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Trastornos obsesivo-compulsivos

TOC varios.

La Motivación para matar

El diccionario define al crimen como un delito legal y una grave violación a la ley moral, cuyas consecuencias provocan un serio perjuicio; y un asesinato se refiere a matar consciente y premeditadamente, a veces por encargo, resultando agravado por las circunstancias, como alevosía, precio, ensañamiento, utilización de explosivos, torturas, etc.

Los crímenes siempre tienen una motivación, por esta razón las investigaciones forenses necesitan principalmente la motivación del atacante para considerarlo sospechoso, además de las pruebas reales correspondientes.

Existen tres motivos básicos para matar: el dinero, los celos y las venganzas.

El dinero es la principal motivación debido a la ambición y el deseo de poder, dos pasiones humanas capaces de llevar a alguien a perpetrar un asesinato; cuando representa un valor superior a la vida humana.



Está comprobado que las víctimas son en su mayoría personas cercanas; para cobrar una herencia, división de bienes en divorcios, propiedades que se disputan entre hermanos, deudas, etc.

Un ladrón puede matar si su víctima se resiste, y también la víctima puede matar a quien quiere robarle para defender su patrimonio.

Algunos pueden llegar a matar por dinero, por efectos de las drogas o el alcohol, cuando están inhibidos de su capacidad de razonar, cuando están en situación de riesgo.

Los celos son un motivo suficiente para matar, tanto a la persona que se cela como al presunto sospechoso de seducir a la víctima.

También los celos pueden motivar a las personas que tienen enfermedades mentales al crimen, como en la epilepcia y la paranoia.

La venganza es otro motivo para matar, que a su vez está relacionada con el dinero y con los celos. Los asesinatos con ensañamiento, donde se practican torturas a las víctimas suelen ser por venganza.

El sentido de justicia existe en todos los seres humanos y a veces muchos no pueden esperar el resultado de un juicio y deciden hacer justicia con su propia mano.

La mayoría de estos crímenes podrían ser evitados si las personas fueran capaces de establecer relaciones afectivas sanas y respetaran un código ético.

Quitar la vida a una persona es quebrar una ley moral básica, porque toda conducta tiene una consecuencia, nos hace responsables y habilita a los demás a hacer lo mismo, además, ningún grupo humano podría sobrevivir sin leyes morales, porque se destruirían entre ellos.

Hasta los grupos mafiosos respetan un código ético y aunque se trate de criminales tienen sus propias leyes, aún más severas que las del derecho.

En general, los ladrones que no están drogados difícilmente matan a sus víctimas, salvo que éstas se resistan y traten de defenderse con armas. No les interesa involucrarse en asesinatos, porque son perseguidos con mayor rigor y se quedan sin trabajo; y si los atrapan tienen penas mucho más largas.

Algunas personas que sufren de epilepsia, pueden cometer crímenes durante un ataque, generalmente provocado por una situación violenta.

Los paranoicos pueden ser asesinos seriales y los psicópatas son por lo general muchos de los criminales que están en prisión, personalidades frías, insensibles, que no sienten ninguna emoción ni remordimiento cuando matan a sus víctimas.

Los psicópatas son personas aparentemente normales que suelen ser muy inteligentes y racionales pero cuyo discurso parte de premisas falsas. Elaboran sus delirios en forma sistematizada y lógica, pero basados en supuestos delirantes.

Algunos líderes de la historia son un ejemplo, habiendo sido capaces de causar un gran exterminio logrando que la mayoría se adhiriera a sus ideas mesiánicas.

Estos personajes tienen un gran carisma y un atractivo natural para convencer a multitudes sin que se den cuenta de la manipulación, con los discutibles recursos del patriotismo, la raza o la religión.

Los líderes mafiosos también son psicópatas que no tienen más que el dinero como valor y ningún otro sentimiento. Pueden organizar verdaderos ejércitos clandestinos dispuestos a todo con el fin de ganar mucho dinero en poco tiempo.

Sin embargo, tarde o temprano, vemos cómo los inmorales pagan un precio tan alto como todo lo que han hecho; aparecen con una bala en la cabeza, en algún lugar apartado y nunca se encuentra al culpable.


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El Juego Compulsivo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el trastorno de la adicción al juego; y desde 1980 es considerada una patología psiquiátrica por la Asociación de Psiquiatría de los Estados Unidos.

El juego compulsivo es una adicción que provoca graves problemas tanto familiares, como laborales y sociales; así como también violencia, suicidios, estafas, robo y hasta homicidios por el afán del jugador de conseguir dinero a toda costa para apostar.



