Saber leer, es algo más que juntar letras para articular sonidos, es descodificar y codificar un texto, comprender su significado y recordar la información que hemos captado del mismo.
Al cabo del día recibimos e-mails, faxes, circulares, informes, proyectos, estamos suscritos a periódicos, revistas, blogs; pertenecemos a varias redes sociales y el último best-seller está sobre nuestra mesita de noche.

Nuestros jefes nos piden respuestas rápidas a sus informes.
Hay que dar un servicio ágil a nuestros clientes.
Si tienes “followers” quieres conversar con ellos.




Por otro lado eres ávido de información y de actualidad. Lees los periódicos y las ultimas noticias en Internet. Te gusta seguir unos cuantos blogs, estos blogs referencian a otros que también te interesan y siempre hay algún término que desconoces y que consultas en la Wikipedia…...
Si hicieras el historial de todo lo que llega a tus manos para leer durante el día, te harías cruces.

Las estrategias de lectura rápida son herramientas que nos ayudan a hacer una lectura “inteligente” de nuestros textos.
  
La mejor estrategia es, sin duda, la práctica. Cuando uno quiere o necesita leer mucho con la práctica aprende a adquirir velocidad en la lectura, a sintetizar y a saber extraer el grano de la paja.
He hecho una “lectura rápida” (valga la redundancia) de algunos libros e informes que hablan sobre este tema y os traslado una síntesis de lo que me ha llamado más la atención.

    Ante todo hay que tener predisposición a leer el material.

Tener el interés y el propósito de hacerlo. Si se lee con intención de conocer, nuestra actitud nos   predispone a leer con más atención y  rapidez. Si no estamos motivados para esta lectura, nos resultará farragosa, tostón y se nos hará lento y dificultoso comprender el texto.

    Determinar con que intención se lee  

Que es lo que se quiere obtener de cualquier material de lectura. No es lo mismo leer un libro de instrucciones para instalar un programa que leer una biografía. Seguramente para instalar el programa no necesitarás saber todos los detalles del manual y podrás saltarte un montón de páginas que hablen de prestaciones que tú no vas a utilizar por el momento.
Si es una circular o norma quizá debas darle solo una ojeada para ver de qué se trata, saber de su existencia y determinar en que contexto es aplicable y dejar como “material a revisar y a leer detenidamente cuando se precise”.

    Tomarle las medidas a la estructura del texto

Extensión/Índice/Resumen y conclusiones/Ilustraciones y fotos/Tamaño de la letra/Repartido en secciones/ División de los párrafos…
Todo ello nos dará una idea del tiempo que necesitaremos para leerlo, si se podrá hacer por partes, saltarnos capítulos, si nos será fácilmente comprensible y sobre todo si nos será útil su lectura.
Por tanto no hay que lanzarse a devorar la primera página antes de haber hecho una primera inspección general al conjunto de la obra.

   Cada tipo de lectura requiere un enfoque diferente.

         El “skimming” y el “scanning”
Una de las estrategias de lectura es el “skimming” en español “barrida del texto”.
Consiste en un examen superficial del escrito, esto es sin leerlo en detalle, con el fin de obtener una idea general del contenido. Se utiliza para dar una primera ojeada o bien para repasar un texto ya leído.

Cuando vamos a un restaurante y nos ofrecen la carta, hacemos primeramente un “skimming” para ver que platos hay, posteriormente nos centraremos en algunos en particular según nuestras apetencias.

La estrategia "scanning" , en español “búsqueda de información específica”
Se pone en práctica cuando se conoce los datos que se están buscando y no se necesita la información global del texto.
Cuando consultamos un directorio de direcciones y teléfonos, utilizamos “scanning” pues vamos directos al dato que nos interesa, prescindiendo del resto.

   La importancia del movimiento de los ojos

Cuando leemos movemos los ojos o los ojos y la cabeza. Los ojos son la herramienta de lectura más importante.
El patrón más común es mover los ojos de derecha a izquierda, mirando cada línea de la página. Un lector más rápido puede mover los ojos de modo menos lineal, permitiendo que vayan de un lado al otro del párrafo o barriéndolo en diagonal en vez de mirarlo línea por línea.

Podemos mejorar nuestro patrón de lectura introduciendo pequeños cambios. Intentemos ampliar nuestro campo de visión no centrándonos en cada palabra, si no intentando leer varias palabras y líneas a la vez. Experimentar si en vez de barrer cada línea con la mirada, podemos mirar la página en sentido descendente. O bien si os resulta más fácil mover los ojos zigzagueando de derecha a izquierda. Hay que ir probando, cada uno tendrá su patrón de barrido visual, que le resultará más apropiado.

   Por último la postura y la posición del libro.

Aparte de que hay que buscar el estado y la situación apropiada para leer, también es importante la posición del libro. Muchas personas observan que les resulta naturalmente más fácil ver la letra impresa, cuando el libro se encuentra al nivel de los ojos o por encima. Quizá también os resulte más fácil leer un texto en la pantalla del ordenador que sobre vuestro escritorio.

Se dice que utilizando estos métodos se puede duplicar la velocidad de lectura sin pérdida significativa de comprensión, al contrario hay personas que descubren que su comprensión mejora tanto como su velocidad.