despidan del trabajo, llevar a la quiebra su propio negocio, perder clientes, etc., y realizar conductas repetitivas simbólicas.

De esta manera, el obsesivo se construye barreras con sus propias defensas.

En estado de tensión o fatiga, los pensamientos no deseados, repetitivos molestos y repudiados, son comunes en muchas personas, de modo que se puede tener una idea de lo que significa el pensamiento compulsivo, por su intensidad, sus exigencias y su permanencia, que hacen que esta diferencia de grado de la alteración, no sea un fenómeno aislado sino un desequilibrio instintivo afectivo de la psique que empobrece notablemente la calidad de vida.

El pensamiento obsesivo del adicto al trabajo, es inquisitivo, tiene manías de perfección y simetría, presagios, necesidad de control y de ir más allá de las cosas, de verificar todo y de asegurarse de que no exista ninguna equivocación ni deficiencia en su tarea.

Sufre todas estas cuestiones y pierde mucho tiempo en cosas redundantes, chequeos innecesarios, pruebas, verificaciones, revisiones, controles, tareas que le demandan un tiempo adicional que excede el horario normal de trabajo, por su necesidad de estar seguro de todo, de despejar cualquier duda y por el temor de una equivocación impensada.

El obsesivo rechaza lo que le atrae pero se entrega a lo que teme. Toda esta infinidad de estratagemas, teorías, ambigüedades y manipulaciones, hace que aumenten sus dificultades para tomar decisiones y para actuar, debido a la lucha paralizante que provocan las compulsiones que surgen como expresión de la necesidad contenida de accionar.

El adicto al trabajo teme lo que no se debe hacer pero siente profundamente la necesidad y el deseo de hacerlo.

Sin embargo, casi nunca logra hacer lo que tanto teme, pero sí puede tener una descarga impulsiva, como por ejemplo estallar con una catarata de insultos o amenazas desopilantes, contraria a su sumisión habitual.

El trabajo para un adicto es un ritual y las distracciones son también obligaciones rígidas y estructuradas, generalmente con pautas o reglas fijas que lo hacen sentir gratamente esclavo de su implacable mecanismo interno.

En el plano emocional tiene sentimientos depresivos, la adaptación social es difícil, las decisiones imposibles y la expresión de los afectos rara.

El obsesivo es dueño absoluto de su propia esclavitud y dedica su vida a las fuerzas de sus pulsiones sadomasoquistas.

El carácter obsesivo tiene, con respecto a la neurosis obsesiva, una diferencia importante de grado y también distinto pronóstico.

El psicoanálisis se recomienda como la terapia más adecuada para la neurosis obsesiva, además de los psicofármacos adecuados.

En cuanto a las formas simples relacionadas con las tendencias obsesivas del carácter, puede resultar operativa una terapia cognitiva.

Fuente: “Tratado de Psiquiatría”, Henry Ey.


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La Información Ocupacional

Gran parte de los problemas de los adolescentes a la hora de elegir una carrera terciaria o universitaria, es la falta de información ocupacional.

En la era de la información, el tema relacionado con la realidad ocupacional, permanece ambiguo y difuso.

La Orientación Vocacional debe disponer de estos recursos y de las técnicas adecuadas para esclarecer el panorama de los jóvenes en materia de trabajo.



Ningún proceso de orientación vocacional es eficaz, si no se proporciona información referida al área laboral, datos actualizados sobre demanda profesional, posibilidades de desarrollo y perspectivas para el futuro.

La función del orientador vocacional no es definir a una persona ni dar un diagnóstico, sino que se trata de guiar al consultante a un mejor desarrollo individual que le permita la participación en la sociedad en que vive.

Los resultados de los tests son siempre relativos y de ninguna manera por sí solos deben condicionar las decisiones en función a un cálculo de probabilidad.

Los tests ayudan a aproximar posiciones y en cierta medida a delimitar áreas de ocupación laboral, siempre que coincidan con las demás características del sujeto que vive en un determinado contexto.

El adolescente debe aprender todos los conocimientos relacionados con el mundo del trabajo, contenido que no tiene oportunidad de adquirir en el colegio secundario.

No se trata solamente de recibir información, sino también de corregir las distorsiones y eliminar las imágenes fantasiosas que los jóvenes tienen sobre el trabajo de los adultos.