Un jugador empedernido puede llegar a vender su propia casa, su auto, y todas sus pertenencias y quedarse sin absolutamente nada, destruir su hogar y quedarse en la calle.

Este trastorno, también llamado ludopatía, en otras épocas afectaba exclusivamente a los hombres, pero actualmente afecta también a las mujeres, que pueden pasarse todo el día frente a una máquina tragamonedas.

El adicto al juego es una persona inmadura, con carencias afectivas que puede haber experimentado abandonos o traumas en la niñez y el juego, para ellos, representa el intento fallido de recuperar lo que han perdido.

Estos enfermos no creen que sufren una adicción, porque están convencidos de tener el control de sus actos, sin embargo sus apuestas son cada vez más grandes y su concurrencia a las salas de juego cada vez más frecuentes.

Para un apostador, jugar por dinero le produce gran excitación, es la oportunidad de experimentar un desafío que le da el placer de sentir correr adrenalina por su sangre y que él puede considerar tanto o más eficaz que el placer del sexo.

Una investigación realizada en Argentina por un equipo de neurólogos del Instituto Fleni, presentado oportunamente en la Academia Americana de Neurología, mostró que los patrones cerebrales de los jugadores compulsivos que participaron en la prueba, eran similares al que se registra en los alcohólicos y los drogadictos; y además se pudo observar también una alteración en la corteza prefrontal que se relaciona con la capacidad de abstraer, planificar, organizar y aprender de la experiencia. Pero aún no se sabe si esta anormalidad es la que genera la disposición al juego o si la ludopatía es lo que la produce.

Para un jugador compulsivo, perder dinero significa la oportunidad de seguir jugando y de vivir al límite, que es la sensación que no se quieren perder.

Generalmente es su familia la que lo lleva a realizar un tratamiento, pero si no existe una intención personal genuina y es otro el que lo incita a rehabilitarse, es común que tengan recaídas, porque se necesita su decisión y su propio compromiso para el cambio. Sin embargo, la asistencia a los grupos de apoyo puede motivarlo a modificar su comportamiento.

Recuperarse significa tener el dominio de si mismo para poder cambiar, y para elaborar otro proyecto para vivir y ser capaz de cumplirlo.

Aunque los adictos al juego se pueden recuperar con el tratamiento adecuado, no se curan y su recuperación depende no sólo de su voluntad sino también del apoyo que le brinde su familia.

En Argentina este problema afecta a casi el 3% de la población adulta; y este porcentaje continúa aumentando.

En los últimos cinco años fueron habilitados en este país 22 casinos, muchos de ellos próximos a los centros más densamente poblados.

En Rusia, para tratar de disminuir el avance de la adicción al juego, fueron trasladados los casinos lejos de las grandes ciudades, interesante propuesta que sirve para fomentar el turismo y obstaculizar la posibilidad de caer en esta trampa.

La línea de ayuda gratuita en la Capital Federal, disponible para apostadores compulsivos es 0800-666-6006


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Trastornos del Sueño

Sólo cuando la mente y el cuerpo están en equilibrios se puede vencer al insomnio.

Deepak Chopra, médico endocrinólogo que tuvo su formación en la India y en los Estados Unidos; afirma que cualquier desorden o malestar se puede eliminar descubriendo la plenitud interior, clave para tener una vida armoniosa.

El Dr. Chopra es presidente de la Asociación Americana para la Medicina Ayurvédica y Director médico del Centro de Salud Maharishi Ayurveda para el control del estrés y la Medicina del Comportamiento, en Lancaster, Massachussets.

Según el Ayurveda, milenaria medicina india, cualquier trastorno de salud representa desequilibrios físicos específicos y también desequilibrios a nivel emocional y anímico, como la insatisfacción y la infelicidad.

A veces, existen obstáculos que impiden a una persona vivir una vida satisfactoria y plena y el insomnio es una de las primeras manifestaciones de esa condición.

La ansiedad y la angustia es la base emocional que necesita la fatiga y el insomnio, que luego se puede transformar en una enfermedad física.



Para el Dr. Chopra, la raíz del insomnio es la falta o la pérdida del propósito en la vida. No quiere decir que no exista un propósito, es que aún no se ha descubierto.

Es importante hacerse las preguntas básicas: ¿Cuál es mi propósito?,¿Para qué estoy aquí? ¿Qué es lo que me hace sentir feliz? ¿Cómo puedo sentirme feliz en mi trabajo?

Porque pasamos un tercio del día trabajando, de manera que ser feliz en el trabajo, aunque no sea suficiente para ser feliz, influye notablemente en nuestras vidas.

