Las experiencias emocionales negativas pueden provocar más dolor de lo que pensamos. Mientras que el recuerdo del dolor físico se debilita con el paso del tiempo, el dolor emocional puede revivirse a través de su recuerdo. Así lo ha demostrado un estudio publicado recientemente en la revista Psychological Science, una publicación de la Association for Psychological Science.
   


Los autores del estudio solicitaron a los participantes que escribieran y rememoraran experiencias personales físicas o sociales negativas ocurridas en los últimos cinco años. Después de escribir sobre cada una de estas experiencias, evaluaron su rendimiento en la realización de tareas cognitivas de diferente grado de dificultad, así como su nivel de malestar emocional.

El rendimiento en las tareas cognitivas fue significativamente mejor para aquellos participantes que tuvieron que recordar una experiencia física, que para aquellos que tuvieron que recordar un suceso emocional doloroso. Además, los participantes que recordaron una experiencia emocional negativa informaron de mayor dolor al recordarla y de un recuerdo más vívido e intenso.

De esta manera, los resultados del estudio ponen de manifiesto que es más difícil revivir el dolor físico que el dolor emocional. El hecho de que las experiencias emocionales negativas persistan más profundamente que los recuerdos de experiencias de dolor físico, está relacionado, según los autores, con la propia evolución del cerebro humano, y más específicamente con el córtex cerebral, que es el responsable del pensamiento complejo, la percepción y el procesamiento del lenguaje. El córtex cerebral permite a los individuos adaptarse socialmente y vivir en grupos y comunidades, así como responder al dolor asociado a las interacciones sociales, pero, al mismo tiempo, puede inducir más fácilmente la re-experimentación del dolor emocional.