Muchas veces se sobrevaloran o subestiman profesiones u ocupaciones en función a factores afectivos, cognitivos, familiares o sociales.

No es que carezcan de información sino que ésta carece de claridad, fidelidad y actualización, y esas características crean una visión distorsionada, parcial, confusa y prejuiciosa de una realidad que aparece como una sucesión de actividades productivas sin conexión alguna entre si.

Las imágenes que tienen los jóvenes sobre las ocupaciones más comunes de una sociedad, las incorporan a lo largo de su vida familiar y escolar, pero no siempre guardan una estricta correspondencia con la realidad.

Los jóvenes se identifican no con carreras sino con las personas significativas que conocen que han cursado esas carreras, generalmente en un momento socioeconómico distinto.

Por lo general, la valoración de dichas ocupaciones puede estar más relacionada con los resultados, como por ejemplo: la posibilidad de acceso a una posición de prestigio o de poder o para gozar de una próspera situación económica, y no tanto por su rol productivo o por el significado social que representan.

El orientador vocacional no necesita convertirse en una fuente inagotable de información, dado que le resultaría imposible dedicar todo el proceso a brindar esos conocimientos que se pueden encontrar en fuentes específicas y fidedignas y que además pueden contar con valiosos datos estadísticos debidamente actualizados. Pero sí debe conocer esas fuentes para que su consultante pueda concurrir a informarse como corresponde.

También el orientador vocacional debe permanecer objetivo y no dejarse llevar él mismo por sus propios prejuicios, razones o ideologías.

De manera que la información, no sólo incluye el conocimiento de los elementos externos, sino que también implica el esclarecimiento de los factores internos, que atentan contra una justa evaluación de las posibilidades que se tengan para elegir.

Fuente: “Orientación Vocacional – La estrategia clínica”, Rodolfo Bohoslavsky, Ed. Nueva Visión, 1978


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Salida Laboral de las carreras

En el momento de elegir una carrera, los jóvenes tienen que hacer un doble esfuerzo; por una parte, aceptar los cambios de su esquema corporal, propios de esa etapa de desarrollo para poder incorporarlos a su identidad; proceso que no es fácil y que a veces no permite ocuparse de otra cosa; y a la vez, deben realizar la difícil tarea de comprometerse con una profesión u oficio.

La elección de carrera se hace más difícil cuanto mayor es el espectro de las posibilidades que ofrece el contexto, por eso es necesario circunscribirse a las áreas con la que los jóvenes sienten afinidad, para luego conocer las carreras que incluye cada una.

Toda decisión no deberá nunca dejar de lado la demanda de ocupación laboral que ella le puede brindar.



La mayoría de los jóvenes sienten afinidad por varias áreas del campo ocupacional, de esta manera están en mejores condiciones para elegir una opción que les guste y que al mismo tiempo le permita trabajar, ni bien se reciban, en una ocupación bien remunerada.

Las carreras de mayor absorción de personal en la actualidad son las que pertenecen a las siguientes áreas:

1) Computación y Estadística.
2) Carreras tecnológicas
3) Ingenierías
4) Diseño
5) Química y Bioquímica.
6) Comercialización, Marketing y Publicidad
7) Administración y Economía
8) Servicios de Seguridad
9) Carreras Paramédicas
10) Logística, Distribución y Transporte

Las carreras que tienen una menor demanda laboral, pero con mejores perspectivas a mediano plazo son las siguientes:

1) Agronomía y Veterinaria
2) Ciencias Exactas y naturales
3) Geográficas y Meteorológicas

Las carreras que tienen posibilidades de inserción laboral sólo a largo plazo y de manera fluctuante son:

1) Ciencias Sociales
2) Docencia y Educación
3) Medicina
4) Derecho

Las carreras de escasa demanda laboral son:

1) Artísticas
2) Filosóficas o Históricas
3) Letras
4) Ciencias políticas
5) Diplomacia
6) Sociología
7) Psicología
8) Deportes

No obstante, es conveniente actualizar estos datos recurriendo a los avisos clasificados de los diarios más importantes o concurriendo a una consultora, para tener una evaluación aún más exacta, teniendo en cuenta que la realidad laboral cambia día a día.

Resulta operativo antes de decidirse por una carrera, hacer una encuesta a algunos profesionales que conozcan que estén desarrollando la carrera que han elegido, para obtener datos más específicos de una fuente aún más genuina.