No se trata de dejar el trabajo si uno no está conforme, para recuperar el sueño, ya que cualquier trabajo puede resultar en alguna medida satisfactorio e incluso servir a alguno de nuestros intereses, sino de la disconformidad total con la vida que uno está haciendo.

Lograr la plenitud en importantes aspectos de la vida, hace que veamos las cosas de otro modo y que podamos superar lo que se presenta. Porque el poder de sentirnos bien está dentro de nosotros, no en las cosas externas.

Muchos casos de insomnio se relacionan con malos hábitos, como por ejemplo, no respetar los ritmos biológicos del sueño y la vigilia, como cuando una persona se va a la cama a la madrugada, está naturalmente, y no puede conciliar el sueño.

También se puede sufrir de insomnio cuando la actividad diurna es excesiva y desproporcionada con respecto al horario de descanso.

Acostarse y levantarse temprano todos los días a la misma hora, crea una rutina saludable y ayuda a lograr un sueño reparador, estableciendo un equilibrio natural entre la hora de ir a dormir y de despertarse.

La mediatción es una técnica muy importante para tomar conciencia de la respiración y lograr el equilibrio de la mente y la conexión con el ser interior.

El Ayurveda señala que todos los problemas de salud, incluso el insomnio, se relacionan con la dependencia a las cosas materiales, cuando nos identificamos con los objetos y sentimos que sin ellos no somos nada.

Estos objetos que pueden ser no sólo cosas, sino también situaciones, trabajos, personas, circunstancias, etc.

Esta actitud hacia la vida nos hace sentir culpables por nuestro pasado y temerosos del futuro, convirtiéndose en la raíz de un trastorno del dormir o de una enfermedad.

La solución es ser uno mismo para sentirse pleno cumpliendo el propio propósito que tenga como significado la realización personal, confiando en si mismo, en las intuiciones y en los instintos.

En última instancia, se trata de recuperar el recuerdo de la propia naturaleza.

Fuente: “Sueño Reparador”, Deepak Chopra


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Fingir el orgasmo

Las mujeres pueden simular el placer del orgasmo, alguna vez, muchas veces y también siempre que tienen una relación sexual. Aún más, existen mujeres que aunque tengan experiencia sexual, no saben lo que significa tener un orgasmo con su pareja.

Una encuesta reciente afirma que el 41,2% de mujeres que participaron en la prueba fingían el orgasmo, el resto es muy probable que no digan la verdad.

Los motivos son muchos, pero se destacan la eyaculación precoz del hombre, la poca experiencia masculina para excitar suficientemente a la mujer, temor de la mujer de parecer frígida o de no amar a su pareja si no finge el orgasmo, o por el miedo a ofenderlo.

Cuando una mujer finge en forma ocasional, o sea de vez en cuando, y sabe cuál es el motivo, no tiene verdadera importancia ni tampoco necesariamente un significado inconsciente.



No se trata de indiferencia o insensibilidad, a veces el cansancio puede malograr el acto sexual de una mujer, cuando está agotada y sólo desea dormir, pero igualmente está dispuesta a acceder, frente a los requerimientos, por consideración a él o por sentirse halagada y no querer defraudarlo, intentando terminar lo más pronto posible, aunque quede insatisfecha.

Los hombres también pueden fingir placer, porque pueden tener erección pero no eyaculación o bien eyaculación y no orgasmo.

La franqueza absoluta en una pareja a pesar de la intimidad, se hace muy difícil. Todos guardan muy bien sus secretos más íntimos que no están dispuestos a compartir; porque tienden a medir al otro en función a cómo se comporten sexualmente, imaginar lo que pueden pensar o sentir sobre la relación si no funcionan adecuadamente y porque están convencidos que el fracaso del acto sexual puede alterar el vínculo.

No alcanzar el orgasmo algunas veces no significa que no se haya disfrutado del placer de estar juntos, del contacto y de las caricias y los besos.

Es bastante común fingir por amor también en otros ámbitos, por ejemplo, tratando de acordarse de los aniversarios aunque realmente a muchos no les importen ni las fechas ni los regalos y haciendo cosas que saben que a sus parejas les gustan.

La excitación de la mujer es el mayor estímulo para el hombre, y por esta razón ¿quién no se siente tentado a exagerar un poco y colaborar así para que todo salga bien haciendo lo que puede?

Las películas no reflejan la realidad, porque las mujeres actúan las escenas eróticas adoptando actitudes dominantes propias del sexo opuesto, conducta antinatural que descoloca al hombre y no propicia el encuentro. Porque el hombre se siente poderoso cuando cree que le está dando placer a una mujer, aunque ella sólo esté actuando y le oculte que en realidad no está sintiendo nada.

Antiguamente, las mujeres sólo eran participantes pasivas que toleraban el acto sexual como una molesta obligación; y a ninguna se le hubiera ocurrido que eso podía ser anormal o que también tenían derecho a disfrutar.

Los hombres se disociaban, por un lado tenían a una amante que sabía fingir para satisfacerlos y por otro a la esposa que se comportaba complaciente pero insensible.

Recién después del psicoanálisis el sexo cobró inusual importancia, principalmente debido a las enfermedades mentales asociadas con la represión sexual.

En la actualidad, la sexualidad está sobredimensionada principalmente porque se descubrió que el sexo también produce buenos dividendos, precisamente porque la mayoría, a pesar de la libertad sexual, aún sabe muy poco del sexo, tienen dudas sobre su identidad sexual, sobre la conducta sexual normal, sobre cómo satisfacer a una pareja y cómo lograr una relación sexual plenamente satisfactoria con una pareja estable.

Sin embargo, aunque se agoten las palabras para explicar y entender la sexualidad, la vida sexual de una pareja seguirá perteneciendo al ámbito privado, porque cada pareja es única y vivirá el amor de distinta manera.

Hay que tener en cuenta que cuando una mujer finge un orgasmo también está demostrando que ama doblemente a su pareja, porque puede prescindir de esa breve satisfacción pero disfrutar del placer de ser deseada y amada.
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Trastorno de Omisión

El trastorno de omisión es la imposibilidad de tener una percepción completa de la realidad debido a una lesión en el hemisferio cerebral derecho.

Este tipo de lesiones puede dejar paralizado el lado izquierdo del cuerpo y también producir el trastorno de omisión del lado izquierdo, o sea el impedimento para percibir los objetos o los acontecimientos que ocurren de ese lado, pero sin producir ceguera, ya que si se le pide al sujeto que preste atención a esos objetos los puede ver.

La visión es normal porque esencialmente es un trastorno de la atención, sólo sufren un tipo de indiferencia hacia el lado afectado, el cual no consideran.



Este trastorno se denomina hemiomisión u omisión, que también se puede presentar como único desorden sin ninguna parálisis importante.

El cerebro posee alrededor de cien mil millones de neuronas, sin embargo, al percibir un fenómeno o a un objeto sólo se activa un pequeño grupo de ellas y es por ello que cuando prestamos atención a una cosa, no podemos prestar atención simultáneamente a otra.

Por ejemplo, sólo podemos ver una figura y no las dos a la vez cuando miramos una imagen que puede parecer dos cosas distintas.

Este es un mecanismo natural del cerebro para evitar la sobrecarga sensorial.

Cuando hacemos dos cosas al mismo tiempo, en realidad una de ellas se hace en forma automática y sólo a una se le presta atención.

El trastorno de omisión sólo ocurre debido a lesiones que se producen en el hemisferio derecho, porque cuando se lesiona el hemisferio izquierdo no implica la omisión de la realidad que ocurre a la derecha.

Marsel Mesulam, de la Universidad de Harvard considera que el hemisferio izquierdo tiene mayores recursos para la atención y una función más importante en la visión espacial con la capacidad de ver la totalidad de la escena visual en forma simultánea y compensar la deficiencia; en cambio el hemisferio derecho, sólo puede prestar atención al lado derecho.

Estos pacientes que sufren de trastorno de omisión, si se les solicita que hagan un dibujo, sólo harán la mitad, incluso con los ojos cerrados; si se les sirve un plato de comida sólo comerán la mitad; si se maquillan sólo lo harán en la mitad del rostro y si es hombre se afeitará la mitad de la cara.

Cuando se lesiona la corteza visual derecha se crea una división entre la parte ciega y la parte sin lesión y el sujeto no puede ver los objetos a su izquierda aún pidiéndole que preste atención.

Estas personas no tienen conciencia de su omisión, es como si no existiera para ella, como si se hubiera destruido totalmente para ellas el lado izquierdo del universo y hasta pueden no darse cuenta que tienen paralizado su brazo izquierdo.

El fenómeno de la omisión es un problema clínico que se produce con frecuencia, incluso después de un accidente cerebrovascular. En estos casos, la indiferencia del paciente hacia su lado izquierdo hace más difícil la rehabilitación.

El estudio de este trastorno puede reportar importantes indicios para el conocimiento del modo en que el cerebro construye la realidad.

Fuente: “Investigación Científica-Mente y Cerebro”, No.43/2010, “Un mundo a medias”, Vilayanur S. Ramachandran y Diane Rogers-Ramachandran, investigadores del Centro para el Cerebro y la Cognición en la Universidad de California en San Diego.