Esta breve encuesta debe tratar de esclarecer los siguientes puntos:

1) De qué se trata la carrera específicamente
2) Campos de acción y descripción de tareas.
3) Demanda laboral y posibilidades reales
4) Remuneración promedio
5) Si la formación académica resulta suficiente
6) Qué habilidades específicas requiere
7) Si es una carrera costosa
8) Qué estilo de vida puede brindar
9) Posibilidades de crecimiento o perfeccionamiento
10) Lecturas recomendadas
11) Opiniones personales para un aspirante.

Las Universidades brindan todo tipo de información a los alumnos relacionada con las carreras que les interesan, como planes de estudio, becas, biblioteca disponible para los estudiantes, y demanda ocupacional.

Es muy importante ponerse en contacto con esas casas de estudio para familiarizarse con el ámbito académico; inclusive, participando como oyente en la dinámica de alguna clase.

En estos momentos existe demanda laboral para personal capacitado en funciones específicas, tanto en el ámbito empresarial como industrial, con certificados de estudios habilitantes.




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El Primer Trabajo

Mi primer trabajo de medio tiempo fue a los 17 años, cuando aún me faltaban unos meses para terminar el colegio secundario.

Necesitaban una ayudante para una contadora en una inmobiliaria que también administraba consorcios.

Yo era casi Perito Mercantil y estaba ansiosa por ver cómo eran los trabajos contables en la práctica. Estaba contenta y me sentía con ganas de llevarme el mundo por delante.

El primer día no pude hacer nada relacionado con mi trabajo, porque por supuesto la contadora estaba demasiado ocupada como para enseñarme; pero así sería mi vida laboral en adelante, aprender todo por mi cuenta sin ayuda de nadie.

Ese día tuve que hacer el café y atender el teléfono, por lo visto tareas que en una empresa chica siempre le tocan hacer a los nuevos.



No vi ni un balance, ni nada que tuviera que ver con el debe y el haber, pero tenía mi escritorio al lado de la contadora y eso me pareció importante.

Me aburrí bastante y la verdad, no quería volver al día siguiente; pero después lo pensé mejor y decidí hacerlo, porque creí que sería diferente.

Sin embargo fue mucho peor, porque la contadora me llenó el escritorio hasta el borde de miles de facturas para ordenar por cliente, en muchas de las cuales no existían datos para identificar.

Me sentí muy inútil y desamparada, acostumbrada en las emergencias a tener siempre a mi lado a mi mamá.

Pero en un trabajo es diferente, todos son extraños y hay celos, competencia, egoísmos y miedo de que el empleado nuevo sea mejor a los demás.

Me armé de paciencia y comencé a hacer mi trabajo dejando de lado las facturas que no podía identificar.

A medida que fueron pasando los días fui aprendiendo como era la dinámica de las tareas y me quedé cinco años en ese empleo que después me costó mucho dejar.

Más tarde ingresé a un banco extranjero y tuve una experiencia similar.

Al principio estuve muchos días sin hacer nada, porque parecía que mi presencia no hacía falta; recién después de un tiempo mis compañeros parecieron darse cuenta que no era una persona peligrosa y comenzaron a enseñarme el trabajo.

Fue duro, pero todos los principios son difíciles hasta que nos integramos a un lugar y los que nos rodean nos conocen y aprenden a confiar en nosotros como si fuéramos como ellos, uno más.

Cuando me recibí de Psicóloga, mi primer trabajo fue como voluntaria en el servicio de Oncología de un hospital.

Los primeros tiempos creí ser la mujer invisible porque nadie reparaba que yo estaba allí y tenía que llevarme un libro para leer porque no tenía nada que hacer.

Yo tenía muchas ganas de ayudar, ver pacientes, investigar, porque ya desde ese entonces se sabía la influencia de la personalidad en esa enfermedad.

Al principio le tenía miedo a los pacientes, que parecían no tener ningún problema y que enfrentaban su enfermedad con mucha tranquilidad. Pero después me di cuenta que estas personas lo que necesitan es hablar y que alguien los escuchen con interés.

Siempre pensé que el mejor psicólogo es el que sabe escuchar y no necesita decir nada, por lo menos hasta que su paciente haya agotado todo su caudal.

Para no aburrirme de escuchar, aprendí a tomar notas de lo esencial, para poder volver sobre los puntos críticos al terminar.