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El Insomnio y los cinco sentidos

Demasiada estimulación antes de acostarse desvela, y ayudar a relajar los cinco sentidos puede ser una forma eficaz de lograr un buen descanso.

Todo lo que experimentamos con los sentidos se transforma en moléculas, que producen un cambio metabólico en la química del cerebro y de todo el cuerpo; de manera que cada uno de nosotros es el resultado de la manera que hemos metabolizado las experiencias.

Esta capacidad tiene mucha importancia para mantenerse saludable y también para recuperar el sueño perdido, porque los excesos de estimulación de los sentidos desequilibran el funcionamiento de los órganos y agita la conciencia.

Los diálogos internos, la velocidad del pensamiento y el compromiso con ellos, impiden conciliar el sueño.

La excitación de los sentidos se ha convertido en un modo de vida y la quietud y tranquilidad han pasado a ser cosas del pasado que anhelamos.



Las películas son cada vez más violentas, la música más estrepitosa y la actividad diaria más frenética; y todo eso provoca trastornos como la ansiedad y el insomnio.

Las personas sobreexcitadas tienen reacciones exageradas, piensan y se preocupan más, tienen dificultades para concentrarse, problemas de relación y estrés; y es probable que tiendan a tomar tranquilizantes.

Las investigaciones revelan que los remedios que inducen al sueño no son realmente tan eficaces como se cree, porque las drogas para dormir pueden tener efectos residuales adversos para la concentración y la coordinación hasta varios días después de ingerirlas, además de provocar un sueño artificial.

El problema de la falta de sueño es un desequilibrio emocional y como tal hay que tratarlo.

El cuerpo tiene ritmos biológicos que tienen que estar en armonía y al registrar vibraciones del entorno estridentes o disonantes el sentido del oído , puede alterar el ritmo del dormir. Cuando se produce una enfermedad, la armonía del cuerpo se altera.

La música si es armónica, melodiosa o imita los sonidos de la naturaleza, es un estímulo que puede ayudar a recuperar el ritmo biológico del sueño.
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Con respecto al sentido del tacto, la piel está íntimamente ligada al sistema nervioso, por lo tanto los masajes y un baño tibio antes de acostarse son beneficiosos.

El ambiente de descanso debe estar fresco y bien ventilado, sin demasiados objetos alrededor y en lo posible debe ser agradable y tranquilizante.

Los estímulos que se relacionan con el sentido de la vista son muy excitantes; por esta razón es recomendable evitar ver películas violentas por televisión hasta muy tarde.

El sentido del gusto es muy sensible, estimulantes como la cafeína, la nicotina o alcohol no se recomiendan de noche. La leche tibia en cambio, favorece el sueño.

El sentido del olfato influye notablemente en el comportamiento, tal vez en mayor medida que los otros sentidos, porque estimula recuerdos y funciones del sistema nervioso autónomo.

Los bulbos olfatorios se extienden directamente hasta el hipotálamo, que es el responsable de muchas funciones autónomas del cuerpo, entre ellas las del sueño y el despertar.

Las emociones modifican la producción de hormonas y éstas pueden ser transmitidas por el cuerpo al ambiente. Un sujeto, en estado de excitación, produce ferormonas relacionadas con el estado de miedo y pueden ser percibidas en el entorno.

La aromaterapia ayuda a dormir normalmente; como los aromas cálidos, dulces y ácidos de la albahaca, la naranja, la rosa, el geranio y otras especies. La esencia de lavanda es la más eficaz.

Fuente: “Sueño reparador” Deepak Chopra, Ed.Vergara, 1996
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El Insomnio desde el Ayúrveda

Para la medicina ayurvédica, técnica milenaria de la India; dormir regularmente es una de las bases de la salud y el insomnio revela un desequilibrio psicofísico y del ambiente.

El Ayurveda considera que el equilibrio debe reinar tanto en el cuerpo, la mente y el entorno y que si no se corrigen los desequilibrios el insomnio no se puede curar.

Este sistema terapéutico propone restablecer el equilibrio mediante las siguientes técnicas:

Meditación
Dieta
Ejercicio
Suplementos de hierbas

La meditación es un estado mental que se encuentra en todos nosotros sepultado debajo de todos nuestros pensamientos, de nuestras preocupaciones, de nuestros planes y proyectos.

Es el hábito que se tiene de volver sobre las cosas una y otra vez, en forma automática; que hace perder el instante presente y que llena de ansiedad e inseguridad.



En las profundidades de nosotros mismos está el silencio, el espacio íntimo y personal donde no hay pensamientos, sólo paz, tranquilidad y donde encontramos la sabiduría.

Acceder a este plano de la existencia requiere entrenamiento, porque exige concentrarse en una imagen o en la propia respiración normal y es sabido que concentrar la atención es difícil.

Lo ideal es realizar la meditación cuando ya se encuentran en la cama dispuestos a dormir.

Con los ojos cerrados y prestando atención a la propia respiración normal, sentir como el aire penetra profundamente por la nariz, en los pulmones, llenando la parte baja a la altura del diafragma, hasta el pecho y luego como sale por las fosas nasales.

Este ejercicio, practicado regularmente de dos a cinco minutos cada vez, relajará el cuerpo y la mente, dispersará los pensamientos hasta desaparecer por completo; y en poco tiempo podrán comenzar a experimentar el silencio profundo y total, sin necesidad de esforzarse para lograrlo.

La meditación, por si sola, hará que puedan dormir mejor por la noche y los mantendrá vitales y lleno de energía de día.

Para el Ayurveda, la alimentación no sólo aporta nutrientes sino también es el canal a través del cual recibimos la inteligencia de la naturaleza que influye sobre el sistema mente cuerpo.

Existen tres tipos orgánicos o tendencias metabólicas en cada ser humano que el Ayurveda denomina “Vata”, “Pita” y “Kapha”.

A grandes rasgos, “Vata” controla todos los movimientos del cuerpo; Pita, el metabolismo y “Kapha” la estructura; y cada célula del organismo contiene estos tres principios básicos.

La interacción armónica de estos tres principios hace que el organismo, la mente y el ambiente sean saludables.

En cada persona predomina alguno de estos principios y según el predominio que tenga puede sufrir determinados desórdenes.

Por ejemplo: los “Kapha” suelen tener sobrepeso, los “Vata” insomnio y ansiedad y los “Pita” pueden ser intensos, ansiosos y exigentes.

En lo que se refiere al insomnio, el tipo que está desequilibrado es el “Vata”.

Con referencia a la dieta, el “Vata” se equilibra con alimentos calientes, cocinados y suculentos y con comidas sólidas y equilibradas; y lo dulce, agrio y salado son los sabores que conviene preferir.

Dulce significa que posean azúcares en su composición, no agregados de azúcares. Por ejemplo, leche, pan, cereales y pastas.

Entre los agrios, apaciguan el “Vata”: yogurt, queso, limones, frutas agrias; y entre lo salado, la sal.

El almuerzo debe ser la comida más abundante: “almorzar como un rey y cenar como un mendigo”; y es necesario acostumbrarse a comer siempre a la misma hora para recuperar el ritmo biológico del cuerpo.

En cuanto al ejercicio, la actividad física moderada y regular es recomendable para recuperar el sueño, por ejemplo, una caminata diaria de treinta minutos.

La hierba medicinal que recomienda en especial el Ayurveda es el Tagara, cuyo nombre latino es Valeriana, que no tiene efectos colaterales y cuyos efectos para mejorar el sueño fueron confirmados por un estudio realizado en Suiza con 128 sujetos.

Fuente:”Sueño reparador”, Deepak Chopra, Vergara, 1996.
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Trastorno Límite de La Personalidad

El Trastorno Límite de la Personalidad es una alteración del comportamiento que se encuentra en la frontera entre la normalidad y la patología.

Las características son; inestabilidad emocional y afectiva, impulsividad, sensación de vulnerabilidad, dificultad para adaptarse, temor al abandono, problemas de relación y de identidad, sentimientos de vacío existencial, reacciones inapropiadas violentas, ideación paranoide por estrés y a veces síntomas disociativos serios.

La inestabilidad afectiva, propia de este trastorno, se manifiesta con bruscos cambios de humor y de estado de ánimo, con períodos de ira, angustia o desesperación y escasos momentos de bienestar y satisfacción.

Las personas que padecen este síndrome llevan una vida desordenada, se sienten inadecuados, tienen baja autoestima y problemas en la percepción de la realidad y con sus relaciones.



Todos estos trastornos, en parte, tienen su origen en las experiencias de apego con los progenitores o con las personas que cuidan a los niños; y esos patrones, vinculados con el afecto, en esa etapa del desarrollo, persisten en la adolescencia y en la vida adulta.

La conducta de apego es innata y representa la búsqueda de la seguridad.

Estos sujetos parecen normales pero están en el límite de la normalidad y al borde de la patología.

No se trata de niños que han tenido padres negligentes o que hayan sido sometidos a maltrato, sino de fallas en el tipo de relación que tenían con ellos.

Tampoco se asocia con hogares disfuncionales o desorganizados, sino que tiene que ver con los vínculos; y la misma dificultad entre padres e hijos se reflejará posteriormente en la vida adulta; porque la relación con los progenitores quedará en el niño internalizada como modelo.