Empezar cualquier trabajo es duro, un hueso muy duro de roer, porque en la universidad no pueden enseñarnos todo lo que en la práctica puede acontecer; se obtienen las herramientas que podemos utilizar pero verdaderamente se aprende sobre la marcha al trabajar.

Cometer errores es normal, claro que no es lo mismo el error de un médico o un ingeniero que el de un empleado común; por esa razón es importante trabajar en equipo al empezar y no tener reparos en consultar.

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Vocación para Organizar Eventos

Esta es una carrera corta que puede tener amplio campo de acción y permitir tener una empresa.

Para elegir esta actividad, se necesita ser una persona sociable, con capacidad de empatía, que tenga sentido estético y se sienta a gusto planificando fiestas o cualquier tipo de evento festivo o cultural, que disfrute con la gente, y que le agrade la música, el ruido y los espectáculos tanto diurnos como nocturnos.

Esta carrera requiere inteligencia práctica, una personalidad activa y con características de liderazgo, poder de decisión, habilidad para poder observar los detalles y facilidad para crear un ambiente armónico.



Las personas egresadas de estas carreras pueden dedicarse a la organización de toda clase de eventos, ya sean congresos, conferencias, fiestas, recepciones, agasajos, que exijan o no normas de ceremonial y protocolo.

Realizan sus funciones en conjunto con un equipo técnico, especialistas en distintas áreas, los cuales contribuyen a llevar adelante esta compleja tarea que requiere la combinación armoniosa y coordinada de distintas funciones.

Cada necesidad puede ser atendida por la persona especializada, por ejemplo, para el área artística lo adecuado es que esté a cargo de alguien que tenga la capacidad y los contactos para la contratación de los diferentes artistas, que se ocupe de proveer los elementos que se necesitan para montar el espectáculo, equipo de sonido, iluminación, etc., el traslado de los artistas, disponer de camarines o vestuarios aptos para tal fin, etc., y en el área de publicidad y marketing se necesitará alguien debidamente capacitado que coordine toda la actividad relacionada con la prensa y la difusión, etc.

También a nivel empresarial existe demanda laboral para esta actividad, como por ejemplo, organizar agendas privadas, servir como asesor de imagen, elegir la vestimenta para los distintos eventos profesionales, conocer los sitios adecuados para concurrir, instruir en cuanto a formalidades, modales o reglas de cortesía, atender personalidades extranjeras, saber sobre las costumbres sobresalientes de otros países, planificar viajes, contratar hoteles y diseñar todas las actividades.

Actualmente esta carrera está en auge y puede incluir servicios de catering, para fiestas, cenas, almuerzos o desayunos, alquiler de salones, organización de congresos en lugares turísticos combinando la actividad específica cultural con paseos y esparcimiento para los participantes.

Por lo general, un organizador de eventos utiliza servicios de terceros para brindar todos los servicios con óptimo resultado. Generalmente suelen ser sus proveedores habituales, permitiendo conformar un equipo de trabajo altamente especializado.

Las materias que se cursan en general son: Relaciones públicas, Oratoria Práctica en Ceremonial, Formación cultural, Comunicación, Inglés, Francés, Derecho Diplomático, Ceremonial, Congresos y Convenciones, Promoción y Publicidad, Recursos Humanos, Organización de Empresas, Psicología e Informática.

Existen numerosas instituciones en la Capital Federal de Argentina que brinda la capacitación adecuada en un máximo de tres años.

Algunas de ellas son las siguientes:

Universidad de Palermo, 2 años, Organización de Eventos

CEPEc Educación Superior, 2 años, Técnico en Ceremonial Empresario y 3 años Técnico Superior en RRPP y Ceremonial Empresario.

Instituto Superior de Protocolo de la República Argentina, 3 años, Técnico Superior en Ceremonial y Protocolo

CINEC, 6 meses a un año, Ceremonial y Protocolo, Organización de Eventos Empresarios y Sociales.

CEDEBA: 1 año, Ceremonial y Protocolo, y Organización de Eventos

Fundación de Altos Estudios en Ciencias Comerciales, 2 años, Técnico en Organización de Eventos y Espectáculos.

ISCEA, 2 años, Organización de Catering

IASE: 1 año, Asistente en Organización de Eventos y Ceremonial.

Instituto Gato Dumas: 1 año, Organización Integral de Eventos.

Fuente: Nuevas Carreras Cortas, 2009, Editorial Victoria
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