Los padres pudieron haber tenido historias infantiles que bloquearon su capacidad de conectarse adecuadamente con los hijos, pueden haber estado enfermos, deprimidos o habitualmente preocupados.

Sin embargo, las dificultades de apego no son la única respuesta para el TLP, ni es la única causa, sino que es uno de los factores que influyen en el desarrollo de este tipo de personalidad.

Las personas que presentan este síndrome se esfuerzan para no sufrir abandonos, tanto reales como imaginarios, temen estar solos, aunque sea por poco tiempo, no toleran el rechazo y reaccionan emocionalmente en forma muy intensa; tienen una identidad difusa, actúan según las expectativas de los otros, desean agradar y no dicen lo que piensan porque creen que nadie los entiende. Sus relaciones interpersonales son muy inestables y conflictivas y pasan del extremo de la devoción a la indiferencia total en poco tiempo.

Tienen conductas impulsivas, como gastar el dinero sin control, caer en adicciones al alcohol, las drogas o la comida y sus tendencias autodestructivas pueden llevar a algunos al suicidio. Se aburren con facilidad y sienten un vacío existencial crónico que los hace estar siempre en actividad para intentar disminuir esa sensación, a veces en actividades de algo riesgo.

Sus arranques de ira son impulsivos y los hacen sentir menos vulnerables pero sin intención de causar daño; y a veces, en estado de estrés, pueden tener ideas paranoides transitorias y ser suspicaces al empeñarse en pensar que los demás desean hacerles daño.

J. Bowlby definió el apego como la tendencia instintiva de los seres humanos y también de otras especies superiores, a buscar seguridad en la proximidad de un individuo cercano que perciben como protector, cuando tienen temor o cuando se sienten vulnerables.

Existen tres aspectos básicos que permiten establecer buenos vínculos con los padres:
1) Cuando hay sintonía entre padres e hijos sin necesidad de palabras.
2) Cuando a través de la sintonía con los progenitores, el niño puede lograr el equilibrio corporal, emocional y mental.
3) Cuando la relación con los progenitores permite sentirse integrado y en conexión con los demás.

Todos estos aspectos están seriamente afectados en las personas que sufren trastorno límite de la personalidad.

Pero cuando se han cumplido estos aspectos en la niñez; en la adultez, podrán tener el equilibrio necesario para autorregularse, conectarse con los otros, pedir y brindar ayuda.

Fuente: “Mente y Cerebro, Investigación y Ciencia”, No.46/2011, “Del apego temprano al TLP”, Dolores Mosquera y Anabel González.
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El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Un nuevo tratamiento psicoterapéutico de sólo 16 a 18 sesiones grupales o individuales, que dura aproximadamente de cuatro a seis meses, promete ser eficaz para el trastorno obsesivo compulsivo (TOC); y ha demostrado dar buen resultado a un 40% de los pacientes tratados, quienes lograron recuperarse, aprender a controlar sus pensamientos obsesivos y mantenerse estables sin sufrir recaídas; y hicieron posible que el resto reduzca sus síntomas y puedan vivir una vida normal.

Estos pacientes, no sólo aprenden la forma de enfrentar su problema sino que tienen la oportunidad de compartir su sufrimiento con otros que padecen de lo mismo.

Esto es lo que afirma el doctor en psicología Fernando García, que coordinó la investigación en la Fundación Aiglé y en la que también participó.



Las personas que sufren de esta enfermedad, suelen acumular objetos y ser demasiado estrictos con el orden o la limpieza; obsesionarse con el cumplimiento de sus actividades cotidianas y con los horarios de las rutinas diarias u obligaciones ocasionales.

Tienen la compulsión de repetir conductas o rituales para evitar supuestos daños imaginarios, de confirmar medidas de seguridad, como verificar varias veces si cerraron la puerta con llave, si apagaron el gas, etc.

Sus mentes son invadidas por pensamientos no deseados o temores infundados y por el miedo de atentar contra sí mismos o contra otros, así como por ideas exageradas religiosas o morales.

El comportamiento obsesivo se caracteriza por la indecisión, la duda y el control; y por la sensación permanente de que está a punto de ocurrir una catástrofe.

El mecanismo de defensa del obsesivo compulsivo, según la teoría psicoanalítica, es la fobia y la huida y el temor básico es el miedo a perder el control.

La compulsión obsesiva compulsiva se diferencia del carácter obsesivo por su grado, ya que la personalidad normal puede tener rasgos obsesivos pero con la suficiente flexibilidad como para tener confianza en la vida y evitar controlar todo.

En esta investigación participaron cincuenta pacientes, de los cuales entre cuatro a seis de cada diez se recuperaron sin volver a tener recaídas, mientras el resto redujo sus síntomas como para llevar una vida normal.

No todas las personas pueden reconocer que padecen de esta patología; que es una perturbación de la personalidad crónica que a veces no les permite salir de sus casas con libertad y que limita seriamente sus vidas.

La gran mayoría de estos pacientes suele vivir con este trastorno más de treinta años y recién consultan a un profesional cuando se sienten deprimidos.

Los especialistas en este tema consideran que este trastorno tiene como base una predisposición genética, y que puede desencadenarse si se le agregan episodios de depresión, experiencias traumáticas o una baja tolerancia al estrés.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) puede presentarse a cualquier edad. En las mujeres la obsesión se centraliza en la limpieza y la higiene y en los hombres en la acumulación de objetos, la indecisión, la duda y el miedo a deshacerse de ellos.

A veces se puede manifestar al perder el trabajo, o después del embarazo, o en la oportunidad de una mudanza cuando se debe cambiar de domicilio.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC), afecta casi al 2,5 de la población; y produce depresión, que generalmente suele ser el motivo de la consulta.

Este tratamiento hace que los pacientes tomen conciencia de que su trastorno obsesivo compulsivo es una enfermedad, que aprendan a modificar su comportamiento y sus pensamientos negativos y a vivir una vida normal.

Fuente: La Nación; Ciencia y Salud, “Una terapia controla las obsesiones”; Fabiola Czubaj; Setiembre 2011.


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Obsesionados con el cuerpo

La anorexia y la bulimia son graves trastornos de la alimentación que en la actualidad afecta a una gran cantidad de jóvenes.

El anoréxico tiene apetito pero su miedo a engordar inhibe su necesidad de comer, mientras el bulímico tiene grandes atracones de comida y luego vomita porque se siente culpable por haber comido, llegando también a consumir gran cantidad de laxantes.

El anoréxico pretende vivir sin comer, culpa a los padres de su condición y siente un gran vacío de afecto.

Suelen provenir de familias disfuncionales, con padres separados o con problemas graves de relación, donde la comunicación es nula.

Los padres suelen no darse cuenta de este problema hasta que la situación se hace evidente y se hace necesaria la consulta.



Esta enfermedad se manifiesta con pérdida de peso, fatiga, ausencia de menstruación, tristeza, cambios en el cabello y hasta osteoporosis.

Es una patología propia de esta época en que los jóvenes y también los adultos le rinden culto al cuerpo y ese afán de perfección los lleva a compararse con otros y les distorsiona la percepción del propio cuerpo.

Angélica tiene 29 años y pesa 25 kilos, sin embargo cuando se mira al espejo dice que está gorda. Hace ocho años que está en tratamiento pero aún no ha tomado conciencia de que está enferma y de que su curación depende de aceptarse a sí misma como es y de su firme deseo de curarse.
Mientras tanto continuará sufriendo por la comida y vomitando para no engordar.

Su historia personal revela que los familiares fueron los primeros en señalarle su exceso de peso; y luego la crítica y las burlas se extendieron a sus compañeros y amigos.

De esta manera llegó a convencerse que solamente teniendo un cuerpo delgado será aceptada.

Más allá del problema alimenticio, estas personas tienen un conflicto interno más profundo y una dificultad para crecer y ser un adulto responsable con la capacidad para tolerar la crítica y enfrentar la realidad como es.

A pesar de los esfuerzos que hacen para ser aceptados, su actitud los aleja aún más de los demás y terminan aislados y solos.

El anoréxico elude el verdadero conflicto y se concentra en la comida, que es su peor enemigo y se convierte en una obsesión.

Se compara con los otros y cree que cuando tenga el cuerpo que desea será querido y podrá por fin ser feliz.

Sin embargo, la distorsión que tienen de su propio cuerpo hace que siempre se vea gordo, aún cuando su apariencia haya llegado al límite de la delgadez; porque esa imagen fantaseada es la que cree que los otros tienen de él.

La anorexia es una enfermedad que sufren más las mujeres que los hombres en una proporción de 10 a 1, mientras que en la bulimia la proporción es de 4 a 1.

Esta patología tiene un alto índice de mortalidad, por suicidio o inanición, sin embargo el 50% de los anoréxicos y el 60% de los bulímicos finalmente pueden salir a flote; aunque su temor a engordar puede demorar en desaparecer.

En Argentina se registra el mayor índice de anoréxicos del mundo y en México en la actualidad, esta enfermedad muestra un crecimiento de un 700%.

Fuente: Documental de Natgeo, “La obsesión del cuerpo”


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